Juan Gómez Alemán, las aventuras de un español gay en Túnez

En el madrileño barrio de Lavapiés se encuentra La Juan Gallery, una galería consagrada a la performance fundada por Juan Gómez Alemán.. Sin embargo, hubo un tiempo en el que nuestro protagonista tenía su casa en la capital tunecina, un paraíso que siempre formará parte de él.

POR: Daniel Ródenas Muñoz

El destino a veces nos lleva a lugares que se acaban quedando en el corazón para siempre. Es lo que le ocurrió a Juan Gómez Alemán en el año 2014, cuando lo dejó todo para entregarse a un nuevo continente, una nueva cultura y a la que sería su nueva ciudad. “Fue un momento en el que quería escapar de Madrid, y encontré en Túnez el refugio perfecto”. Llegó a la capital tunecina para trabajar durante un mes, un tiempo que se alargó gracias a nuevos proyectos laborales. “Comencé a trabajar en el Instituto Cervantes organizando pequeños festivales para difundir la cultura española por la ciudad, y mezclarla con la tunecina”.


Museo del Bardo

 

Así fue como se instaló en Sidi Bou Said, una localidad costera cercana a la ciudad. Un lugar que le enamoró desde el primer momento. “Ahí vivieron hace un siglo muchísimos pintores que buscaron inspiración en la luz del pueblo. Es un lugar donde se encuentra lo verdadero”. Un ambiente bohemio al que consiguió adaptarse sin problema. “Descubrí que el Mediterráneo tiene mucho poder y nos hace iguales en muchos aspectos, como en la hospitalidad, el contacto físico y visual... Sin embargo, allí se entiende el mundo de una manera muy distinta”. Y ese mar empezó a formar parte de una rutina de ensueño que hacía que no echara de menos su vida entre las calles de Madrid. “Sus playas no tienen nada que envidiar a las del Pacífico y, por supuesto, casi todos los días me daba un baño. En Túnez se respeta mucho ese tiempo de paz y cuidado del cuerpo. Por ejemplo, cuando sales del trabajo es muy común ir al baño turco. Es un lugar de encuentro, pero los hombres y las mujeres deben ir a distintas horas”.


Plaza de Kasbah

 

Cuestiones como esta son las que más le costaron a Juan a la hora de integrarse. Supo adaptarse a la cultura musulmana sin prejuicios, y descubrió que la vida ahí no es un caos, como mucha gente piensa, sino que se rige por otro orden de cosas. Pero la desigualdad de la mujer es evidente, así como con la comunidad LGTB. “Este tema me costaba mucho. Por eso intenté abrir mentes y colaboré en charlas para denunciarlo. Viví un gran evento LGTB, el primero que contó con el apoyo de un partido político, y fue increíble”. Fue testigo de las bases de un cambio político y de apertura. “Es una ciudad conservadora, pero también muy abierta a lo que hay fuera”. Recuerda cómo se sorprendía al escuchar a Beyoncé o a Lady Gaga en algunos bares, o al ir a fiestas que hacía con sus amigos gays en lugares secretos junto al mar. “Cuando vengo al Orgullo de Madrid, lo veo a través de los ojos de mis amigos de Túnez y me emociono. Les sorprende la libertad que tenemos aquí”

Ahora vive a medio camino entre Madrid y Túnez, pero una parte de Juan siempre se quedará en esta ciudad del norte de África. “Me da pena el miedo que se tiene a viajar a países árabes. Túnez es un país muy bonito, y aunque es evidente que es una sociedad distinta a la nuestra, en su capital encuentras gente muy abierta. Tiene algo especial”. Así que invita a todo el mundo a descubrir esta ciudad, a visitar sus ruinas históricas, a degustar su rica gastronomía –siempre llevando cuidado con el picante– y a conocer otra manera de vivir la vida.

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