Si aún no te has rendido a su charme, su última película te hará ver la luz...No hace falta utilizar una bola de cristal para visualizar cómo su graciosa majestad condecora a Matthew Goode como Sir de aquí a unas décadas. Más british que el gin tonic y con pasado teatral de actor shakesperiano, este rubito que acaba de entrar en la treintena está hecho de la misma pasta que intérpretes como Terence Stamp o Ian McKellen. Actores que, aun encarnando al más sucio de los mendigos, conservarían una elegancia innata que no se adquiere en ninguna escuela dramática.
Ha hecho muchas cosas en la vida. Cantante, modelo, actor, productor... Pero hay que reconocerle que, como no ha sido especialmente bueno en nada sino que ha estado bueno para todo, supo convencernos de que su mediocridad era en realidad versatilidad.A sus 38 años, Mark Wahlberg ha hecho muchas cosas en la vida. Cantante, modelo, actor, productor... ¿Polifacético? Mucho decir. Pero hay que reconocerle que, como no ha sido especialmente bueno en nada sino que ha estado bueno para todo, supo convencernos de que su mediocridad era en realidad versatilidad.
Fue contratada por el sello Def Jam y catapultada a la fama con tres álbumes titulados Music Of The Sun, A Girl Like Me y Good Girl Gone Bad. Prepárate para disfrutar de Rated R, el último lanzamiento.La historia es vieja como el mundo: joven guapa y con talento encuentra su Pigmalión particular y se convierte en estrella. Esta vez el proceso fue un poco más complicado, dado que hubo que romper un eslabón intermedio: Rihanna, de dieciséis años, y su madre tuvieron que cambiar de vida, trasladarse a los Estados Unidos y poner en juego todo su futuro con un único boleto de lotería en sus manos: el talento y el encanto de la niña.
Es la reina indiscutible del cine postmoderno. Muchos de sus personajes se alejan de lo femenino para entrar sin temor en el universo masculino, y es que esta mujer, es una experta en lo andrógino. Texto Álvaro de la TorreEs la reina indiscutible del cine postmoderno. Muchos de sus personajes se alejan de lo femenino para entrar sin temor en el universo masculino, y es que esta mujer, nacida en Nebraska en 1973, es una experta en lo andrógino. Incluso su primer papel protagonista en el mundo de la interpretación era un tanto ambiguo, pues con tan solo nueve años encarnaba a Mowgly en la obra El niño de la selva.
En menos de una década, el actor pasó de formar parte de la cantera de graciosetes oficiales del Saturday Night Live a ser reconocido como uno de los jóvenes intérpretes más prometedores por Chaplin.Basta con ver su sonrisa socarrona en una de sus primeras fichas policiales de mediados de los 90 para darse cuenta de un par de cosas: 1) Por aquel entonces Robert Downey Jr. se lo pasaba en grande combinando alcohol y drogas. 2) Siempre ha sido un tío con un sentido del humor y un magnetismo a prueba de bombas (mediáticas).
Un día, cuando tenía ocho años, Dana Eilane Owens vio a su primo con un libro de nombres árabes y, cuando llegó al de Latifah, decidió que ese compendio de “delicada, sensible y amable” parecía haberse escrito para ella.
Es todo un ejemplo de compromiso no sensacionalista con la causa homosexual.Podríamos petardear sobre Ian McKellen. Recordar que tuvo un lío de túnicas shakespearianas con Derek Jacobi o que sus éxitos cinematográficos tardíos, como Verano de corrupción o X-Men, suenan a títulos de cine porno gay. Que es amigo de Monica Lewinsky (verídico) o que aprovechó las ansias de Brendan Fraser por ser actor serio para despelotarlo y meterle mano en Dioses y monstruos.
Varias razones para estar súper a favor de este vamp(iro), descafeinado para los que nos educamos en un morbo con más sudor y chicha, pero totalmente en sintonía con unos tiempos que licuan hasta los deseos.Varias razones para estar súper a favor de este vamp(iro), descafeinado para los que nos educamos en un morbo con más sudor y chicha, pero totalmente en sintonía con unos tiempos que licuan hasta los deseos. La primera: su blanca palidez y el dibujo de su sonrisa en ella me recuerda a la marquesa de Merteuil, versión Glenn Close, y a la gran mascarada, de maquillaje y de la otra, tras la que se ocultaba –ahora que lo pienso, el otro it boy del mainstream también luce una tez nívea y labios un poco Joker, con y sin varita–.
La sola presencia de la Pfeiffer en cualquier proyecto inquieta, atrae y seduce en grados muy excesivos.
Sandra Bullock es como el villano de las sagas de terror: parece que ha recibido el golpe final, pero al final siempre revive.Sandra Bullock es como el villano de las sagas de terror: parece que ha recibido el golpe final, pero al final siempre revive. Así, cuando parecía que su melosidad, su histrionismo anticuado y su humor torpe ya no tenían gancho para nadie, ha vuelto a asaltar la taquilla americana con La proposición.