‘El amante doble’, un thriller cargado de deseo y erotismo

El director francés François Ozon presenta una ruleta de deseos, erotismo e identidades que llega a rozar la abstracción en ‘El amante doble’. Su nuevo thriller psicológico en el que muchos se preguntarán si realmente nada es lo que parece.


François Ozon

 

“Siéntate en la butaca y conviértete en un simple voyeur”. Estas palabras podrían encabezar sin problema el cartel de la nueva película del director francés François Ozon. Tras el rotundo éxito de su último largometraje, Frantz, Ozon ha vuelto a la contemporaneidad con la adaptación libre de una de las novelas que publicó la escritora estadounidense Joyce Carol Oates bajo el seudónimo de Rosamond Smith. El resultado es El amante doble, una cinta con la que el cineasta se propone jugar con el espectador desde el mismo momento en que se apagan las luces de la sala de cine. “Oates cuenta la historia con mayor realismo, mientras que yo la he convertido en algo más mental inscrito en una realidad más francesa”.

Precisamente la mente es lo que debe dejarse en blanco para poder entregarse a la historia que Ozon nos presenta. La de una joven Chloé, frágil, depresiva, y algo perdida en la búsqueda de la causa de una molestia que sufre en su vientre y de la que no encuentra justificación médica. Por eso recurre a su única solución: el psicoanálisis. “Llevaba tiempo queriendo transcribir cinematográficamente la experiencia de una sesión de psicoanálisis”, y es precisamente con esta terapia con la que conocemos las fortalezas y debilidades de la protagonista. “Al principio solo está el monólogo de Chloé con su psicoanalista; habla de sus sueños, de lo que siente, de sus sentimientos, de su familia... El espectador se ve sumergido en su intimidad, y esto puede provocar cierta angustia”. Parte de culpa de que caigamos en las redes de la perturbadora Chloé la tiene el trabajo de Marine Vacth. La actriz parisina ya brilló en el filme de Ozon, Joven y bonita, que supuso su descubrimiento cinematográfico. Sin embargo, en El amante doble consigue abrirnos las puertas de su cabeza y sus fantasías con una excelente composición del personaje. “Cuando nació este proyecto hace cuatro años no pensé en Marine, era demasiado joven para el papel. Pero al volver a retomarlo ella había madurado, había sido madre y se había convertido en mujer. Y ha ofrecido el trabajo de una intérprete consumada”.

“Me apetecía tratar a unos gemelos idénticos como algo fascinante, monstruoso y artístico”


La otra pieza del puzle es Paul, el psicoterapeuta de Chloé. Tras varias sesiones, la relación entre ambos comienza a estrecharse: el espectador es testigo de una evidente atracción sexual que acaba dejando la psicología de lado para sucumbir a un lazo emocional. La relación sentimental entre ambos parece que ha puesto fin a las molestias de Chloé, pero un tercer elemento entra en juego para desequilibrar la balanza: un hermano gemelo de Paul del que su pareja no había oído hablar. “Me apetecía tratar a unos gemelos idénticos como algo fascinante, monstruoso y artístico”. Y lo consigue con la llegada de Louis, también psicoterapeuta, a cuya consulta arriba la curiosidad de Chloé por dar respuesta a todas las preguntas que se hace acerca de la identidad del vivo reflejo de su pareja. “Durante la primera sesión entre ambos parece que se conocen y, de pronto, el espectador puede tener una duda, preguntarse si no es realmente Paul”. Un juego de espejos en el que el actor Jérémie Renier juega un papel imprescindible. “Para la interpretación de Paul y Louis nos basamos en un principio binario, el bueno y el malo, pero Jérémie enseguida aportó más complejidad a los papeles. También trabajamos el vestuario, las diferencias físicas, los peinados, los movimientos, el habla”. Elementos todos ellos que marcan la dicotomía entre dos hermanos idénticos. Mientras que Paul manifiesta un lado más romántico y sensible en su día a día junto a Chloé, la aparición de Louis despierta los pensamientos más oscuros de la joven. La atracción que siente hacia él termina por llevarla a una relación tóxica y secreta en la que el sexo se vuelve imprescindible. “Es un poco como si Louis encarnara lo que no se dice entre Chloé y Paul, y lo hiciese de forma violenta, sin tabúes, sin barreras”.

Este triángulo de atracción y reflejos comienza a rozar los límites entre realidad y ficción, confundiendo a la protagonista y al espectador, que en ocasiones no sabe qué amante es cada uno. Un entramado físico y emocional en el que se entra sin apenas darse uno cuenta. “Mi idea era seguir a Chloé de forma lineal y dentro de una tensión narrativa que juega con una forma de suspense, pero manteniéndola en una realidad vacilante, con momentos en los que su mente fluctúa hacia la fantasía”.

De nuevo afectada por su dolor estomacal y perdida en un laberinto de identidades en el que ni ella misma sabe realmente quién es, Chloé deberá hacer frente a sus deseos en el nuevo thriller psicológico de Ozon. Una película en la que, además de la credibilidad de los intérpretes, tienen mucha importancia los escenarios y los juegos de cámara. El amante doble cuenta una historia esencialmente mental, por lo que se me ocurrió construir una puesta en escena estructural, jugar con la simetría, los reflejos, la geometría... Todos los decorados se pensaron con el objetivo de dar la impresión de que algo se va construyendo, como una mente elaborando un pensamiento”.

 


EL AMANTE DOBLE SE PROYECTA EN CINES