María Barranco: “Alucino de que me llamen icono gay”

Celebra los 30 años de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ sobre las tablas del teatro La Latina, demostrando una vez más su facilidad para hacer reír en ‘La comedia de las mentiras’. Que un aniversario tan sonado la pille trabajando también hay que celebrarlo.

 


Foto: Paco Navarro

 

Hace mucho que no vemos en cine a María Barranco, pero el teatro y la televisión (actualmente la puedes ver en la serie Nada es para siempre) la mantienen muy activa. Celebra justo las tres décadas que hace que se estrenó el clásico de Pedro Almodóvar Mujeres al borde de un ataque de nervios sobre las tablas del teatro madrileño La Latina, demostrando una vez más su facilidad para hacer reír en La comedia de las mentiras. “Soy muy disfrutona”, dice de sí misma, “y una polvorilla”. Con su trabajo en este vodevil lo sigue demostrando a diario.

SHANGAY ⇒ ¿Estás disfrutando con La comedia de las mentiras, que desde que se estrenó en el festival de Mérida triunfa donde va?
MARÍA BARRANCO
⇒ Sí, estoy feliz. Porque es una obra que lo que pretende es divertir, y la gente sale muy contenta. Encima, todo el elenco hemos hecho piña, somos como una familia. De hecho, durante la gira pasaba más tiempo con ellos que con mi familia de verdad. 

SHANGAY ⇒ No siempre pasa que una compañía se convierta en una pequeña familia, ¿verdad?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ ¡Nooo! Casi siempre hay un garbanzo negro que incordia... Cuando no, como en este caso, el trabajo se hace más a gusto. Si además de dejarte la piel estás feliz, el trabajo lo haces mejor. Encima, tengo un personaje maravilloso. Cántara parece una solterona despechada por la vida, pero evoluciona y se va haciendo más mona, pasa de patito feo a cisne.

SHANGAY ⇒ Y tiene looks totales... ¿Disfrutas con esos cambios radicales?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Disfrazarse es lo mejor. Y, claro, en la función el vestuario es de Paco Delgado, un maestro. Me encanta ponerme pelucas, como aquí, porque es realmente la manera de cambiar.


“Desconfío de quienes no tienen sentido del humor”


SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas tener que hablar tanto de la mentira a raíz del elemento con más peso de la obra?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Bien, porque no tengo problema en decir que miento. Y mentir es complicado, porque te tienes que acordar de todo lo que dices. Y yo, que soy muy olvidadiza... Luego hay mucho hijo de puta que se cree sincero, y que son unos bordes que se podían callar ciertas cosas por educación. Las mentirijillas son muchas veces bienvenidas. Cuando mi madre estaba muy malita con alzheimer, a veces salía a la terraza y pensaba que estábamos de crucero. ¡Pues estamos de crucero! En esta obra todos los personajes mienten mucho, no sale Pinocho de milagro [risas].

SHANGAY ⇒ Si alguien que te importa va a decir algo duro sobre uno de tus trabajos, ¿prefieres que te diga una mentirijilla?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Lo peor de las críticas es que las buenas se te olvidan, y te quedas con la mala, que es la que te afecta. Así que lo mejor es no leerlas, total, tu trabajo ya está hecho...

SHANGAY ⇒ No te prodigas demasiado en el teatro...
MARÍA BARRANCO
 ⇒ No te creas. Lo que pasa es que lo último que hice, Legionaria, no vino a Madrid. Igual que si no sales en la tele parece que no existes, si una función no se estrena en Madrid parece que no la has hecho. Pero tu cuerpo sí se lo lleva... Lo que no hago es cine, porque no me llaman.

SHANGAY ⇒ ¿Lo echas de menos?
MARÍA BARRANCO 
⇒ Mucho, porque me encanta. Pero no me quita el sueño, ya llegará. Unas puertas se abren y otras se cierran... Creo mucho en eso que hay gente que llama destino. Hay que estar relajá, porque si una está apretá es cuando no sale na [risas].


“No es casualidad que cuando organizo una comida en casa con amigos no haya un hetero”


SHANGAY ⇒ Se da por hecho que tienes mucha facilidad para hacer reír. ¿Te llega a estresar?
MARÍA BARRANCO ⇒ No, y menos cuando hago una función como La comedia de las mentiras [risas]. Soy una mujer con mucho sentido del humor, y me río de mí misma la primera. Desconfío de quienes no tienen sentido del humor; tal y como están las cosas, hay que echarle un poco de salsa a la vida. Y todo lo que experimento me viene bien para el trabajo, incluso las arrugas.

SHANGAY ⇒ Cuando te miras en el espejo, ¿te gusta lo que ves?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ A veces no. Antes te levantabas siempre monísima; ahora no siempre pasa. Pero hace años que aprendí a quererme y a aceptarme como soy, no hay que castigarse.

SHANGAY ⇒ Y eso que a las actrices, en general, se os exige mucho más que a los hombres en ese sentido...
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Ya queda poco para que siga siendo así, cariño [risas]. Después del 8-M ha comenzado la cuenta atrás. Es de las cosas más emocionantes que he vivido, y ya es imparable, porque desde entonces el ocho de marzo es todos los días, y las cosas van a cambiar. No se han dejado de conseguir cosas desde que se creó el plan feminista, pero a partir de ahora todo irá más rápido.

¿Cómo recuerda personajes míticos como la Candela de Mujeres al borde... y la trans de Las edades de Lulú? ¿Es verdad que Pedro Almodóvar le impone? ¿Por qué está siempre rodeada de gays? Sigue leyendo

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