Beyoncé: “Para ser sexy no hay que enseñar carne”

En julio de 2003, cuando esa gran diva llamada Beyoncé publicó su primer álbum en solitario, la entrevistamos en Berlín. ¿Quieres saber lo que nos contó? Aquí puedes.

POR: Agustín Gómez Cascales

SHANGAY ⇒ Una vez que te has probado a ti misma lo bien que te puede ir en solitario, ¿no te has planteado olvidarte de Destiny’s Child?
BEYONCÉ
 ⇒ En ningún momento. Me hace muy feliz saber que el año que viene grabaremos un nuevo disco juntas; adoro a las chicas, me encanta grabar con ellas y espero que hagamos juntas muchos más discos. Si todas hemos sacado discos en solitario es porque queríamos demostrarnos que podíamos hacer algo más allá del grupo, necesitábamos reafirmarnos a nivel individual.

SHANGAY ⇒ ¿Se ha convertido en algún momento esta aventura en una competición para vosotras?
BEYONCÉ
 ⇒ Nunca. De hecho, si mi disco se ha retrasado tantas veces es porque no quería que coincidiese ni con el de Kelly ni con el de Michelle. Y lo mismo pasó con el de mi hermana pequeña Solange; jamás publicaría nada a la vez que ella, no tendría sentido.

SHANGAY ⇒ Es obvio que te gusta colaborar con otros artistas. Los ejemplos más recientes son tu álbum y el concierto Divas Duets que grabaste recientemente para una cadena de televisión, por no hablar del tema central de tu próxima película, que has grabado junto a Missy Elliott, MC Lyte y Free...
BEYONCÉ
 ⇒ Me encanta aprender de otras personas, y encuentro muy gratificante combinar distintas energías con un objetivo común. Divas Duets, por ejemplo, fue una experiencia preciosa. A mí me tocó cantar con Jewel, y desde entonces nos hemos hecho muy amigas. También participaron Chaka Khan, Stevie Wonder, Whitney Houston, Mary J. Blige (a la que venero)… Fue un honor estar en compañía de artistas de esa talla.


“Quiero ganar un Tony y un Oscar, y añadirlos a los Grammys que ya tengo”


SHANGAY ⇒¿Te halaga que se te haya asignado tan pronto el calificativo de “diva”?
BEYONCÉ
 ⇒ Depende de quién me lo llame. Por ejemplo, cuando mis seguidores gays se refieren a mí como una diva lo considero un gran cumplido, porque sé que para ellos es un término que conlleva mucho respeto y admiración. Para mí una diva es puro espectáculo: una artista siempre impecable, dando grandes conciertos, con una enorme personalidad... Pero para otra gente una diva es alguien que vive un ego trip insoportable; yo no soportaría convertirme en una de esas estrellas. Pero que alguien empiece a llamarme diva después de verme actuar me parece lo más [risas].

SHANGAY ⇒ Cantas, protagonizas películas y campañas publicitarias, ejerces de presentadora ocasional en televisión... ¿Es que tu ambición no conoce límites?
BEYONCÉ 
⇒ Mientras me sienta capaz de hacer todo lo que ofrecen, no. No pienso dejar pasar ni una sola gran oportunidad que se me presente. Quiero ganar un premio Tony [de teatro] y un Oscar de interpretación, y añadirlos a los tres Grammys que ya tengo. Me convertiría en la primera mujer de color en conseguir semejante logro... Ahora mismo es el sueño que más me motiva; quizá porque lo veo muy, muy lejano, por no decir casi imposible.


YA ESTABA LISTA PARA SU PRIMER PLANO

Beyoncé Knowles no se toma su carrera cinematográfica paralela como un simple divertimento, sino que tiene muchas esperanzas depositadas en ella. Su particular romance con las cámaras comenzó en 2001, cuando protagonizó para MTV Carmen, convertida en hip-hopera. Un año después llegó su primera gran oportunidad en la pantalla grande con Austin Powers en Miembro de oro, en la que interpretaba a la heroína Foxxy Cleopatra. Quizás adornaba más que interpretaba, pero su soltura era innegable. Y en septiembre de 2003 estrenará en Estados Unidos The Fighting Temptations, dirigida por Jonathan Lynn y coprotagonizada por Cuba Gooding Jr., en la que da vida a una humilde cantante de nightclub. “Elegí conscientemente interpretar este personaje porque no es glamouroso, es una mujer corriente. Quería interpretar a alguien que resultase real y que me permitiese mostrar todos mis registros como actriz, algo que no pude hacer en Austin Powers.

Beyoncé asegura que le apasiona convertirse en otras personas, “vivir existencias ajenas. Y los rodajes me proporcionan una agradable sensación de estabilidad, porque durante tres meses duermo siempre en la misma cama y puedo tener la ropa en el armario, no metida en la maleta porque al día siguiente tengo que estar en otro país”. Entre película y película, Beyoncé encuentra tiempo para rodar spots publicitarios para las firmas de las que es imagen e incluso para ejercer de presentadora televisiva, como en el caso de Meeting Mandela: A Staying Alive Special, un documental que retrata el activismo de Nelson Mandela en cuestiones como la lucha contra el sida [MTV España lo emitió el viernes 18 de julio de ese año]. Mientras, su compañera Kelly Rowland ha participado recientemente en el film de terror que enfrenta a Jason de Viernes 13 y a Freddy Krueger, y confía también seguir ampliando su radio de acción interpretativo. A este paso, cualquier día nos sorprenden anunciando una versión en plan blaxploitation de Los Angeles de Charlie protagonizada por Destiny’s Child.


 

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