Isabel Ordaz: “No me gusta que me etiqueten’’

Lo mismo se entrega a la polisexual Araceli de la serie ‘La que se avecina’ que a la madre coraje de la función teatral ‘He nacido para verte sonreír’. Actriz versátil como pocas, nada le gusta más que contar historias. Esta vez nos relata la suya propia.

 

Actriz poliédrica donde las haya, Isabel Ordaz es tremendamente popular gracias a su Araceli de la serie La que se avecina, donde explota a lo grande su vis cómica –con un personaje pansexual que le valió un Premio Shangay, que recuerda con enorme cariño, como cuenta más adelante–, y que volverá a grabar en abril.

En breve estrenará en los cines Todo mujer, un tour de force que ya le ha valido reconocimientos internacionales como el premio a la mejor actriz en el Festival de Helsinki. Antes se enfrenta a un reto teatral que ha despertado una gran expectación por varios motivos. He nacido para verte sonreír, en la que le acompaña el joven Nacho Sánchez (La piedra oscura), está dirigida por el solicitadísimo Pablo Messiez, y es la primera vez que se estrena en España una función del argentino Santiago Loza. Un monólogo de una madre que se despide de su hijo enfermo, al que van a ingresar en un hospital. De estos dos proyectos y de mucho más nos habla esta gran conversadora, a la que Pablo Messiez define como “un volcán y un misterio, pasión en movimiento”, y a la que también le va mucho el diálogo.

SHANGAY ⇒ Un desafío como He nacido para verte sonreír siempre está bien, ¿no?
ISABEL ORDAZ
⇒ Otro monólogo en mi carrera... Sí, se ve que me va la marcha [risas]. Cuando a veces me veo metida hasta las orejas en proyectos así pienso por un momento “Ay, si yo debería ya pensar en jubilarme, pasear, ser rentista...”. Pero no hay manera, me gusta mucho ese vértigo.

SHANGAY ⇒ ¿Da especial miedo un monólogo?
ISABEL ORDAZ
⇒ He hecho bastantes en mi carrera, he sido muy osada en ese sentido, tanto en cine como en teatro. Incluso hice uno de los más difíciles del repertorio europeo, Los días felices de Beckett. El texto de Santiago Loza es hermosísimo, con una mezcla de lenguaje coloquial y poético que me permite volar.

SHANGAY ⇒ Y Nacho Sánchez como tu hijo enfermo...
ISABEL ORDAZ
⇒ Hace un trabajo muy difícil y generoso. Porque está presente todo el tiempo pero no habla. Él es muy joven y se puede permitir estar callado toda la función [risas]. Y yo he ganado hablar todo el rato como una cotorra.

SHANGAY ⇒ ¿Eres muy cotorra en tu vida cotidiana?
ISABEL ORDAZ
⇒ Pues hasta los cuarenta era muy tímida, muy de escuchar. Ahora quiero que me escuchen a mí... Soy buena conversadora, en petit comité; un vinito y una charla tranquila con pocas personas me gusta mucho.

SHANGAY ⇒ ¿Te ha nutrido mucho como actriz tanto escuchar a lo largo de tu vida?
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí, porque encima siempre fui muy cotilla. Una parte importante de mi trabajo es la observación; bueno, todo es importante. Tengo una impresión muy holística del arte en general y de mi hacer en particular. Me nutro de la literatura, la pintura, la calle, de mí misma... Soy insaciable.

 

 

SHANGAY ⇒ ¿Se te complicó observar una vez llegó la popularidad televisiva?
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí. Es algo que me da mucha pena, porque prácticamente no puedes fijar la mirada, a no ser que estés en Helsinki, como yo hace poco. Y lo echo de menos. Si estoy de gira, casi ni puedo salir del hotel. ¡Y no soy nadie! ¡Imagínate Lady Gaga, no sé cómo lo hará! La televisión es un arma de doble filo: si consigues el favor del público, como yo, es maravilloso, pero también tienes que luchar contra las etiquetas y el agobio por la pérdida del anonimato. Estoy muy agradecida a la televisión: te da dinero, trabajo, propicia que la gente te vea trabajar... Creo que he conseguido equilibrarlo todo bien. Siempre he tenido claro que el teatro nunca lo iba a dejar, y he escogido siempre proyectos muy interesantes. Porque no me gusta que me etiqueten. ¿Por qué te vas a reducir a una escala? Yo quiero tocar todo el piano.


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SHANGAY ⇒ La televisión te da la oportunidad de explotar tu vena payasa...
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí, que en teatro la exploto menos. ¡Si he hecho hasta clowning! Y el payaso es uno de los arquetipos más nobles del teatro. Soy un poco payasa, y la tele te da la oportunidad de mostrarlo, porque es un medio informal. Y La que se avecina es una comedia muy extrema, muy Aristófanes.

SHANGAY ⇒ De ahí te vas a una madre coraje trágica en He nacido para verte sonreír...
ISABEL ORDAZ
⇒ Una madre voraz, además de coraje. Me gusta mucho este proyecto porque la protagonista lo es por ser mujer, por ser persona. No por ser ‘la madre de’ o ‘la esposa de’. Y que por su mundo interior tiene todo el derecho de ser el eje dramático de esta propuesta; se cuentan sus neuras, sus fantasmas...

¿Cómo lleva que las actrices de cierta edad no encuentren buenos papeles en cine? ¿Dónde tiene puesto su Goya? ¿Y su Premio Shangay? ¿Ve homófoba La que se avecina? Pasa página

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