Así fue la puesta de largo de ‘Golden’ que hizo Kylie Minogue en Barcelona

Kylie Minogue ofreció anoche un concierto exclusivo para unos pocos cientos de afortunados en la sala Bikini de Barcelona. Una manera muy especial la elegida por la diva gay australiana para presentar su inminente nuevo álbum, ‘Golden’.

POR: Agustín Gómez Cascales

Lo de anoche en Barcelona tuvo más de ceremonia que de concierto. Kylie Minogue incluyó la sala Bikini, con aforo para unos pocos cientos de personas, para presentar en formato íntimo su inminente nuevo álbum, Golden. Y sí, cientos de gays acudieron a su llamada. Algunos incluso vestidos de cowboys, para hacer evidente que aprueban el –discutido– giro country de la estrella pop.

Nada que ver con, por ejemplo, su mutitudinario paso por Madrid en 2010 para actuar en el Europride. Aquí las claves, y las intenciones eran muy distintas. Kylie tuvo una revelación cuando fue a grabar a Memphis, algo que volvió a contar anoche a sus fans, y encontró en el country el vehículo perfecto para dar un giro a su tradicionalmente discotequero pop. Y para demostrar que este disco –que bien podría haber titulado ‘Kylie in Memphis’– se lo ha tomado muy en serio, ha decidido hacer una minigira con banda para testarlo.

Muchos tópicos se dieron cita anoche en Bikini. La diva que busca la cercanía de sus fans para revalidar su arriesgada propuesta artística, las reducción al mínimo de los guiños petardos en busca de un reconocimiento de sus nuevas canciones, prescindir al máximo de pregrabados para demostrar que es una artista seria que se defiende sin bailarines semidesnudos ni grandes fuentes de agua (aquí solo tiró en varios momentos de confeti dorado)... Como intérprete, salió más que airosa de su reto. La Kylie vaquera cantó muy bien, transmitió pasión por su nuevo repertorio y supo explicar en los numerosos comentarios que hizo entre temas los porqués de su giro. Su cercanía reultaba auténtica, nada impostada, e hizo al público sentirse en familia, y parte my activa del show. “Juntos somos increíbles”, dijo en un momento dado. Una gran verdad.

Mucho más discutible resultó el repertorio. Porque la mayoría de las nuevas canciones resultan olvidables. Sí, Golden fue un arranque efectivo, y hay temas con cierto potencial de hits menores, como Raining Glitter y A Lifetime To Repair. Pero canciones que ella presentó diciendo que eran muy personales, como Shelby ’68 (inspirada por su padre y su pasión por los coches, según explicó) y Radio On (sobre cómo escuchar canciones que adora en momentos complicados siempre le ayuda a superarlos) no dicen mucho. Y recurrir a un momento karaoke versionando el clásico Islands In The Stream, de Dolly Parton y Kenny Rogers, no ayudaba mucho a su credibilidad como nueva diva del country pop.

Como era de esperar, clásicos como The One y, sobre todo, All The Lovers, fueron los que provocaron el delirio. No estuvo nada mal que recuperara Breathe –ejemplo de otro momento en su carrera en que decidió ir por libre y no hacer lo que se esperaba de ella–, y fue un puntazo que en un momento dado se saliera del set list establecido para cantar unas estrofas de Better The Devil You Know. Lo más sorprendente fue sin duda lo bien que sonaron, convertidas en íntimas baladas, Put Yourself In My Place y Hand On Your Heart. Ahí sí brilló como intérprete con canciones a la altura. Y el eufórico cierre con Dancing logró que ese mediocre single pareciese mucho mejor de lo que es. El confeti ayudó mucho. Ah, y fue todo un acierto prescindir de bailarines y no recrear la sonrojante coreografía del vídeo.

Al final, buen sabor de boca a pesar de las trabas. Kylie –que besó el suelo de Bikini cuando terminó– se defiende bien en las distancias cortas, y supo establecer una comunicación muy cálida con un público que sí, estaba entregado, pero que, por los comentarios escuchados a la salida, parecía coincidir en que Golden va a ser difícil de digerir (aunque no va a dejar de amarla por este caprichoso giro).