La homofobia como esa asignatura vergonzante, dolorosa y pendiente de nuestra educación y, por tanto, de nuestra democracia. Porque una sociedad no será verdaderamente democrática si no está educada en los valores de la igualdad, de la libertad y de la tolerancia.
Todavía con la resaca a cuestas, creo que es el momento de sacar alguna conclusión sobre las recién pasadas fiestas.
Pocos se habrían atrevido a pronosticarle al zarzuelero compositor Federico Chueca (de tanta fama en el Madrid castizo) que un barrio un tanto bohemio y muy de clase media, puesto a su nombre, iba a ser uno de los iconos de la libertad del mundo LGTB...
Barcelona prepara una semana de actos de todo tipo, marcha nocturna y una gran manifestación, el domingo 28 de junio, con carrozas, música y gran fiesta final.
Anda suelto por ahí un psiquiatra muy atildado y más facha que el que inventó el electroshock para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.
Los periódicos deberían tener una sección gay. Nacional, Internacional, Cultura, Economía, Deportes y Homosexualidad.
Pensemos que homosexuales y lesbianas han sido perseguidos y condenados (y torturados y muertos, a menudo) durante unos quince siglos por poderes que actuaban como brazo armado de la religión.
El mundo entero miró hacia el Capitolio de los Estados Unidos de América, cuando tres millones de personas se reunieron ante el edificio para asistir a la toma de posesión del 44 Presidente de la Unión, el afroamericano Barack Hussein Obama.
Mi visita ha tenido la fortuna, además, de coincidir con el cincuenta aniversario “del triunfo de la Revolución”.
La crisis es una zorra. Pero dicen los optimistas que es lo que nos espera –más crisis– hasta el último trimestre del nuevo año.