Paloma del Río: “Agradezco a los deportistas que son gays y lo dicen”

Es una de las grandes voces del periodismo deportivo español y jamás ha tenido problema en hablar públicamente de su homosexualidad. Repasamos con Paloma del Río el momento por el que atraviesa la visibilidad LGTB en un mundo con tantos tabúes.

Cuando en junio de 2015, la ya tradicional lista de gays influyentes que José Luis Romo elabora para LOC del diario El Mundo ponía cara a una de las voces más representativas del mundo del deporte, muchos se echaron las manos a la cabeza. Sin embargo, si de algo se enorgullece la periodista multidisciplinar de TVE Paloma del Río, la persona con más Juegos Olímpicos a sus espaldas en nuestro país y mitad del alabado tándem de retransmisiones junto a Almudena Cid en Río 2016, es de no haber escondido jamás que es lesbiana. “Nunca he tenido ningún problema, tampoco en mi casa. Se podrá cuestionar la manera en la que yo trabajo en mis retransmisiones, pero a partir de ahí, de mi piel para dentro soy mía”, afirma.

Se convertía (junto a su colega de la COPE Juan Antonio Alcalá, que también la acompañó en la lista) en la primera periodista deportiva en hablar públicamente de su homosexualidad, un hecho que apenas le costó una pequeña explicación en casa: “Lo único que hice fue hablar con mi madre. Seguramente ella se siente más satisfecha con otros aspectos de mi vida, pero me entiende y respeta perfectamente. Mi vida no cambió en absoluto, igual que los demás hablan de su pareja, yo hablo de mi mujer”.

Todo nace a raíz de integrarse dentro de LesWorking, la red profesional para mujeres lesbianas, con la intención de dar visibilidad al colectivo e intentar reclutar a rostros femeninos con su misma vocación activista. Pero cada vez que contactaban con compañeras se encontraba con un muro: Paloma levantó el teléfono una y mil veces sin éxito para grabar un corto ­–“solo me contestaron dos mujeres, y una de ellas se rajó…”– , y en ese preciso instante pensó que como consuelo se conocería su historia. “No tiro la toalla por los jóvenes que están descubriendo ahora su condición sexual y se están dando cuenta de a quién aman, para que no tengan ningún miedo... Y para los que viven en ciudades pequeñas que se sienten señalados, porque las grandes ciudades te dan un anonimato que te permite vivir mejor”.


“No tiro la toalla por los jóvenes que están descubriendo ahora su condición sexual


Ella tuvo claro desde el primer momento que ser popular te tenía que ayudar a dejar los prejuicios a un lado y dar un paso adelante. Más aún en un mundo con tantos tabúes como el del deporte, donde apenas hay referentes LGTB y el horizonte no es mucho más esperanzador. Cada vez que se escribe sobre este asunto se destaca la valentía del patinador –y amigo personal de Paloma– Javier Raya, y del waterpolista internacional Víctor Gutiérrez, pero seguimos sin relevo. “Yo agradezco a los deportistas españoles que son abiertamente gays y lo dicen, porque sus méritos no son menores, les permite vivir tranquilamente y servir de espejo a los que están en peor situación. Se les coloca en un pedestal”. Pese a ello, Del Río siempre ha tenido claro que nadie ha de sentirse obligado, y para nada quiere hablar de outing: “Todos conocemos nombres, pero están en su derecho y nadie puede sacar a empujones del armario a quien no quiera salir. Es el respeto mínimo que hay que tener. Mi máxima es vive y deja vivir, y que cada uno haga lo que quiera”.

¿Cuál puede ser entonces la razón para ocultarlo? “No lo sé. Supongo que es más cómodo vivir en ese silencio de cara a la sociedad y no se quieren significar más allá de destacar por ser habilidosos en el trabajo. No entiendo por qué no dar el paso, no sé qué tienen que perder”, argumenta. Ese miedo a no encontrarle beneficio aparente, o que te pueda perjudicar a nivel laboral, tal vez sea uno de los motivos: “El miedo es libre. No hay necesidad de hablar abiertamente, pero tampoco la hay de ocultarlo. Se trata de vivirlo con naturalidad, y si te preguntan, ser lo suficientemente valiente y honesto, decirlo... Depende de las ganas que cada uno tenga de, ahora que estamos en siglo XXI, vivir la vida como tú quieras y mantener la estela de mujeres y hombres que lo han pasado tan mal con las leyes represivas que teníamos en España”. Y por momentos, nuestro país tampoco parece ser tan avanzado como presuponemos. Del Río, con 14 Juegos Olímpicos a sus espaldas, echa de menos esa integración que ha palpado desde hace más de una década en cada competición que ha cubierto. “Llevamos un retraso social en todas las áreas. En los países nórdicos, la homosexualidad está normalizada. Todos los deportistas gays que lo han dicho abiertamente están integrados en el mundo del olimpismo y nadie les señala. Y aquí llegará un momento en el que espero que eso ocurra”.


“Mi vida no cambió en absoluto, igual que los demás hablan de su pareja, yo hablo de mi mujer”


Más complicado será ver este tipo de guiños en el mundo del fútbol. Mediáticamente, su efecto sería incomparable con respecto al resto de deportes, pero su público masivo es precisamente uno de los obstáculos. España sigue siendo uno de los países sin referentes LGTB en el balompié: “Me gustaría, pero por su bien. Y para que el deporte se dé cuenta de que puedes jugar al fútbol y ser gay. Es difícil porque en un campo de fútbol todas las semanas se producen unos comentarios que exceden más allá de lo que es la práctica deportiva”, se lamenta Del Río.

Y claro, el debate te lleva inevitablemente a la homofobia, el insulto fácil a través de las redes sociales y la poca predisposición institucional para acabar con la discriminación. Para los trolls, “como diría Almudena Cid, bloquea sin piedad”, y para los políticos, “lamentablemente, no creo que la homofobia una de las prioridades. Tendrían que abandonar el sillón y bajar a la calle cuando no están en campaña”. Ella, mientras tanto, seguirá poniendo voz (y nunca mejor dicho) a todas estas cuestiones. 

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