Francis Lee: “Es maravilloso que haya tanta buena película LGTB”

El director británico Francis Lee no para de recibir premios y de emocionar a quienes ven su primera película, ‘Tierra de Dios’. Una emotiva historia de amor gay que se ha convertido en una de las grandes revelaciones del año. 

 


Foto: Miguel Ángel Fernández

 

En muchas ocasiones pensamos que el contacto con la naturaleza nos hace sentirnos más libres, nos permite conectar con nosotros mismos con facilidad. No tiene por qué ser así. En Tierra de Dios, el director debutante en el largometraje Francis Lee –que antes fue actor, “aunque no bueno”– lo refleja con mano maestra. Una película que lleva de inmediato a una fácil comparación con Brokeback Mountain, de Ang Lee, porque cuenta una historia similar: la relación sentimental complicada, y aparentemente imposible, entre dos hombres, interpretados por Josh O’Connor y Alec Secareanu, en un entorno rural, cuyos propios prejuicios son su peor enemigo a la hora de abrirse y dejarse llevar por sus sentimientos. Sí, ha similitudes entre ellas, pero también enormes diferencias, y por ello merece la pena analizar Tierra de Dios por sus propios méritos, y con su director. 

Francis Lee la terminó en enero, y acto seguido la presentó en Sundance, con una recepción apoteósica (Premio especial del jurado World Cinema a la Mejor Dirección). Desde entonces ha recibido premios en la Berlinale (Premio del público en los Teddy Awards), en el Festival de cine de Edimburgo (Mejor película), en el Festival de Cine de Sevilla (Mejor Ópera Prima) o en el reciente Lesgaicinemad (mejor dirección y mejor interpretación masculina para Josh O’Connor).

SHANGAY ⇒ ¿Cuánto de ti hay en esta historia?
FRANCIS LEE
⇒ No es autobiográfica y, la verdad, me alegro de no parecerme a estos personajes... Crecí en esas colinas de Yorkshire en donde la rodé, y mi padre sigue siendo pastor de ovejas. He vivido allí, y la manera en que muestro el paisaje sí es muy personal. También lo es la manera en que hablo del amor y muestro la intimidad entre los dos protagonistas, porque hay que ser vulnerable y abierto para amar y ser amado.

SHANGAY ⇒ Johnny, al que interpreta espléndidamente Josh O’Connor, entra por los ojos desde el minuto uno, pero el espectador no siente de primeras empatía hacia él y su manera de actuar...
FRANCIS LEE
⇒ Es un personaje complicado, y quería que el espectador siguiera su evolución a través de sus experiencias. No cae bien, no, y eso había que mostrarlo. Al conocer su viaje vamos aprendiendo a quererle como es, y queremos que salga bien la aventura que vive. Cuando mi director de casting me lo propuso, no tenía claro si me encajaba para el personaje. Pero me encantaron sus orejas [risas]. Y sus manos, que son muy grandes, y pensé que sería creíble que diera vida a alguien que trabaja con sus manos. Cuando le conocí me llamó la atención que era todo lo contrario al personaje, muy divertido, sonriente, abierto y pijo. Es uno de esos actores capaces de transformarse totalmente en su personaje.

SHANGAY ⇒ El contacto de manos es muy importante en momentos clave de la película. ¿Por qué quisiste darle tanta relevancia?
FRANCIS LEE
 ⇒ Me obsesionan las manos. Y me gusta más mostrar que hacer que los personajes hablen mucho. Quería que el tacto se convirtiese en un elemento clave de comunicación, tanto para mostrar el cariño entre familiares como la atracción entre los dos protagonistas.


"No quise que esta fuese una película sobre una salida del armario. Mis preocupaciones siempre tenían más que ver con motivos emocionales"


SHANGAY ⇒ En el primer encuentro sexual entre Johnny y Gheorghe hay un fuerte elemento de violencia física y aparente rechazo...
FRANCIS LEE 
⇒ Nadie ha rechazado nunca a Johnny, siempre se ha salido con la suya cuando ha ligado o cuando ha querido cualquier otra cosa. De repente, Gheorghe le dice que no a todo: “no me llames gitano”, “no me trates con desprecio”, “no vamos a follar”... El deseo sexual de Johnny es tal, y la atracción es tan fuerte entre ambos, que llega un momento en que no se pueden resistir, aunque Gheorghe no se lo pone fácil. Y en ese primer polvo, la naturaleza que les rodea también tiene un fuerte protagonismo, de ahí que se revuelvan en el barro.

SHANGAY ⇒ ¿Fue complicado para ti salir del armario en un entorno así?
FRANCIS LEE
 ⇒ No, por eso no quise que esta fuese una película sobre una salida del armario. Porque yo nunca tuve ningún problema relacionado con la aceptación mi sexualidad, ni a nivel personal ni en mi entorno. Mis preocupaciones siempre tuvieron más que ver con motivos emocionales, con la idea de si podría tener parejas allí, cosas así... Y eso fue lo que quise explorar.

SHANGAY ⇒ Sigue sin ser tan habitual ver desnudos integrales masculinos en cine. ¿Por qué tienen los que tú muestras tanta relevancia?
FRANCIS LEE
 ⇒ Tienes toda la razón. Y hay dos momentos en la película en que les ves completamente desnudos. En una escena en concreto, era muy importante que lo estuvieran, porque Johnny, después de tener sexo, habla por primera vez con alguien de su madre, ya fallecida. Se muestra tan desnudo emocionalmente que me gustaba la idea de que nada se interpusiera en ese momento entre sus pensamientos y él, ni siquiera la ropa...

SHANGAY ⇒ ¿Tuvieron algún problema los actores con esos desnudos?
FRANCIS LEE 
⇒ Ninguno. Estaba todo muy detallado en el guion, y lo hablamos largo y tendido antes de rodar. Tenía muy claro que les iba a proteger en todo momento, y les aseguré que se iban a sentir cómodos durante todo el rodaje, para que dieran lo mejor de sí mismos. Si la cámara está tan pegada a ellos incluso en las escenas de sexo era para reforzar esa sensación de que el espectador vive en todo momento sus experiencias junto a ellos.

SHANGAY ⇒ ¿Te interesa especialmente el cine que cuenta historias LGTB?
FRANCIS LEE
 ⇒ No necesariamente. Lo bueno es que este ha sido un año especialmente brillante para el cine que cuenta esas historias. Arrancamos con Moonlight ganando el Oscar a la mejor película, y a partir de Sundance y Berlín llegaron Call Me By Your Name [que se estrenará en enero de 2018 en España], Una mujer fantástica, Beach Rats, La herida, 120 pulsaciones por minuto [prevista también para enero], la mía... No son películas marginales, y es maravilloso que el público tenga tanta oferta de buenas películas que cuentan historias LGTB.


Josh O’Connor (izda.) y Alec Secareanu

 

SHANGAY ⇒ ¿Qué te ha sorprendido más de la manera en que está siendo recibida tu película?
FRANCIS LEE
 ⇒ Por ejemplo, lo bien que está funcionando en la taquilla británica. ¡Se ha convertido en la película más taquillera en la historia de mi cine local, en Yorkshire! El fin de semana que se estrenó hizo en Inglaterra más dinero que Weekend, una película maravillosa, en toda su exhibición. Es evidente que el interés de un público más ‘general’ por este tipo de cine es mayor ahora, y eso me hace muy feliz.

SHANGAY ⇒ ¿La ha visto ya tu familia?
FRANCIS LEE
 ⇒ Sí, y les encantó. Mi padre, que es muy sensible, lloró como una magdalena... Lo que más me llena es ver la reacción de la gente cuando la ve, y decide ponerse en contacto para contarme por qué les ha gustado y cómo les ha afectado a nivel personal. Es un privilegio que el público responda con tanto cariño a tu película.


LA PELÍCULA TIERRA DE DIOS SE ESTRENA EL 24 DE NOVIEMBRE EN CINES.