Damián Quintero, nº 1 mundial de kárate: “Se tendría que valorar al deportista sin que importase su condición sexual”

Compartimos una mañana de entrenamiento con el malagueño, mejor karateca del mundo en la actualidad, en el Centro de Alto Rendimiento del Consejo Superior de Deportes, lugar donde se prepara para una cita que tiene casi prohibido verbalizar: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Su rutina comienza con un copioso desayuno a las 8’30 de la mañana y se desarrolla hasta bien entrada la tarde en el Centro de Alto Rendimiento del Consejo Superior de Deportes, lugar donde nos citó para esta entrevista. Allí pudimos comprobar cómo, además de pulir cada movimiento, tiene especial mimo a la hora de acicalarse el karategui, término con el que se conoce a su específico kimono. “Además de la técnica y la condición física, la estética es importante, y todo suma: ir bien peinado, con el kimono impoluto… Los árbitros son humanos y también tienen en cuenta ese aspecto”, nos explica, antes de reconocer la importancia que él mismo le da a su imagen, y que no tiene reparo en proyectar en redes. “Soy presumido, me gusta vestir bien, ir arreglado y conjuntado. También me gusta dar la sensación de que somos humanos y no solo vivimos encima del tatami... Creo que así llego a más gente y no solo a aquellos a los que les interesa mi deporte. ¿Exhibicionismo? Bueno, un poquito cuando voy a la playa [más risas]”

No le preocupan los haters que critican su exposición, o los puristas que entienden el kárate como un arte marcial milenario que no debería suponer una competición: “El kárate es una filosofía de vida que también se puede practicar como deporte, tiene su federación y competición. Yo lo vivo así, y de ahí vienen todas mis ayudas. Los hay que incluso creen que el olimpismo perjudica al kárate..., pero yo creo que es todo lo contrario”.

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