Los reyes Felipe y Letizia, ¿comprometidos con la causa LGTB?

Desde la llegada de Felipe VI y Letizia al trono se han visto algunos gestos de apoyo al colectivo LGTB. Sin embargo, otras monarquías han mostrado un compromiso mayor y más contundente.

POR: Nacho Fresno | @FRESNOticia

En su segundo acto como reyes, en junio de 2014, Felipe VI y Letizia sorprendieron al recibir en una audiencia en el Palacio de El Pardo a una representación de los colectivos LGTB. El primero fue una reunión con las víctimas del terrorismo. Este cambio de actitud fue recibido con agrado y esperanza, y se ha ido repitiendo cada año en diferentes recepciones, como las que se suceden cada verano en Palma de Mallorca, en el Palacio de la Almudaina.

Esto ha sido, sin duda, un paso muy importante pero, sin embargo, se echa en falta un mayor compromiso por parte de la corona con la causa gay, paso que sí han dado otras monarquías, alguna, como la británica, que son mucho más tradicionales que la nuestra, y en la que se da una especial importancia al boato, al cetro y al armiño. A la tradición, en definitiva. Mientras nuestros reyes –todo parece indicar que debido a la reina Letizia– han rebajado el protocolo, en un intento de ser más cercanos, más casual, como más profesionales y ‘menos regios’, siguen sin hacer declaraciones o apoyar con su presencia actos gays, príncipes como Guillermo de Inglaterra reciben a los medios LGTB. En su caso, ha sido portada de una revista de referencia como es Attitude. Recordemos que Guillermo, que está llamado a ocupar el trono tras su abuela y su padre (quién sabe si incluso directamente tras Isabel II), será, como rey, jefe de la Iglesia anglicana, confesión que, por otro lado, también ha mostrado su cara menos beligerante en este tema. Su hermano, el príncipe Enrique, también ha dado pasos en este sentido.

Es sabido que la monarquía española no es muy de dar entrevistas, al menos de forma directa, pues los posados que han hecho siempre buscan alguna disculpa que, más o menos, pueda justificar el haberlos hecho. Pero también es cierto que no han dado más pasos, al menos públicamente, para apoyar al colectivo, sin que estos tengan que ser necesariamente declaraciones o entrevistas. También hay que reconocer que, precisamente por la nula e histórica vinculación entre los reyes de España y el movimiento gay, muchas veces se peca, desde este lado del río, de no invitarlos oficialmente, o de no convocarlos a muchos de los actos que se organizan, tanto solidarios como festivos.

La reina Máxima de Holanda, por ejemplo, asistió el pasado mes de junio en Ámsterdam a unas conferencias sobre personas transgénero. Victoria de Suecia, en el año 2013, entregó el premio de la revista gay Qx  al ‘Homosexual del Año’ al escritor Jonas Gardell. En la gala de entrega, en la que fue recibida con grandes aplausos, la princesa heredera dijo: “Siento una gran alegría por estar aquí esta noche”. Ese mismo año, desde Shangay hicimos llegar a la entonces princesa de Asturias el mensaje de que nos encantaría que viniese a los premios Shangay a entregar el galardón de moda (Felipe Varela, su modisto fetiche, estaba nominado). La respuesta a este acercamiento –todo hecho de manera informal– fue un no.

Harald de Noruega, que cumplió 79 años en febrero y lleva en el trono desde 1991 ,y que también fue cabeza de la Iglesia de Noruega, protestante luterana [hasta hace muy poco esta confesión religiosa, mayoritaria en el país, dependía de la corona], declaró hace unas semanas: “Noruega también son los chicos que aman a los chicos y las chicas que aman a las chicas”. Estas obviedades, por tontas que parezcan, son gestos que sirven para que muchas personas que viven alejadas –e, incluso, en contra– de esta realidad la vean con otros ojos.

Está claro que algo se está moviendo en una institución, la realeza, que tiene en el inmovilismo una de sus señas de identidad, al igual que es una evidencia que las cosas de palacio van despacio. Como también es una realidad que muchas veces, por falta de costumbre, por desconocimiento o, simplemente, por dar por supuesto que la respuesta va a ser negativa, no se les ha convocado, invitado formalmente o con el tiempo necesario para poder cuadrar agendas. Pero también es una realidad que otras muchas veces las llamadas se han realizado en sentido contrario, y la gestión se ha hecho al revés con frases tan contundentes como “a SS. MM. les gustaría mucho acudir a este sitio a conocer a tal persona”...

El 12 de octubre se celebra la Fiesta Nacional, en la que los reyes son anfitriones de una masiva recepción a la convidan a una representación de la plural y actual sociedad española. Se han notado nuevos aires en palacio con la llegada de Felipe VI. El 21 de noviembre se celebra la Gala del Sida en el Ayuntamiento de Madrid por primera vez (Barcelona ha sido hasta ahora la ciudad anfitriona). Podría ser una muy buena oportunidad para que las cosas empezaran a cambiar, o para que esos cambios empezaran a verse. Y el año que viene, el World Pride. Son solo ideas...

Si quieres ver algunos gestos de otras monarquías con la comunidad LGTB, pasa página

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