Jamiroquai pisan el acelerador en sus bodas de plata

Han pasado 6 años de su último disco y 7 de su última gira, y Jamiroquai regresan para celebrar sus 25 años de trayectoria por todo lo alto. Sombreros futuristas, hits discotequeros, dos conciertos en España confirmados... y hasta Mónica Cruz por ahí bailando. La fiesta está servida.

POR: Agustín Gómez Cascales

Ilustración Iván Soldo

 

Pasarán a la historia como el grupo que introdujo el didgeridoo en la música pop. Que no es poco. Y su líder Jay Kay será para siempre un icono de la sombrerería imposible aplicada a los estilismos de la música de baile. Porque llegó antes que Daft Punk, no lo olvidemos.

Cumplen 25 años en activo con la publicación, el 31 de marzo, de un nuevo álbum, Automaton. El tema que le da título está sin duda influido por la música de los autores de Da Funk, lo cual no deja de ser curioso; la historia se repite y, en ocasiones, artistas que nunca pensaste que pudieran interrelacionarse lo hacen. De igual manera que nunca habrías imaginado que Mónica Cruz pudiese acabar como musa de Jamiroquai, y ahí la tienes, dándolo todo –dentro de sus límites– en su nuevo vídeo, Cloud 9. Lo que hay que ver.

No son pocos los que no daban un duro –o un euro– por Jamiroquai, que aparecieron en 1992 entregados a ese género tan en boga en aquel momento llamado acid jazz. Y ya entonces comenzaron a mostrar su pasión por el funk y la música disco, que se fue haciendo mucho más presente en trabajos posteriores como Alright, Canned Heat, Little L o Cosmic Girl –claramente interconectada con la ya citada Cloud 9, todo sea dicho–.

Desde el principio apostaron por combinar un sonido en ocasiones vintage con la fascinación estética por el futurismo, y fueron entregando variantes de su fórmula una y otra vez, unas veces más inspirados, otras menos. Pero el hecho de no haber cedido a la presión de las tendencias imperantes en las radiofórmulas –a las que, sin duda, pertenecen– ha terminado jugando a su favor. Porque hoy día suenan tan fuera de lugar como hace veinte años. Y la pasión de Jay Kay por los complementos capilares ha evitado que la alopecia y el paso del tiempo le hayan hecho parecer un ‘abuelete rockero’ cuando se han plantado en pleno 2017 con Automaton.

Hoy día baila con menos ahínco que en los tiempos de Virtual Insanity, pero sigue pizpireto y coqueto –una de sus señas de identidad–. De igual manera que Jay Kay ha sido siempre un seductor de primera, sigue presumiendo en sus vídeos de su innegable pasión por los coches. Porque él siempre ha ido muy embalado. Y celebra las bodas de plata de su grupo con nuevo disco y gira, que pasará por Barcelona en verano y por Madrid en otoño [el 25 de noviembre en el WiZink Center]. Son ya una especie de clásicos populares, y no llama la atención que coincidan en julio en el cartel del Cruïlla Festival con otros que están por encima del bien y del mal, y que también aman los gorros estrafalarios y futuristas, Pet Shop Boys. Dios los cría...

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