Nuestro último adiós a Pedro Aunión

Recordamos a Pedro Aunión, fallecido trágicamente el viernes pasado en el festival Mad Cool en Madrid. Fue compañero en Shangay durante años, y además fue protagonista de varios reportajes, que rescatamos aquí. Nunca le olvidaremos.

POR: Agustín Gómez Cascales
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Esta entrevista se publicó originalmente en Shangay, en febrero de 2008


Foto: Álvaro Villarrubia

 

Para muchos, Pedro Aunión es un rostro conocido de la noche madrileña, y es que en ella ha participado activamente con sus performances. En algunas, le hemos podido ver colgado de arneses de un lado a otro de la discoteca de turno, y esto se podría haber quedado en mera anécdota noctámbula si su carrera no albergase una trayectoria en el mundo de la danza y, sobre todo, muchas narices para arriesgar y buscar nuevos caminos de expresión. Así, un día cogió la maleta y se plantó en Argentina con ganas de aprender; su encuentro con la reputada compañía De la Guarda le abrió los ojos a esa realidad que él quería. “Siempre he estado buscando mi sitio porque, entre actores, era el bailarín, y entre bailarines, el actor. Desde pequeño había hecho espeleología y escalada, y encontrarme con De la Guarda fue una revelación, porque ellos juntaban dos cosas que me gustaban, colgarme en el aire y bailar. A partir de ahí, empecé a investigar y, desde entonces, estoy intentando llevar la danza contemporánea al plano aéreo”. En esas ganas de llevar las riendas de su carrera, tiene mucho peso DeHecho, la compañía que creó en 2003, con la que está consiguiendo que ya no veamos tan raro que alguien se suba a danzar a treinta y cinco metros de altura. Y si por un casual estás pensando que crear una compañía tal y como anda la escena, es una locura, Pedro te da la razón. “Sin duda lo es. Lo que sucede es que lo empiezas a hacer como una necesidad, y no te das cuenta de dónde te estás metiendo hasta que un día miras hacia atrás y ves lo que has creado. O, de repente, te ves participando en La Noche en Blanco. Para lo que me ha servido todo esto es para asumir que todo lo que he hecho en mi vida me vale”.


“Con mi trabajo intento buscar una forma diferente de estar en las alturas”


En ese “todo vale” se encuentra haber trabajado con Rafael Amargo o ser el asistente de Lindsay Kemp en los seminarios que da en Madrid, una experiencia que le ha servido muchísimo. “Soy consciente de que estoy en un proceso importante de aprendizaje creativo, y aunque no me siento con una seguridad plena, poco a poco la conseguiré. Me siento respetado y apoyado porque hay mucha gente que me da ánimos para seguir con este follón”. También reconoce Pedro que la danza aérea, por mucho que estés acostumbrado, da vértigo. “Eso siempre. Es como el miedo escénico, que no falla nunca. Otra cosa es que te acostumbres a él, o que incluso le saques partido. Aparte de todo eso, da una sensación enorme de libertad y de estar haciendo algo diferente. Por lo menos, ahora, que luego se pondrá de moda y saldrán compañías de debajo de las piedras”. Eso lo dice alguien que, además de la compañía DeHecho, ha sacado adelante una escuela donde aprender esta disciplina. “La escuela surge de una necesidad por mi parte de tener gente con la que trabajar, porque nosotros participamos también en muchos eventos. Pero está plenamente enfocada al propio beneficio de la compañía. Hay que procurar que se haga bien, contar con gente que sepa lo que está haciendo y con los pies en la tierra, porque tenemos un riesgo que está ahí y que no hay que olvidar”.


Foto: Julia López Huidobro

 

Pedro tampoco olvida ese riesgo ahora que estrena espectáculo en Madrid, Sobre, vivir... al tiempo, trabajo con el que vuelve a la escuela que le vio nacer como actor, la de Cristina Rota. “Me siento como el niño que vuelve a casa con los brazos abiertos, veo un cariño y un calor que es de agradecer”. Y pasa a describir las piezas que presenta junto a Mónica Runde. “Hay veces que haces daño a tu pareja, inevitablemente, por tus miedos e imposibilidades, y duele cómo nos lo hacen a nosotros. Pero el amor supera todo eso y, al final, vamos a encontrar a dos freaks que se aman, en el aire o en el suelo. De ahí nace esta coreografía”. Una oportunidad con la que Pedro da un paso más en una carrera que se afianza con rapidez. “No puedo competir con La Fura del Baus o con De la Guarda, porque soy Pedro Aunión y todavía no me conoce la gente. Pero, poco a poco, se va descubriendo mi trabajo, con el que intento buscar una forma diferente de estar en las alturas”.

 


Texto: Sandra F. Molina


 

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