Siempre va de chico bueno, pero por una vez, y sin que sirva de precedente, rompe con su imagen habitual para encarnar al protagonista de un psycHothriller ficticio.
Fotos de Paco Peregrín
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Estilismo Kattaca (www.kattaca.com)
Maquillaje y peluquería LEWIS (Bigggmonkeyteam) para Max FACTOR
Modelo Ruby Fernández
Coordinacion roberto s. Miguel
Agradeimientos Dreamland Comunicación
“Hacer una cosa así es algo que tenía pendiente y que me apetecía”, comenta Jaime Cantizano al referirse a la sorprendente sesión de fotos que protagoniza para Shangay Style.
“Casi todos me ven como un niño bueno, siempre con chaqueta o traje, y esa imagen no se ajusta del todo a lo que yo soy. Me gusta haberme ido en este reportaje al lado contrario; sé que hay gente que llevaba tiempo queriendo ver mi lado canalla, un perfil más duro, y está bien poder ofrecer ese contraste aprovechando el juego que da el mundo de la moda”.
A sus 35 años, este jerezano –cuyo acento andaluz, disimulado en televisión, se le escapa en numerosos momentos de la entrevista–, es consciente de que todos tenemos una imagen preconcebida de él, alimentada principalmente por sus experiencias profesionales en televisión, ligadas al mundo del corazón y la crónica social.
Al frente de DEC –antes, ¿Dónde estás, corazón?–, en Antena 3, Cantizano lleva años asistiendo impávido a enormes broncas entre invitados y tertulianos, a auténticas peleas de verduleras emitidas en directo, y entrevistando, con la mejor de sus sonrisas, a personajes de calaña variada y méritos no siempre probados. Su impoluta presencia es el denominador común a tanta sesión de desgarrado corazón.
“No es que me haya construido un papel, simplemente muestro una parte de mi personalidad. Y lo mismo sucede con mi imagen; muchas veces visto como a la mayoría de madres les gusta ver a un presentador, pero hay otras en que me pongo una camisa ajustada o unos zapatos que escandalizan a muchas de esas madres, pero que gustan a gente más joven o al público gay que nos sigue. Me gusta utilizar algún elemento de la ropa que saco para provocar cierta reacción en quien me ve”.
En esta ocasión ha disfrutado especialmente, consciente de que su imagen en nuestro reportaje de portada no dejará indiferente a –casi– nadie. “Todos tenemos un punto macarra que explotar, por eso me dejé llevar para meterme en el papel de antihéroe duro y asesino malvado. Trabajando en la tele uno desarrolla una cierta capacidad para actuar y, además, yo tengo bastante carácter, aunque no lo parezca”.
También capacidad para explotar su –inédito hasta ahora– lado morboso. “Habéis conseguido enseñar más centímetros de piel de lo que nunca he mostrado”, afirma entre risas, “conseguí vencer mi puntito de timidez. ¿Que si soy un poco exhibicionista? Necesitas serlo para trabajar en televisión. Quienes lo hacemos sabemos perfectamente qué cosas pueden funcionar a nuestro favor”. Aun así, teniendo claro lo bien que funcionaría en su caso enseñar un poco más de carne de lo habitual, nunca lo hace. “Siempre tenía la misma discusión con uno de mis directores, sobre qué se debía enseñar y qué no. Yo prefiero marcar e insinuar a mostrar; la obviedad no me gusta”.
Salta a la vista que Jaime Cantizano es de los hombres que se cuidan. Lógicamente, su profesión se lo exige, aunque él reconoce que lo hace principalmente por gusto. De constitución delgada, su afición por la natación y el waterpolo cuando era más joven le sirvió para ir moldeando un físico que mima al menos tres días por semana en el gym.
“No estoy obsesionado por tener un cuerpo diez ni por estar siempre perfectamente peinado ni por ser el más elegante”, puntualiza. “El deporte, como la ropa y todo lo relacionado con la estética, me sirve para divertirme. Y quien rechace hoy día las cremas, o se niegue a reconocer que las usa, es que se ha quedado en el siglo pasado”.
Convencido firmemente de estar viviendo sus mejores años, asegura aceptar de buen grado el paso del tiempo. “Ya tengo canas, pero no pienso darme Farmatint, y también tengo arrugas, pero no tengo intención de estirarme. Creo que las canas y ciertas arrugas en un hombre tienen mucho punto”.
Contrasta sin duda la imagen y la actitud televisiva de Jaime Cantizano con el tono del programa que más popular la ha hecho.
DEC es cualquier cosa menos amable; cada semana, desde hace más de cuatro años, plantea todo tipo de polémicas en torno a personajes populares de toda condición, y el grado de violencia verbal y crispación –más o menos fingida, según toque– que se suele alcanzar todos los viernes por la noche llega a resultar incómodo y sonrojante en muchas ocasiones.
Lo más llamativo es que Jaime Cantizano permanece impasible ante la cámara pase lo que pase, siempre con su mejor sonrisa. “Es mi principal arma”, confiesa. “Todos sabemos que hay temas mucho más serios que los que se tratan en DEC, y por eso procuro darle la importancia que se merece la crónica social con mi actitud. Yo juego al ‘¿Pero qué me estás contando?’, como si pasara por casualidad por allí y me enterase de las noticias por sorpresa. Creo que hay que reírse y pasarlo lo mejor posible, porque en ocasiones los malos rollos pueden llegar a afectarte. Algunas veces me he metido en la cama, después del programa, enfadado y planteándome muchas cosas...”.
Quizá por eso, el presentador tiene tan claro que debe defender y mimar su vida más allá del plató. Desconectar asegura que le resulta fácil. “Me encanta tanto viajar como conducir de noche o encerrarme en casa un fin de semana y verme cuatro películas seguidas tirado en el sofá; hay mucho que hacer y disfrutar. Pienso que se nota que no vivo obsesionado por mi trabajo: aparezco poco en fiestas, llevo una vida discreta... También tengo claro que en televisión, como todos, estoy de paso, y que probablemente dentro de diez años no seguiré presentando un programa que siguen semanalmente tres millones de personas. Mi ciclo terminará, antes o después, y por suerte tengo otras aspiraciones, desde dirigir una emisora de radio a preparar programas detrás de la cámara. La fama no me pierde”.
Sí le pierde, aunque hasta ahora pocos lo sabían, escaparse a Ibiza, donde tiene una casa. “¿Y tú como lo sabes?”, pregunta sorprendido. “Pues es verdad. Ibiza sigue siendo un paraíso, especialmente en primavera. Cada uno vive la isla a su manera y todos te respetan. Durante mucho tiempo iba a casa de amigos y ahora voy a la mía. Me da la posibilidad de disfrutar de las muchas Ibizas que hay en una: la de la vida nocturna frenética, la de las calitas y los chiringuitos... Me encanta escaparme siempre que puedo”.
Salvo cuando resulta estrictamente necesario, Cantizano escapa de los focos. No es, ni mucho menos, amigo de jolgorios innecesarios, algo que ha demostrado de sobra en los últimos años, precisamente los de mayor popularidad del conductor televisivo. Poco dado a aparecer en saraos o a ofrecer entrevistas, prefiere medir estrictamente sus apariciones públicas y en los medios.
“Se me ve poco en las revistas porque prefiero que sea así. Chelo García Cortés lleva años pidiéndome que haga un reportaje para ¡Hola!, y otros compañeros también llevan mucho tiempo detrás de mí. Hay quien piensa ‘Cantizano está jugando a hacerse el misterioso’, y no es así. Lo que ocurre es que me va muy bien habiendo marcado perfectamente la línea entre lo profesional y lo personal, y me siento cómodo así. Cuando el año pasado fui protagonista de la polémica que todos conocéis [inolvidable la polémica protagonizada en mayo de 2008 por Ana Obregón en relación a Jaime, al que supuestamente quería enviar a un matón para que le diera una paliza, como escarmiento por un comentario que hizo en su programa sobre el hijo de la starlette] demostré cuál es mi manera de ser, al mantenerme al margen de lo sucedido y no pronunciarme, como sigo haciendo. No quiero ser protagonista ni abanderado de nada, no es mi manera de ser. Mis amigos lo saben, como Juanjo Amador, mi maquillador y peluquero desde hace años. En el libro que ha editado recientemente [El maquillaje de las estrellas] dice de mí: ‘Está siempre presente pero no se le nota’. Tiene razón; lo observo todo, lo controlo todo en el plató, pero sin hacer ruido”.
Idéntica actitud ha mantenido siempre en torno a su orientación sexual, uno de los asuntos que más interés morboso despiertan del presentador, dada la cantidad de rumores en torno a la misma que se han ido sucediendo.
El más sonado, aquel surgido en octubre de 2007 que afirmaba que Cantizano se había casado con el futbolista del Sevilla Javi Navarro. Acostumbrado a manejarse en torno a rumores, Jaime no se amedranta lo más mínimo al plantearle esta cuestión; tablas, desde luego, le sobran.
“Los rumores nos rodean a todos. La gente puede hablar del presentador de televisión como lo hace de la vecina del quinto, es normal, y no es algo que me quite para nada el sueño. Se dicen cosas tan increíbles sobre mí... Piensa, que, efectivamente, llegaron a inventarme una boda, y había gente que incluso aseguraba haber estado allí... Pues vale”.
Manteniéndose en sus trece, sin soltar prenda, opta de nuevo por ser discreto al máximo. “Lo soy por educación: discreto gastando, vistiendo, actuando..., como me enseñaron mis padres. Mi gran victoria es que he conseguido que se respete mi manera de actuar moviéndome en el mundo que me muevo”. Sería, obviamente, el peor invitado imaginable para su programa. “Por supuesto, eso no lo dudes. Si algo tengo claro es que yo nunca daré titulares”.