Carla Bruni: “Tampoco soy Madonna, no es difícil pasar desapercibida”

Carla Bruni, cantante, ex top model y ex primera dama de Francia, actúa esta semana en Madrid y Barcelona. Recuperamos una reveladora entrevista exclusiva que nos concedió cuando debutó en la música. Es interesante comprobar cómo algunas de sus declaraciones chocan tanto con su vida reciente.

POR: Agustín Gómez Cascales

SHANGAY ⇒ ¿Te ha quedado el estigma de la obsesión por la belleza típica de las modelos? 
CARLA BRUNI
 ⇒ No. Han sido muchos años sacándole partido a mi imagen, con lo cual acabé aburrida de estar pendiente de ese tema. Después de doce años conviviendo con la alta costura, las joyas, los peluqueros y demás lo que más aprecio es la simplicidad de lo básico. Si quiero verme fantástica me cojo cualquiera de mis books y ahí estoy, estupenda. La belleza y la sofisticación ya no me motivan nada; la vanidad es mala consejera de la creatividad. Ahora estoy en una situación privilegiada en la que ya no soy el centro de atención de la gente, y puedo dedicarme a observar a los demás. Por eso me gusta tanto viajar en metro.

SHANGAY ⇒ ¿Carla Bruni viaja en metro?
CARLA BRUNI
 ⇒ Cuando trabajaba como modelo jamás lo cogía. Era demasiado popular, mi cara aparecía en todas las revistas. Ahora sí viajo en metro. Primero, porque el tráfico en París es terrible, y segundo, porque así estás en contacto con la gente real. Me pongo una gorra, zapatillas de deporte, vaqueros, no me maquillo y nadie se da cuenta. Tampoco soy Madonna, no es tan difícil pasar desapercibida. Conozco gente muy famosa que vive una vida de locos: con jet privado, guardaespaldas y todo eso, pero hay otros muchos que viven como tú y como yo.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué has elegido esta vida ‘normal’? 
CARLA BRUNI 
⇒ Porque la otra la viví durante muchos años. Ya he pasado por ahí; he cogido el Concorde cientos de veces para pasar unas horas en Nueva York y volver, y no tengo necesidad de seguir haciéndolo. Lo que me gustaba de esa vida superglamourosa es que era tremendamente divertida. Me encantaba estar en contacto con los diseñadores, los peluqueros, los maquilladores, los fotógrafos... Era un ambiente muy creativo, libre y muy gay.


“La estupidez está por todas partes, no es patrimonio exclusivo de las top models. He conocido a auténticos subnormales que eran políticos e incluso intelectuales”


SHANGAY ⇒ ¿Sigue siendo un tabú para las modelos lesbianas su sexualidad? 
CARLA BRUNI 
⇒ Por desgracia, sí. Yo he conocido a muchas, pero la mayoría viven en el mayor de los secretismos. La única que recuerdo más natural en ese sentido era Eve, una tía muy guapa, con la cabeza rapada y tatuajes, que trabajaba mucho para Chanel. Su novia era su maquilladora, así que siempre estaban juntas. La prensa nunca se interesó por el tema, pero todo el mundo de la moda lo sabía y nadie le daba mayor importancia. Así como es habitual encontrarte con modelos masculinos gays, las modelos lesbianas no se dejan ver. No sé por qué tienen ese problema para expresar sus sentimientos con libertad, me parece muy triste.

SHANGAY ⇒ ¿Te sentías un bicho raro frente al resto de compañeras modelos? 
CARLA BRUNI 
⇒ Ni mucho menos. La estupidez está por todas partes, no es patrimonio exclusivo de las top models. Yo he conocido a auténticos subnormales que eran políticos e incluso intelectuales. Al menos las modelos no son pretenciosas en ese sentido. Y hay un detalle importante a tener en cuenta cuando se las juzga: la gran mayoría son chicas muy jóvenes, que en muchos casos no han estudiado y que viven alejadas de sus familias. Por eso las defiendo, porque sé como te sientes cuando todo el mundo te trata como si fueses retrasada sin conocerte.

SHANGAY ⇒ Siempre tuviste fama de ‘party girl’. ¿Fueron las drogas compañeras de viaje en los días de gloria y estrés continuos? 
CARLA BRUNI 
⇒ Trabajaba tanto que no podía disfrutar del sexo, la fama y las drogas como me hubiera gustado [risas]. Bueno, lo del sexo lo llevaba mejor, pero drogarme y perder los papeles era algo que no me podía permitir a menudo, porque normalmente tenía que estar en pie a las seis de la mañana. Y no soy una mujer especialmente energética, de manera que si no descanso lo suficiente enseguida me pongo enferma. Algunas amigas mías con mayor capacidad de aguante sí que vivieron la experiencia a tope, sin privarse de nada.


“Trabajaba tanto cuando era modelo que no podía disfrutar del sexo, la fama y las drogas como me hubiera gustado. Bueno, lo del sexo lo llevaba mejor”


SHANGAY ⇒ ¿Estás recuperando ahora el tiempo perdido? 
CARLA BRUNI
 ⇒ No. Ese tipo de vida es para disfrutarlo cuando eres joven. Ahora tengo que cuidar de mi hijo Aurelianne, que tiene veinte meses. Así que cuando no estoy enfrascada con mi música tengo que cuidar a mi hijo, y si no, a mi hombre. Y el resto del tiempo lo dedico a dormir, ¡con lo cual no me quedan horas en el día para desfasar! Con lo que me gusta colocarme, qué pena [risas]. Aunque no debería decirlo de esa manera. Las drogas son terribles, y solo los adultos conscientes de lo que hacen deberían consumirlas si quieren. Yo nunca me he metido coca ni he tomado pastillas; esas drogas tan fuertes no se inventaron para mí. Yo prefiero una copita y algo para fumar.

SHANGAY ⇒ Volviendo a tu presente profesional, ¿qué planes inmediatos tienes? 
CARLA BRUNI
 ⇒ Estoy acabando las canciones que incluirá mi próximo disco en inglés. Y ensayo de cara a mis primeros conciertos en Francia. El disco ha tenido tanto éxito allí que los promotores están desesperados por que lo presente en directo. Me apetece mucho hacerlo para ver de cerca de la gente que se ha comprado el álbum. Pero a la vez me da miedo: no sé si sabré defenderme, si seré capaz de mantener su interés durante todo un show... Porque una cosa es desfilar un momento sobre una pasarela y otra muy distinta cantar con tu guitarra durante una hora. Será un nuevo desafío, que despierta en mí sensaciones encontradas. Sentir esos nervios que me entran al pensar en el riesgo que entraña esta nueva aventura me encanta.


EL ÁLBUM FRENCH TOUCH ESTÁ EDITADO POR TEOREMA. CARLA BRUNI ACTÚA EL 10 DE ENERO EN MADRID (TEATRO NUEVO APOLO) Y EL 12 EN BARCELONA (PALAU DE LA MÚSICA CATALANA)


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