El club del matojo salvaje

Una sociedad secreta, virtual, insurgente y revolucionaria. Una mancomunidad nacida del desprecio a las imposiciones sociales, a la corrección y, sobre todo, al rasurado.

POR: José Confuso
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Nos molesta que la gente no sea exactamente como nos place y se lo hacemos saber. Y, claro, algo bulle dentro de mí hasta que explota de la forma menos pensada. Fue entonces cuando decidí crear el Club del Matojo Salvaje. Una sociedad secreta, virtual, insurgente y revolucionaria. Una mancomunidad nacida del desprecio a las imposiciones sociales, a la corrección, y sobre todo, al rasurado. Sí, ya lo he dicho. Los miembros del club apostamos por un pubis libre, sin complejos ni condiciones. Una oda a la naturaleza, a la rebelión, al hirsutismo inguinal. ¡No a la tala! Estamos hartos de que se nos cuestione, se nos señale, se demonice lo que, en otros tiempos, era la máxima expresión de la sensualidad. ¿Quién no ha tenido que sufrir, desgraciadamente, comentarios maliciosos a la hora de desprenderse de la ropa interior? “Es por higiene”, rezan los infieles. Afeitemos, entonces, melenas, barbas, cejas y pestañas. ¿Ven en qué nos hemos convertido?

Los cambios empiezan siempre por uno mismo. Por pequeños que sean. Insignificantes. Pero cambios al fin y al cabo. Liberarse de las tensiones del arreglo floral imperante en las entrepiernas patrias no es más que un símbolo, un golpe sobre la mesa, el tan denostado puño en alto. No dejemos que nadie nos ataque con nuestro físico. Digámoslo alto y claro. En la calle, en las redes sociales y en las apps para ligar. No hemos llegado hasta aquí para que nos humillen, nos menosprecien o nos arrinconen. Si no te gusta lo que ves, es tan sencillo como seguir caminando. ¿Qué te empuja a socavar la autoestima ajena? ¿La satisfacción personal? ¿El regodeo del sufrimiento? El entorno virtual se ha vuelto más hostil que nunca. En el Club del Matojo Salvaje siempre serán bien recibidos. Tan solo tienen que confiar y dejarlo crecer. Pruébenlo. Y luego, llámennos. No se arrepentirán.

 


José Confuso es articulista, columnista y autor del blog El Hombre Confuso.


 

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