El tamaño del pene según la historia

Las concepciones sobre el tamaño del pene han ido cambiando a lo largo de la historia, y no siempre los más grandes fueron los más valorados. En la Antigua Grecia, por ejemplo, tener un miembro pequeño era sinónimo de inteligencia y belleza.

POR: Pablo Yagüe

Actualmente, en nuestra cultura es normal que los penes grandes se luzcan con orgullo. Las portadas de las revistas las protagonizan hombres con penes grandes, y evitan mostrarlo aquellos que no tienen esta característica entre sus piernas. Sin embargo, no siempre ha sido así, e incluso hubo épocas en las que tener un pene de un tamaño prominente podía llegar a ser una deshonra.

Aritz Resines Ruiz, politólogo y sexólogo, ha investigado a través de diferentes épocas la evolución del culto rendido a los genitales masculinos, y más específicamente al tamaño del pene.

Desde la prehistoria se relacionó el tamaño con una mejor capacidad de reproducción y una mayor fertilidad. El concepto se mantuvo en la Antigua Grecia, aunque se relacionó con un exceso de impulso sexual, lo cual no era bien visto. En esta época, se consideraba que los de menor tamaño conferían al hombre una mayor capacidad de razonamiento filosófico y de decisión política. Es por ello que las esculturas griegas tienen un pene pequeño, salvo la de Príapo, dios menor que debido a la infidelidad de su madre (nada menos que Afrodita), fue ‘condenado’ a cargar para siempre con un falo descomunal y en permanente erección.

En la Antigua Roma, el punto de vista era totalmente distinto; de hecho, tener un pene grande y ancho era lo preferido.

Durante la Edad Media se mantuvo esta concepción, aunque eran muy escasas las esculturas que mostraban al hombre desnudo, ya que fue un periodo marcado por el puritanismo y la represión sexual. En el Renacimiento, con la vuelta a la cultura clásica, los penes pequeños eran de nuevo sinónimo de belleza y sabiduría; tenemos una muestra de ello en el maravilloso David de Miguel Ángel.

En el siglo XX comenzaron a realizarse estudios sobre sexología y se empezaron a dejar de lado las concepciones míticas y culturales, valorándose más los factores físicos.

Hoy en día, los penes grandes siguen llamando nuestra atención... aunque no siempre el caballo más grande resulte el caballo ganador.

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