Álex Forriols: “Lo importante es estar bien contigo mismo”

Cantante y actor, sabe lo que es la popularidad televisiva gracias a su paso por OT y La Voz, aunque ser famoso nunca ha sido su objetivo, según confiesa. Amante de cuidarse y fan absoluto de la naturalidad ante todo, predica con el ejemplo.

 

 
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Álex Forriols es un buen ejemplo de artista que partió de cero y que no duda en trabajar todo lo que sea necesario para vivir de lo que le gusta. Que es sobre todo la música, pero también la interpretación, porque aunque se considera sobre todo cantante, también trabaja ocasionalmente como actor. Hace once años (hoy tiene 32), dejó su Valencia natal y se fue a Madrid, consciente de que es el lugar donde más oportunidades encontraría, atraído en concreto por el universo de los musicales, que entonces era lo que más le llamaba la atención. “Convencí a una amiga para que se viniera conmigo, sin ninguna idea concreta de lo que podría hacer”. Su amiga se volvería a la capital del Turia, él no.

Su primera gran oportunidad fue con el musical Hoy no me puedo levantar, basado en la música de Mecano, en 2007. “Fue muy fuerte; de repente me di cuenta lo grande que era este mundillo, sobre todo para mí, que no era nadie. Hasta entonces había cantado en orquestas, interpretaba canciones de artistas que me gustaban, y pensaba que lo sabía ya todo... Ahí me di cuenta de que en realidad no sabía nada”. Y para él, que afirma no estar especialmente interesado en la fama, fue la mejor manera de empezar a construir su camino. “He tenido suerte de empezar desde abajo, me parece vital para un artista. Mejor que convertirse de repente en una estrella, porque te pierdes un aprendizaje que viene muy bien, a todos los niveles”.


“Prefiero estar bien conmigo mismo que perseguir la fama”


En 2011 tuvo su primer gran flirteo con la popularidad masiva cuando concursó en Operación Triunfo. “Unos años antes participé en un programa llamado Gente de primera, también en La 1; mi madrina fue Ángela Carrasco, pero no era algo de masas como OT, fue mi primer contacto con los talent shows. Protagonizó un número de alta tensión homoerótica, versionando Fever de Adam Lambert, que, desde luego, no pasó desapercibido. “En aquella edición de OT se soltaron un poco la melena, hubo más libertad. No en el sentido de que cada cual pudiera exteriorizar lo que era, o su condición sexual, eso no tenía nada que ver; en el sentido de que se iba a mostrar realmente de lo que iba cada canción”.

Fever sugería que el intérprete era un hombre lascivo con un esclavo a su pies, y así se mostró, con el coreógrafo Marco da Silva entregado a hacer de Álex ese joven coqueto y dominante. “El número parecía de un show de una gran diva, muy Britney, recuerda entre risas. “Y la naturalidad con que nos lo planteamos creo que contribuyó a que fuese un momento tan hot”. Se entregó como asegura que lo hace en cada proyecto, tenga un componente gay como en esa ocasión o no. “Era trabajo, y así me lo tomé. Cuando canté con Geno I Just Can’t Stop Loving You de Michael Jackson, tenía que enamorarla, y se llegó a hablar de si estábamos sintiendo algo... Eso es que lo que estaba haciendo bien”.

Su Fever se pudo entender como una salida del armario a lo grande, en prime time; él ni se planteó que alguien pudiera verlo así. “No es que con esa actuación dijera ‘Hola, soy Álex y soy gay’. Nunca veo así mi trabajo. Ni siquiera cuando he actuado en el Orgullo o en discotecas de ambiente. Lo importante es hacer siempre tu trabajo lo mejor posible. Y si en aquella ocasión tocaba restregarse con un chico, pues lo haces”. Lo que más feliz le hace es que quedase como un número importante en la historia del programa. “Porque nunca se había hecho algo así. Homosexuales ha habido en todas las ediciones, digo yo... por estadística”, y se echa a reír. “Me parece que estuvo muy bien que se viera una actuación así. Para contribuir a huir de los estereotipos de los que se tira demasiado aún para representar a los gays en televisión”.


“Tengo voz de mujer al interpretar, pero no la actitud, no siento que tenga una naturaleza femenina”


Ha trabajado en shows teatrales de éxito como The Hole, y el año pasado decidió presentarse a un nuevo concurso televisivo, La Voz. “Me lo pensé durante tres ediciones, y al final me decidí. Para recordar a la gente que sigo ahí, que sigo trabajando, porque hoy día la popularidad televisiva es muy efímera”. Malú fue la primera sorprendida en las audiciones a ciegas al descubrir que su voz no era la de una mujer, como pensaba antes de verle. “Jugué con eso, lo convertí en mi leitmotiv en el programa. También para luchar contra las etiquetas que se nos ponen a los cantantes. Sí, tengo voz de mujer al interpretar, pero no la actitud, no siento que tenga una naturaleza femenina”. No logró hacerse un hueco en la final, pero está contento de su paso por el programa. “Nos trataron muy bien, y una experiencia así siempre te abre puertas. De hecho, igual sale algo dentro de poco a raíz del programa que no puedo contar aún...”.


Bañador AUSSIEBUM

Lo que nunca ha querido es etiquetarse como ‘chico OT’ o ‘chico La Voz’ a la hora de venderse. “Siempre me presento con mi talento, independientemente de donde venga”. Su última gran aventura musical se llama Florida Retiro, una sala de fiestas madrileña que ofrece los fines de semana cenas-espectáculo en las que él participa. “Había hecho cabaret, pero esto es distinto. Porque el público está cenando mientras actúas, y no puedes requerir su atención plena. Pero estoy muy contento, porque me parece que el espectáculo es muy bueno”. Le gustaría impulsar una carrera como solista, pero asegura que, tal y como están las cosas, no es en lo que quiere focalizar sus energías. “Si viene, vendrá”, dice. “Mientras los proyectos que surjan me hagan feliz, no pido más. Prefiero estar bien conmigo mismo que perseguir la fama”.

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