6 verdades sobre la cultura basura y queer según John Waters

Protagonista absoluto de la primera edición del festival Cultura Basura en La Térmica, el cineasta gay John Waters compartió en Málaga su experiencia en la cultura basura, su visión del ‘mal gusto’ y la evolución del mundo queer a lo largo de un fin de semana histórico.

 


Fotos: José Baez

 

La palabra más utilizada tanto por los asistentes en Málaga al primer festival Cultura Basura en La Térmica como por los espectadores virtuales que siguieron las actividades a través de las redes sociales fue “fantasía”. Pero es evidente que lo que Topacio Fresh, a la cabeza de un gran equipo, ha logrado es una realidad que marca un antes y un después. Admiradores, defensores y creadores de la denominada ‘cultura basura’ se reunieron en un evento en que los más veteranos y los jóvenes encontraron un vínculo común muy fuerte. Y a través del arte, eso sí que es una fantasía. Segundo, porque se rindió un tributo tan merecido como vistoso a una de las grandes figuras de esa trash culture y del denominado ‘bad taste’, el cineasta, escritor y showman John Waters.

Su recibimiento en La Térmica fue otra fantasía, o mejor, un sueño hecho sonora realidad. A las puertas del centro, el pasado sábado 7 de octubre, Topacio Fresh orquestó una performance en que participamos activamente todos los presentes, con los artistas y youtubers que formaban parte del programa arropando a Fresh. Los periodistas también, inmortalizando lo que iba a ser un momento muy grande. Y el público, sujetando unas pancartas, que en claro homenaje a Berlanga, rezaban ‘Bienvenido, Mr. Waters’.

Llegó Waters y empezó a tocar una charanga, mientras todos, a una, vitoreábamos. El arte une, que no quede duda. Waters parecía feliz, aunque su discreta actitud no se correspondía con los honores que se le rendían. Es algo que le hizo grande. Como sus declaraciones a lo largo de las dos jornadas de Cultura Basura, en que demostró su sabiduría, ingenio e ironía. En la rueda de prensa inicial que dio para los medios de comunicación presentes pudimos aprender muchas cosas sobre su universo artístico, su manera de ver el mundo y sus proyectos. Aquí van las esenciales, declaraciones ajenas a las modas que retratan a la perfección a un creador único... y muy hablador.

1. La cultura basura es un instrumento político y artístico muy válido hoy día.

“Cuesta mofarse del mal gusto cuando tenemos un presidente en Estados Unidos que es una auténtica broma. El mal gusto es un arma que podemos utilizar para luchar contra circunstancias como esta. Cuando yo era joven teníamos a los yippies, radicales que usaban el humor como terrorismo, para mofarse de sus enemigos. Trump es el target perfecto hoy día para ese tipo de actitud. ¿Lo visteis lanzando rollos de papel higiénico a los portorriqueños? ¡Increíble! Si nuestros líderes tienen el peor gusto imaginable, ¿cómo no vamos a utilizar nosotros el que se considera ‘malo’?

2. Contento con la evolución de la cultura queer.

“Cuando yo era joven la homosexualidad era ilegal, no hay que olvidarlo. Rodando Pink Flamingos, Divine y David Lochary se arriegaban cuando salían a la calle a que les pegaran, simplemente por su color de pelo. Hoy día puedes comprar tintes parecidos en la tienda de la esquina... De nuevo, todos nuestros actos tenían un sentido político; no pedíamos permisos de rodaje, nos lanzábamos a las calles y lo hacíamos. Ya nos habían arrestado alguna vez antes de hacer Pink Flamingos, no teníamos nada que perder. Hoy día sucede algo parecido, porque cualquiera puede rodar una película con su móvil. Solo que no todo el mundo cuenta con amigos tan pintorescos como los que tenía yo... Los bares gays están cerrando en Estados Unidos, y eso lo veo una señal de progreso, porque los jóvenes gays no quieren ir a locales de ambiente, quieren estar con todo el mundo, no sentirse aislados. Siempre he estado en contra del separatismo, no tendría sentido que hubiese fuentes para beber agua distintas para heteros y para gays”.


“Que los bares gays estén cerrando en Estados Unidos es una señal de progreso”


3. Siempre a favor de libertad de expresión.

“Cuando hice mis primeras películas me enfrentaba continuamente a la censura. En todos los tribunales en que fui citado por Pink Flamingos me encontraron culpable de obscenidad, y lo que hice fue pagar todas las multas; salía más barato que contratar abogados. Cuando el MoMA de Nueva York compró un grabado de Pink Flamingos pensé que sería nuestra salvación, pero no, seguían culpándome de obscenidad... Creo que ahora la situación es más favorable a proteger la libertad de expresión, aunque cuando ves a Trump prohibiendo a las personas transgénero formar parte del ejército, aunque este se muestra a favor de que sigan en él, dudas”.

4. A las personas de mentalidad retrógada hay que hacerles reír para que te escuchen.

“Cuando empecé a hacer películas lo que quería era divertir a mis amigos. Crecí yendo a los autocines a ver películas de terror serie b, películas camp con desnudos gratuitos. pero también me interesaban los trabajos de Kenneth Anger o Andy Warhol, cine underground. Me propuse combinar todo eso en mi cine, y provocar reacciones controvertidas con él. Montarla y que la gente se riera. Creo que es la mejor manera de cambiar la mentalidad de la gente; si les haces reír es probable que se paren a escuchar lo que quieres decir. Por eso logré que en colegio dejaran de pegarme; cuando me atacaban, les hacía reír y que pensaran que estaba loco”.


“La mejor manera de cambiar la mentalidad de los retrógados es haciéndoles reír”


5. No es bueno que la sensibilidad trash se convierta en parte de la cultura mainstream.

“Es triste, porque ahora en Hollywood se hacen películas de 100 millones de dólares con muy mal gusto que no tienen ninguna gracia. Si te esfuerzas demasiado en intentar recrear lo trash, nunca funciona. Cuando leo en una crítica que una película parece rodada por John Waters, suelo odiarla cuando la veo”. 

6. Siempre con proyectos en mente.

“De cara a Navidad, voy a hacer un one man show en 18 ciudades. Acabo de publicar un libro titulado Make Trouble, que también se ha publicado como disco. Y estoy escribiendo otro más extenso que se llamará Mr. Know It All, en que compartiré mis opiniones sobre todo tipo de cuestiones. En cuanto a cine y televisión, no sé qué pasará. Firmé un acuerdo con HBO para rodar una secuela de Hairspray, me pagaron una pasta para desarrollarla, pero se quedó ahí. Quería dirigir una película para niños titulada Fruitcake, que tenía luz verde, pero que tampoco se ha hecho. Cuenta la historia de una familia que se dedican a robar carne para revenderla más barata, algo que es muy habitual en Baltimore, y al hijo le pillan haciéndolo en plena Navidad. Ahora estamos viendo la posibilidad de hacerla de dibujos animados, pero no sé qué pasara... Sigo teniendo conexiones en Hollywood, pero no tantas en el circuito independendiente. Porque se pretende que hagas películas por un presupuesto ridículo, y eso no puede ser”. 


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