Nuestro último adiós a Pedro Aunión

Recordamos a Pedro Aunión, fallecido trágicamente el viernes pasado en el festival Mad Cool en Madrid. Fue compañero en Shangay durante años, y además fue protagonista de varios reportajes, que rescatamos aquí. Nunca le olvidaremos.

POR: Agustín Gómez Cascales
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Foto: Álvaro Villarrubia

 

Siempre apuntó alto, y desde las alturas se despidió. Conocí a Pedro Aunión Monroy cuando se incorporó al equipo de Shangay como comercial. Lo primero que me llamó la atención de él, además de su pasión por las artes –a las que tenía muy claro que quería dedicarse profesionalmente en cuanto pudiera–, era la astuta manera en que era capaz de redirigir sus habilidades como animal social. Seductor como pocos, su capacidad para encantar a cualquier interlocutor que se cruzara en su camino era única. La mantuvo hasta el último día, ese desgraciado viernes 7 de julio en que perdió la vida actuando en el festival Mad Cool en Madrid.

A la vez que trabajaba vendiendo publicidad, se preparaba concienzudamente como actor y bailarín. Encontraba tiempo para todo, y ponía la misma pasión en el trabajo que en sus clases. Y mimaba tremendamente a sus amistades, doy fe. Mucha gente ha hablado en estos días de cómo Pedro siempre tenía una sonrisa para todos. Así era. En los últimos años coincidíamos menos, pero cualquier encuentro casual con él cuando visitaba Madrid era una fiesta. Sus abrazos eran enérgicos, y su interés por cómo te iban las cosas se notaba absolutamente sincero. Por eso duele tanto saber que ya nunca más volveremos a encontrarnos por Malasaña y ponernos al día, ese contacto físico ya no se volverá a producir. Aunque será imposible olvidarle.

A principios de los 00, cuando no vio claro su futuro como actor al uso, fundó su propia compañía, DeHecho, y apostó por combinar todas sus pasiones, danza, teatro y danza aérea. Alguna vez le comenté que mi miedo a las alturas me impedía comprender del todo cómo podía disfrutar arriesgando tanto. Pero Pedro lo tenía muy claro: en las alturas era feliz. Y lo transmitía, porque en los últimos años había logrado el reconocimiento internacional.


Portada Shanguide, 2008.

 

Gran apasionado de la música, muchas veces me pedía recomendaciones de artistas que me gustaran, en su búsqueda continua para la banda sonora perfecta de sus piezas. No pude evitar sentir un enorme escalofrío cuando me dijeron que en el Mad Cool sonaba Purple Rain de Prince cuando cayó al vacío. Quienes me conocen saben lo que ha significado la música de Prince en mi vida. Pedro también lo sabía, y de repente, esa terrible conexión me provocó sensaciones encontradas. ¿Cómo una canción que siempre me ha dado felicidad podía hacerme sentir tan mal? Y eso que me he negado a ver imágenes del terrible momento, porque no puedo entender cómo hubo gente que inmediatamente las colgó en esas circunstancias. Igual que nunca podré entender que el festival no informara de inmediato a todos los asistentes y artistas del terrible suceso.

Hablando ayer con TornbØrn de Röyksopp, que actuaban al poco de la muerte de Pedro, me comentó que si actuaron fue porque no les dieron la opción de no hacerlo, que la información era nula. Ellos, conscientes del trágico suceso, cuentan que fue uno de los conciertos más extraños de su carrera, que no pudieron disfrutarlo porque en su cabeza rondaba continuamente lo sucedido. Quiero pensar que no fueron los únicos; no puedo creer que el miedo a una posible avalancha impidiera que la música parase, al menos durante unos minutos, en recuerdo de una persona recién fallecida que lo único que pretendía era entretener al público.

Pedro Aunión era un auténtico encantador de serpientes, una persona de energía arrolladora que sabía hacer sentir bien siempre a quien tenía enfrente. Solo me consuela, mínimamente, pensar que en los últimos minutos de su vida también lo logró. Y la reacción mediática, mucho más potente que la de la organización del Mad Cool, ha permitido que mucha gente que no sabía de él al menos se haya interesado por su historia. Voló alto, Pedro, y estuvo dispuesto a dar la vida por su pasión. Ya le echamos mucho de menos.

Si quieres recordar la entrevista que le hicimos en Shangay, continúa leyendo

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