‘Escenas de caza’, un canto a la diferencia que denuncia la homofobia

El actor Alberto Velasco ejerce de director en ‘Escenas de caza’,  obra coral que habla de la persecución que siguen sufriendo los homosexuales y de la necesidad de seguir defendiendo la diversidad. Junto al actor Julio Rojas, nos habla de esta aventura que estrenan en Madrid.

 


Julio Rojas [izda.] y Alberto Velasco, muy bien avenidos. Foto: Miguel Ángel Fernández

 

Homofobia y ‘gordofobia’ han sido siempre dos cuestiones clave en la trayectoria artística del bailarín, actor y director Alberto Velasco, que ahora mismo compagina su trabajo en el musical Billy Elliot, como actor, y el de director de Escenas de caza.

Julio Rojas es uno de los protagonistas de Escenas de caza; de hecho, en ella interpreta a un homosexual perseguido por quienes le rodean, que le ven como una amenaza por ser distinto, como alguien que, por el hecho de ser gay, puede tener el VIH... Malditos compañía es toda una aventura de amor por el teatro de quienes la componen, y en esta ocasión la homofobia se ha convertido en el epicentro sobre el que gira su nuevo proyecto. Tras adaptar al teatro Danzad, danzad malditos (1969), de Sydney Pollack, ahora han hecho lo propio con Escenas de caza en la Baja Baviera (1969), de Peter Fleischmann, que contaba la implacable persecución a la que sometían a un hombre en un pequeño pueblo por sospechar que era homosexual. “Asusta que siga resultando tan actual la historia, te da una sensación de estancamiento vital... Es como si solo hubiese cambiado el decorado, pero todo sigue igual”, afirma Alberto Velasco. “Y eso que estamos en el primer mundo, y en Europa”, continúa Julio Rojas. “Porque ves la imágenes de homosexuales en el mundo árabe lanzados desde lo alto de edificios, o de mujeres lapidadas...”.


“No puedes salir siendo el mismo después de ver Escenas de caza (Julio Rojas)


Rojas interpreta a ese hombre señalado, y el espectador va descubriendo poco a poco que es perseguido y acosado simplemente por ser homosexual. “En ningún momento le dicen directamente ‘maricón’, es todo ambiguo, aunque termina por ser evidente por qué le acosan”, explica el intérprete. “Todo es sutil, como actor lo disfruto mucho. Durante gran parte de la obra no hablo; escucho, reacciono, estoy... y esa es la gran dificultad de mi personaje, y la vez lo divertido. Esta obra es todo un viaje para mí: soy objeto directo que sufre lo que pasa y a la vez soy espectador. Cualquiera, sea cual sea su género, se podrá identificar con lo que vivo en el escenario”. ¿Acaso no hemos vivido todxs situaciones de desprecio o acoso en la que nos hemos preguntado por qué nadie alrededor nos apoya? “Por eso reivindicamos la responsabilidad colectiva”, continúa Alberto. “¿Por qué cuando a alguien le chillan ‘maricón’ por la calle, nadie de quienes lo escuchan se acerca a abrazar al maricón agredido y miran para otro lado? En ocasiones, incluso, culpabilizamos a la víctima... Leíamos novedades sobre el caso de ‘la manada’ o de Diana Quer y se nos ponía la piel de gallina, porque tienen mucho en común con lo que contamos”.


Julio Rojas en Escenas de caza. Foto: Ilde Sandrín

 

Todos los miembros de esta compañía comparten el deseo de utilizar el arte, en este caso teatral, para contribuir a cambiar el mundo. “No podemos estar esperando a que el sufrimiento se convierta en belleza; hay que actuar para que esto cambie, todos tenemos nuestra responsabilidad”, dice Alberto. “Por eso concibo el teatro como algo experiencial y capaz de provocar la catarsis, y es es la baza que tiene frente al cine y la televisión”. Julio da fe que de Escenas de caza es toda una experiencia. “No puedes salir siendo el mismo después de verla”, asegura. “Hay una cantidad de estímulos visuales y sensoriales que se unen al texto, a nuestros cuerpos...”.


“Hay que abrazar al diferente” (Alberto Velasco)


Hablemos de cuerpos y, más concretamente, de cuerpos desnudos,  un elemento clave de esta función y de tantos otros trabajos en los que ha participado Alberto Velasco. “Explotando sus diferencias, lo que les hace únicos, consigo más riqueza como director y como espectador. Cada cuerpo desnudo en el escenario cuenta algo; los veo y me imagino una historia diferente con cada uno. Sabiendo cómo es este mundo, utilizar la desnudez es también un acto de transgresión (quizá un poco antiguo, pero sigue siendo necesario). Tengo cuerpos como el de Julio, que es una maravilla, aceptados a nivel social, pero también están los de Carmen Garay o Sara Párvole que también lo son a nivel poético. Es mi manera de defender la diversidad corporal”. Julio no tiene problema en desnudarse, es más, lo disfruta. “He tenido la suerte de que, gracias a la educación que me han dado mis padres, no tengo ningún pudor. Siempre me he sentido cómodo trabajando el desnudo, me encanta. Y no es algo que tenga que ver con la profesionalidad o con la valentía, sino con cómo te han educado”.

La relación entre Alberto y sus actores es especial. Velasco apuesta por un mantra que le acompaña siempre: “Hay que abrazar al diferente”. Y Julio, a sus órdenes en este proyecto, asegura sentirse muy querido. “Es más fácil la identificación con el director si también es actor. Alberto es exigente, pero también muy cariñoso, y nos hace ver a todos que somos especiales. Para los actores, que somos inseguros por naturaleza, que nos hagan sentir especiales cuando trabajamos es muy bonito”.

LA OBRA ESCENAS DE CAZA SE REPRESENTA DEL 6 AL 18 DE FEBRERO EN EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE DE MADRID.


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