Helen Prejean, autora de ‘Dead Man Walking’: “La pena de muerte terminará pronto, esto se mueve”

La monja que escribió la novela en la que se basa la ópera que se estrena en el Teatro Real, y la película de Tim Robbins, habla con Shangay sobre este drama contra el que ella lleva años luchando y al que ha dedicado su vida.

La pena de muerte es una aberración a la que Sister Helen Prejean ha dedicado su vida. Su novela Dead Man Walking (en la que narraba cómo asistió espiritualmente a un condenado al patíbulo) fue tal éxito en 1993 que Tim Robbins la llevó al cine con Susan Sarandon (entonces su mujer) como la hermana Helen, papel que le valió un Oscar en 1995. Sean Penn era el reo que iba a morir. Años más tarde, en 2000, la ópera de San Francisco encargó al compositor Jake Heggie una ópera sobre el tema. Helen Prejean volvió a aceptar el reto de verse representada, esta vez en la escena, y con música. Joyce DiDonato es la mezzo soprano que le da vida en el escenario. El estreno de esta ópera (el 26 de enero) es uno de los acontecimientos musicales del comienzo de año. Es la primera vez que se representa en España, y el Teatro Real es quien que ha apostado por este (duro) reto.

Joyce DiDonato, la reina del Metropolitan de Nueva York y una de las mezzo sopranos más carismáticas del mundo, es la encargada de dar vida a esta monja católica que ha desafiado a gobiernos e instituciones (religiosas o no) en su batalla con acabar con esta barbaridad que en Estados Unidos sigue teniendo muchos defensores. Shangay tuvo la oportunidad de estar con las dos para que, una vez más sin pelos en la lengua, nos contaran en primera persona su lucha. “En Estados Unidos hemos afrontado una situación muy grave con nuestro sistema de justicia, pues siempre han pagado los pobres y los negros. Obama fue el primer presidente en toda nuestra historia en visitar una prisión. Pero no podemos dejar que sea el Gobierno el que decida entre la vida y la muerte; esto no puede estar en sus manos. Estar con los condenados me da la energía necesaria para seguir en esta lucha. Cada palabra que he escrito en el libro es verídica, fiel a mi experiencia. Los derechos humanos han sido mi profesor. Al principio no tenía compasión por los asesinos, les tenía miedo... Pero cuando los conoces, ves que también son humanos. Y conjuntar eso con las familias de las víctimas es muy complicado. Cuando veo los ojos de los que van a morir, solo quiero que tengan un mínimo de dignidad. Son seres humanos y tienen derecho a ella. Tenemos que evitar el odio por el odio, la muerte por la muerte. Nadie gana y todo el mundo sufre en esta historia. En 1985 la mayor parte del pueblo estadounidense estaba a favor de la pena de muerte, pero las cosas están cambiando, afortunadamente”, nos dice la hermana Helen.

Sobre que esta terrible vivencia haya sido llevada a una ópera, la monja también lo tiene muy claro: “Es una fórmula perfecta para contar esta historia, es el formato ideal. La música y el teatro ayudan a transmitir el mensaje. La cultura está para eso, para que nos sirva de ojos y ver lo que está mal. El drama y la música llega a los sitios más insospechados del corazón. Creo que deberían poner [en el Teatro Real] cinturones de seguridad, porque es un viaje muy fuerte. Aquí en Europa se tiene otra visión, se ha superado el tema, cosa que no ocurre en Estados Unidos, donde tenemos que aprender mucho de vosotros. Y luego está vuestro trabajo, el de los periodistas, que es informar. Vuestra labor es muy importante, pues la pena de muerte no aporta nada positivo a nadie”.

Ante la pregunta directa de si cree que esta aberración será pronto cosa del pasado, titubea y contesta: “No sé cuándo, pero sí que será más pronto que tarde, ya se está empezando a mover. Creo en la bondad de todos, y ocurrirá”. Para una monja debe de ser raro ver cómo su vida es interpretada por mujeres que, en el caso de Susan Sarandon, son activistas con ideas muy lejanas a las de la Iglesia católica a la que ella pertence: “Bueno, sí. Pero me ha gustado mucho. Me gusta que así sea. Como con Joyce DiDonato en el caso de la ópera”.

Es en este momento cuando la cantante, una de las grandes estrellas del momento en el mundo de la ópera, sobre todo en Estados Unidos, da su opinión: “La hermana Helen es una prisionera del amor. Esta historia es un increíble ‘love story’ con ella como protagonista. Es una ópera brillante, y es una historia que necesitaba ser contada. Hay que reflexionar, pensar. Gran parte del reparto es español, gente que ha vivido en un país en el que la pena de muerte no está permitida, por lo que su manera de afrontar sus papeles es muy interesante. España es un país que no mata a sus ciudadanos, así que para ellos es un viaje emocional muy fuerte. No es una ópera que trate sobre la pena de muerte, trata sobre el valor de la vida”, nos dice DiDonato.

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