Cristóbal Suárez: “Arte’ es una función a la que todo actor aspira”

El actor vuelve a formar equipo junto a Miguel del Arco y los ‘kamikazes’ para traer de nuevo a la escena madrileña una de las obras contemporáneas más representadas en el mundo: ‘Arte’. Un trabajo que se suma a otros tantos en los que también muestra su cara más comprometida.


Foto: miguelangelfernandezphoto.com

 

Las entrañas de El Pavón Teatro Kamikaze de Madrid vuelven a recibir –tras su estreno el pasado verano– esta adaptación de uno de los textos más conocidos de la dramaturga francesa Yasmina Reza, Arte. “Es un clásico contemporáneo. Para mí es una cumbre de la escritura dramática, una función a la que todo actor aspira”. Son palabras del actor Cristóbal Suárez, quien quedó marcado por el montaje de 1998 dirigido por Josep Maria Flotats, y que cumple un pequeño sueño al interpretar a Sergio en esta nueva versión de Miguel del Arco. Arte es una comedia envenenada, con una carga de dolor muy intensa. Además, está profundamente bien escrita por Reza, con un admirable virtuosismo de la palabra y del tempo. La función comienza cuando mi personaje compra un cuadro de estilo contemporáneo, una pieza que desata una discusión que hace tambalear los cimientos de esta pareja de tres, que es como nos gusta sentirnos”.

Sus partenaires en esta aventura sobre las tablas son Roberto Enríquez y Jorge Usón, dos grandes con los que comparte química más allá del telón. “Hay muchísimo amor en este trío, mucho apego, y cuando nos planteamos la ruptura nos resulta realmente dura”. Y el público empatiza con esto, porque todos conocemos esa amistad que va más allá, que es amor, y que puede doler mucho. La obra te toca de manera directa con una risa limpia y clara como arma. “La emoción que produce es ancestral, es única y esperada. Es el llanto de la risa, de la ternura. Es muy agradable de sentir”. Suárez sigue consolidando con Arte su relación con Miguel del Arco, con quien lleva trabajando desde el año 2009. A La función por hacer le han seguido Misántropo, Antígona o la más reciente Hamlet. “Somos muy buenos amigos, pero en cuanto comienza un ensayo quedan claros nuestros roles, y yo miro a través de sus ojos. Es el capitán del barco. Me considero profundamente afortunado trabajando con él y con los kamikazes”. Un vínculo que seguro seguirá forjándose con nuevos títulos.

Aunque en este momento la prioridad de Cristóbal es esta incisiva comedia, el actor madrileño también tiene entre manos otros proyectos que enriquecen el amor que siente por el teatro, aunque en ocasiones lo haga desde detrás del escenario. “Mi mujer, Verónica Pérez, y yo hemos producido Papel, una obra para adolescentes sobre el bullying que hemos llevado a las aulas. Es un texto increíble escrito por José Padilla, que remite al teatro casi clásico pero con un lenguaje audiovisual muy de YouTube”. La obra lleva cerca de un año interpretándose en diferentes centros, donde ya la han visto más de quince mil alumnos, y la respuesta, tal y como cuenta Cristóbal entusiasmado, está siendo abrumadora. “Queríamos hacerles vivir una gran experiencia teatral, porque no hay nada más limpio y puro; si se consigue, el mensaje te atraviesa”.

Papel cuenta una historia inspirada en el caso real de Jokin Ceberio, el chico de 14 años que decidió suicidarse en 2004 tras sufrir durante un año entero el acoso por parte de sus compañeros de clase; y lo hace con tan solo dos actores y sin mostrar en ningún momento al acosador ni al acosado, pero creando un gran impacto sobre el espectador. “Nos encanta llegar al aula, que crean que la obra les va a horrorizar y que, de repente, le den la vuelta a la tortilla y piensen ‘cómo mola”. Los buenos resultados de este proyecto han motivado, tanto a Cristóbal y su mujer como a Padilla, a continuar con una segunda obra, Por la boca, centrada en los trastornos alimenticios. Bajo la misma idea de presentarla en colegios e institutos, el equipo afianza así su compromiso social para con estas problemáticas que salpican nuestros días. “Si todo sale bien, pretendemos hacer un tercer trabajo sobre la sexualidad. Siento el compromiso y la motivación de visibilizar estos problemas”.

Pero no todo en su vida es teatro. Entre ensayos y funciones, Suárez también ha tenido tiempo para formar parte de Tiempos de guerra, la serie revelación de la productora Bambú (Las chicas del cable) para Antena 3, en la que nos traslada a la Guerra del Rif, que tuvo lugar entre los años 1921 y 1927 en Marruecos. “Estoy feliz como un niño. La serie está muy cuidada y los efectos especiales son espectaculares. Es puro cine”. Un lujo que le permite seguir haciendo lo que más le apasiona: interpretar. “Es fascinante ser actor, el medio a través del cual contar historias al público”. Si por algo hay que admirar a Cristóbal es por su maestría a la hora de compaginar trabajos, porque además de todo esto, cuando llega a casa es también marido y padre de tres hijas. “Después de tanto proyecto, cocino, friego, barro... Menos mal que formo un gran equipo con mi mujer”.


LA OBRA ARTE SE REPRESENTA HASTA EL 7 DE ENERO EN EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE (C/EMBAJADORES, 9) DE MADRID.


Más teatro, AQUÍ