Jorge Perugorría: “Cuba sigue siendo muy machista”

Más de veinte años después de ‘Fresa y chocolate’, Jorge Perugorría vuelve a protagonizar una película sobre la comunidad gay en Cuba. Es ‘Viva’, la historia de un padre y un hijo ambientada en un cabaret travesti de La Habana.

POR: Pablo Giraldo

Fue Benicio del Toro, en calidad de productor, quien envió a su amigo Jorge Perugorría el guion de Viva, dirigida por el irlandés Paddy Breathnach. Quería que interpretara a Ángel, el homófobo padre que debe vencer sus prejuicios para aceptar la homosexualidad de su hijo. “Siempre que Benicio y yo podemos hacer cosas juntos, lo intentamos, porque él tiene una relación muy especial con Cuba”, explica Perugorría. Al actor le sorprendió cómo el guion, escrito por el irlandés Mark O’Halloran, se sumergía en la realidad cubana y la escena gay para hacer un retrato tan auténtico y verídico de la sociedad. “Parece una película escrita por un cubano”.

Viva es una historia de iniciación y descubrimiento, la de Jesús (Héctor Medina), que empieza a ser consciente de su propia identidad cuando le pica el gusanillo de subirse al escenario de un cabaret travesti de La Habana, donde trabaja como peinador de pelucas, para dar sus primeros pasos como drag queen bajo el nombre artístico de Viva. Pero en la noche de su debut, eso le cuesta un puñetazo de su padre, boxeador profesional, que acaba de regresar al hogar después de años de ausencia para reencontrarse con un hijo al que prácticamente no conoce. Viva es una película que habla de la redención y de la familia, de los valores que están por encima de esa intolerancia. Es un canto a la diferencia”.


“En Cuba, la homosexualidad fue un tabú hasta Fresa y chocolate. Ahora ya es un tema común en nuestra cinematografía”


Veintidós años después de protagonizar Fresa y chocolate, Perugorría asume el reto de interpretar un personaje en las antípodas de aquel Diego, que tanto ayudó a cambiar la percepción de la comunidad gay en la isla y colocó al cine cubano en el mapa internacional. “Ángel es justo lo contrario, un padre intolerante que sufre una transformación y se hace mejor persona gracias a su hijo. En Cuba, la homosexualidad fue un tabú hasta Fresa y chocolate, hasta entonces ninguna película se había atrevido a abordar el tema con complejidad y profundidad. Y ahora ya es un tema común en nuestra cinematografía. Pero a pesar de que se ha avanzado mucho, todavía hay que seguir trabajando. Por eso nuestro cine se sensibiliza con los más débiles, incomprendidos o marginados”, explica.

¿Pero han mejorado realmente las cosas para la comunidad LGTB en Cuba desde el estreno de Fresa y chocolate? “Ha evolucionado en aspectos como el CENESEX, Centro Nacional de Educación Sexual, que se ocupa de reivindicar los derechos de la comunidad y, a nivel institucional, es difícil que te echen de la universidad o de un centro de trabajo por tu condición sexual, algo que sí pasaba antes”, apunta. “Ahora hay que seguir trabajando en el tema cultural latinoamericano, porque Cuba sigue siendo un país con una cultura muy machista. Institucionalmente hay conciencia de esto, pero culturalmente queda mucho por hacer”.

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