“No se puede dejar de ser gay”

Gabriel J. Martín es pionero en psicología afirmativa gay y acaba de publicar, “para todos los homosexuales”, un libro titulado ‘Quiérete mucho, maricón’, que analizamos con él en exclusiva.

POR: Joaquín Gasca

“No hay un gay que no le vaya a sacar partido al libro”, explica Gabriel J. Martín. Su Quiérete mucho maricón (Roca Editorial) es mucho más que un manual de autoayuda. Empezando por su impactante título, una frase que usa habitualmente el autor, recorremos las entrañas de la piscología afirmativa gay y, de paso, desenterramos más de un absurdo tópico. 

SHANGAY ⇒ El título del libro es, como mínimo, impactante. ¿Qué has pretendido al enfatizar el término ‘maricón’?

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Ese es el ‘efecto hetero’ [risas]. A la gente que más le llama la atención el título es al público heterosexual. Los gays lo usamos como una marca de complicidad, pero el heterosexual, al no haber vivido la experiencia dentro del contexto gay, se ha sorprendido un poco. Además, no me lo esperaba para nada… El título tiene su historia. Llevo escribiendo artículos en diferentes medios desde 2010, y al ser un gay que escribe para otros gays, usaba como despedida ese “Quiérete mucho, maricón”. Simulando una conversación entre amigos, siempre en relación a ser asertivo, ser uno mismo, creo que el término ‘maricón’ ayudaba a remarcar ese vínculo entre el lector y yo.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que el colectivo gay tiene un problema de autoestima o es injusto generalizar?

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Como comunidad y conjunto amplio, no.  Sí que me encuentro con mucha frecuencia problemas de homofobia interiorizada como consecuencia de un estrés postraumático tras haber recibido bullying. Si un chico ha estado recibiendo toda su vida mensajes de que es un enfermo, va a tener la autoestima por los suelos, quieras o no.

SHANGAY ⇒ Te hemos leído más de una vez que “todo gay tiene dentro un homófobo”. Te dejamos que te expliques para evitar malinterpretaciones...

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Voy más allá.  La homofobia es la justificación de la discriminación hacia un grupo de personas, basada sobre todo, en explicar que esas personas son inferiores a los demás. Por esa razón tienen limitado el acceso a determinados derechos.  Hay un metamensaje de justificación por debajo que impide que te expreses libremente de la mano con tu novio por la calle, porque queda feo, eres maricón y lo tuyo es una enfermedad.  Y claro, ese “tú mereces menos, tú estás por debajo de, no eres tan bueno como o tienes algún tipo de defecto”, queda. Y piensa que vamos interiorizando esos mensajes desde pequeños…


“Por ser gay no vas a follar más”


SHANGAY ⇒ Supongo que el miedo es otro factor a tener muy en cuenta. ¿Cómo se gestiona para intentar paliarlo?

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Esa es la otra secuela derivada del bullying homófobo. Aquí entramos en los trastornos de tipo emocional. Personas con problemas de ansiedad que en nuestra comunidad se comportan de forma curiosa: para aliviarse usan el sexo. Es muy fácil encontrarse con personas que llegan a consulta y explican que tienen adicción al sexo, pero lo que sucede es que tienen compulsión sexual, porque a través del sexo gestionan esa ansiedad que traen como estrés postraumático. Empiezas a rascar y empiezas a ver que como característica peculiar de la comunidad gay se da este fenómeno.

SHANGAY ⇒ Ello nos lleva directamente a enterrar uno de los tópicos que se asocian al gay: la promiscuidad.

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Me da mucha pena cargarme el mito. Pero lo que dicen los estudios de amplias encuestas es que un 75% de los gays tenemos menos de diez parejas sexuales al año. Así que eso cualquier hetero lo supera (risas). Sin embargo, sí que hay homosexuales en núcleos urbanos grandes que, gracias a herramientas como Grindr o a las saunas, tienen mayor actividad sexual. Pero es un porcentaje muy bajo. Así que por ser gay no vas a follar más.

SHANGAY ⇒ 2016 está siendo un año negro si hablamamos de agresiones homófoboas. Sin embargo, el dato escalofriante también resulta esperanzador para las asociaciones LGTB porque parece que se empieza a perder el miedo a denunciarlas. ¿Estás de acuerdo en el análisis?

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Sobre todo en Madrid, no sé qué pasa. Estoy de acuerdo en el análisis porque cuando empiezas a crear medidas, de repente parece que hay un repunte, y no.  También ocurre que se visibiliza una realidad que antes pasaba desapercibida. Habrá que entender por qué jóvenes, muchos de ellos menores de edad, pertenecientes a grupos neonazis agreden a homosexuales y transexuales para sentirse realizados. Igual que le pega al inmigrante, ya que hablamos de violencia contra los demás. Y es que no es frecuente encontrarte a alguien que sea puramente homófobo, aunque también los hay. Yo les llamo ‘todófobos’, odian a todos aquellos que no entren en sus esquemas mentales básicos. Por supuesto, es bueno que se empiece a denunciar, a perder el miedo y a no conformarse. Si te han agredido, estás en tu derecho de denunciar.

SHANGAY ⇒ El hombre gay, ¿nace o se hace?

GABRIEL J. MARTÍN ⇒ Absolutamente, nacemos. La homosexualidad contraviene todas las leyes del aprendizaje, y me explico. La conducta podría ser innata o adquirida. Si fuera del segundo tipo, podría adquirir sus leyes. Por ejemplo, en la ley del reforzamiento, las conductas que reciben premios se afianzan y las que reciben castigos se extinguen. Sin embargo, por más que se discrimina la homosexualidad, no desaparece, y sigue afianzada aunque no reciba ningún premio. Y luego está el modelo: tú necesitas un modelo para aprender una conducta, y todo el mundo tiene en su casa un modelo heterosexual. Y además, en las familias homoparentales, los niños son heterosexuales en el mismo porcentaje que en el resto de familias.

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