Conoce al candidato al parlamento británico VIH+

Os traemos parte de la controvertida entrevista de BuzzFeedNews a Adrian Hyyryläinen-Trett, el candidato liberal demócrata en Vauxhall, Londres, que revela su extraordinaria historia personal.

POR: Kike Gómez

Adrian Hyyryläinen-Trett es el primer candidato parlamentario del Reino Unido que declara su condición de VIH positivo. Lo hacía enuna publicación inglesa, donde confesaba su turbia vida y cómo contrajo la enfermedad.

Adrian era un niño de 12 años de edad,  flaco, con el pelo corto y un uniforme escolar arrugado. Nos situamos en 1993, en un pueblo llamado Cringleford, en las afueras de Norwich. Es la primera vez que Adrian piensa en el suicidio; sometido a un fuerte bullying en el colegio, siente que nada merece la pena.

"Me sentía solo, me daba vergüenza", confiesa ahora, a los 36 años de edad.

Hace un par de semanas, el candidato contactaba con la publicación por las redes sociales, y pedía una entrevista donde contar la historia de cómo se infectó con el virus, quería hacerlo público y ser el primer candidato al Parlamento en revelar su condición de VIH positivo. Pero este acto de valor, en una sociedad que aún estigmatiza a los enfermos de VIH, fue solo la mitad de la historia que encontramos en su relato.

El candidato comenzó contando su historia en los años de escuela: "Traté de tirarme por la ventana un par de veces. Pero la suerte, o el destino, quisieron que me salvara de estos intentos. En ambas ocasiones mi padre interrumpió mi propósito, sin darse cuenta de lo que había interrumpido. Yo estaba justo fuera de la ventana, y él se acercó y me preguntó qué demonios estaba haciendo subido al alféizar. Yo solo argumentaba estar mirando por la ventana, fingiendo que no pasaba nada". Su padre no podía imaginarse las burlas y vejaciones que recibía en la escuela nuestro protagonista.

Adrian sufría incluso agresiones físicas. "Un alumno de un curso superior me golpeó en el baño, cerró la tapa del inodoro en mi cara. El golpe fue tan fuerte que me desmayé, cuando recuperé el conocimiento me levanté y me dirigí a mi siguiente clase, fingiendo que no había pasado nada".

Sin embargo, la agresiones físicas siempre fueron más llevaderas que las psicológicas, según cuenta. La mayor parte de las burlas hacia él eran por su aspecto físico: delgado, menudo, y con comportamientos que evidenciaban su homosexualidad, era víctima de comentarios ofensivos y ataques físicos: “Nunca tuve un amigo cercano aquellos años”.

“Ya desde bien pequeño supe que era gay, pero sabía que mis padres y las personas que me rodeaban no lo entenderían. Sabía que no podía decírselo a nadie. Pero sí lo debieron de saber, los niños de la escuela siempre decían cosas sobre mí y a veces las gritaban cuando mis padres iban a recogerme a la puerta del colegio”.

A los 13 años tuvo la oportunidad de salir con una chica que se interesó por él, pero admite avergonzado que solo lo hizo para tener una tapadera, un respiro al acoso. "La gente pensaba: si él tiene una novia, no puede ser gay. Me sentía culpable, pero fue mi único medio de salvación aquellos años, y evitó que siguiera pensando en el suicidio”.

Cuando todo parecía más fácil, empezó a sentirse mal físicamente, sentía como si se estuviese partiendo en pedazos, primero sus brazos y después sus piernas, algo estaba fallando. El diagnóstico fue de fibromialgia, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta el sistema nervioso. Adrian pasó el siguiente año escolar en casa, sin poder salir, en un estado de frustración y rabia.

"No estaba contento con lo que era. Pensé: ¿Cuál es el sentido de la vida?". Pero el traslado familiar a Canterbury le hizo cambiar de idea.

Consiguió recuperarse de la fibromialgia y se fue a estudiar a la Universidad de Kent, y allí tendría sus primeras experiencias homosexuales y relaciones sociales satisfactorias."Era la primera vez que me sentía cómodo con quién era yo".

La entrevista continúa, pasa página

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