Apoyo Positivo publica el primer estudio sobre chemsex en España

La investigación alerta de los riesgos para la salud del chemsex. En las sesiones se mezclan drogas con sexo, facilitando orgías que pueden prolongarse durante horas e incluso días. El estudio lo han elaborado Imagina Mas y Apoyo Positivo.

POR: Juan Pablo Manzano Gálvez

A muchos ya nos va sonando el término chemsex , y es que últimamente se está hablando mucho sobre él. Fue en 2012 cuando se detectó este peligroso fenómeno en Reino Unido, definido como el sexo intencional, principalmente entre hombres homosexuales, bajo la influencia de drogas psicoactivas. Esta práctica se ha ido extendiendo paulatinamente por distintos países de Europa.

Las sustancias que se usan producen desinhibición y aumento del placer sexual, algo que facilita el sexo con múltiples personas, durante ‘sesiones’ (así es como las denominan) que pueden prolongarse horas e incluso días.

Debido a su expansión y su llegada a España, los equipos de Imagina Mas y Apoyo Positivo, con el apoyo del Plan Nacional sobre el Sida, han realizado el primer estudio sobre chemsex que se publica en España. Se trata de una investigación cuantitativa con una muestra de 486 hombres realizada en el último trimestre de 2016. “El objetivo es conocer cómo se está desarrollando el chemsex y medir su magnitud en España. A través de un cuestionario online promocionado, entre otras vías, mediante las aplicaciones móviles que esta población utiliza habitualmente para contactar entre sí, hemos esbozado un perfil de los usuarios de este fenómeno, conociendo sus hábitos de consumo y sexuales, sin olvidar aquellos aspectos relacionados con los riesgos para la salud. Además, hemos querido prestar especial atención al contexto donde se produce la captación de los participantes y a los espacios donde se desarrollan los encuentros chemsex, ha explicado Iván Zaro, responsable de la investigación.

Zaro aclara que esta práctica “es la sinergia de universos tan heterogéneos y complejos como la sexualidad y el consumo de drogas. Esta realidad requiere un enfoque amplio donde se recojan los aspectos emocionales que puedan desencadenar o promover su práctica, el desarrollo de la misma y las posibles consecuencias para la salud de la persona”.

La investigación ha permitido esbozar un perfil de los hombres que practican chemsex en España: hombre autóctono (71’6%), homosexual (96’1%) sin pareja (61’1%), cuya residencia se encuentra en grandes urbes como Madrid (46’9%) o Barcelona (42’2%). Su media de edad es de 35 años, estudios universitarios (67’9%) y en activo laboralmente (83’5%). Aseguran practicar chemsex para incrementar el placer en sus relaciones sexuales (77’4%) y obtener mayor resistencia física (43’4%). Utilizan las aplicaciones móviles para contactar con otros hombres y establecer encuentros para practicar chemsex (77’8%), en especial Scruff (80’2%) y Grindr (72%). El consumo de diversas sustancias asociadas al sexo tiende a darse en sesiones llevadas a cabo en domicilios privados (74’7%).

Hay que decir que la combinación de drogas y sexo no es algo novedoso, pero lo que este estudio pone de manifiesto es la inclusión de nuevas sustancias como la mefedrona o la metanfetamina, así como la vuelta de la inyección como vía de administración, pero especialmente, la erotización de este proceso dentro de los juegos sexuales; en muchos de los casos analizados se habla de policonsumo. Las drogas que más se toman son el popper (85’2%), seguido de GHB (70’8%), Viagra y medicamentos similares (70’4%), alcohol (69’1%), éxtasis (60’9%), mefedrona (56%) y metanfetamina (41’6%).

El estudio concluye que los individuos que realizan esta práctica “requieren un abordaje específico, puesto que no son meros consumidores de drogas y tienen riesgos potenciales para su salud física, mental y sexual”.

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