Facundo ‘Granjero busca esposa’: “No me dan morbo las apps para ligar”

48 años, natural de Girona y amante de los animales. Así es Facundo, el primer ‘granjero gay’ de la televisión. Hoy nos cuenta cómo está llevando su paso por el programa de Cuatro ‘Granjero busca esposa’. 

POR: Miguel Ángel Rech

Granjero busca esposa, el reality más rural de Cuatro, ha regresado con mucha fuerza y con una gran novedad para la comunidad LGTB, ya que tenemos participando a nuestro primer granjero gay, Facundo.

Es de Girona, amante de los animales, tiene 48 años y está disfrutando mucho esta aventura. Su manera de ser ha cautivado a los espectadores, y hemos querido hablar con él para que nos cuente cómo está viviendo su paso por el programa y cómo se vive la homosexualidad en el mundo rural.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que ha sido más complicado ser gay en el mundo rural?
FACUNDO  Hombre, por supuesto que sí. Además piensa que ya tengo 48 años, imagina treinta años atrás... Me lo tenía que guardar para mí, aunque por dentro me sentía libre, así que tampoco tenía miedos. Pero sabía que habia gente que, incluso amigos, que no lo habrían aceptado si se lo hubiese dicho... Era todo más difícil.

SHANGAY ⇒ Vamos, que no te lo han puesto nada fácil...
FACUNDO  Lo que pasa es que yo tuve la suerte de irme a estudiar a la universidad con 17 años a Madrid, y claro, era un sitio tan abierto... Cuando volvía a mi pueblo veía mucho garrulo. Así que solo iba con la gente que me aceptaba tal como soy.

SHANGAY ⇒ ¿Tuviste dificultades para relacionarte en la adolescencia? ¿Notabas mucha homofobia?
FACUNDO  En el instituto fui muy discreto; al no tener mucha pluma, había gente que no lo notaba. Pero luego estaban los típicos que decían: “Tu hermano es maricón”... En el instituto, a pesar de yo tenía claro que era gay, lo vivía por dentro, imagínate cómo era la cosa allí.

SHANGAY ⇒ A pesar de llevarlo en secreto, ¿ligabas en el pueblo?
FACUNDO  Poco. A ver, tonteaba un poquito con chicas también. Iba con un grupito de amigos, digamos que los guapos, los chulitos del pueblo. Entonces, claro, salíamos y ellos se liaban enseguida; a lo mejor yo me tomaba dos cervezas y charlaba con una chica, pero salía más a divertirme. Cuando era adolescente no tenía esa necesidad de ligar con hombres. Pero si alguna noche veía que algún tío me estaba mirando, y notaba ligoteo, a lo mejor charlaba con él, tonteabamos un rato en el coche y nos íbamos a follar. Pero ni en mi casa nada ni en la de nadie. Era todo a escondidas.

¿En qué momento se plantea entrar en televisión? ¿Se ha llevado una decepción con el programa? Para continuar leyendo, pasa página

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