Pedro Trapote: “Añoro las travestis y las drags del Joy Eslava”

Hablamos con el empresario Pedro Trapote, uno de los reyes de la noche madrileña, para que nos cuente cómo fueron aquellos años noventa en los que las drags y las travestis ‘reinaban’ en Joy Eslava entre condesas y marquesas.


Divva en una fiesta de 1994 en Joy Eslava, donde la tuvieron contratada como hostess ocho años.

 

Es uno de los empresarios míticos de la noche madrileña. Pedro Trapote, dueño (y alma) de discotecas como Joy Eslava, lleva más de cuarenta años dedicado al ocio nocturno de la capital. Por Joy ha pasado todo el mundo: estrellas de cine y la televisión, españolas y hollywoodienses; del periodismo; duques y marquesas; empresarios... La mítica sala de la calle Arenal ha marcado el pulso de la capital durante muchos años. El antiguo Teatro Eslava (un escenario sobre el que desde finales del XIX y hasta mediados del XX desfiló todo el mundo de la escena más ‘canalla’) supo reconvertirse en la Transición en el templo de la noche. Y pese a tener una clientela de lo que entonces, en los ochenta y noventa, se denominaba jet set, logró abrirse y, quizás, fue el primer local (por decirlo de una manera suave) ‘pijo’ que abrazó sin miedo y sin rodeos al mundo gay. La barra derecha [según se miraba al escenario], capitaneada por Fran de Gonari, era toda una esquina LGTB mucho antes de que existiera ese término en un ambiente que, en teoría y en la práctica, no era el suyo.

Hoy Trapote nos recuerda esa época, que dice que añora. “Desde la Transición a la crisis, la noche ha jugado un papel importantísimo en la vida española, y en la de Madrid”, nos dice sentado en una mesa de Casa Lucio, donde el empresario se reúne con la Peña Cuarto Poder, integrada por periodistas de varios medios que se reúnen habitualmente en el restaurante de la Cava Baja. “Lo que ocurre es que la subida del IVA del 8 al 21 % ha sido letal”. Cuando le preguntamos si el mundo del ocio nocturno goza del apoyo municipal en Madrid, no se anda con rodeos: “Salvo Tierno Galván en su momento, no hay demasiada ayuda. Siempre se mira con cierto recelo”.

Al margen de ser lugar de grandes fiestas, presentaciones o platós de televisión (el mítico programa Aplauso, de TVE, se emitía desde allí), Joy Eslava ha sido escenario de los Premios Shangay en varias ocasiones. Fue, por otro lado, un espacio pionero en la contratación de drags y travestis fuera del circuito habitual de esa época y, quizás, la primera sala no gay en tener en nómina a drags para que estuvieran en el local como hostess, recibiendo a la clientela. Divva, por ejemplo, tenía contrato en exclusiva con Joy, una relación que duró ocho años, de 1993 a 2001. “Lo importante en este sector es contar siempre con la impronta de la  juventud, si no te quedas anquilosado. Recuerdo con añoranza esa época de las drag queens de Joy. Fue estupenda, y además años de una música inolvidable. Como también los años de Locomía”, nos dice, para luego bromear: “También lo recuerdo con añoranza porque tenía más de veinte años menos...”.

En esos años reinaba en Joy Jean Louis Matthieu, uno de los mejores relaciones públicas que ha tenido España, que tenía la varita mágica para juntar a duquesas y travestis cuando no era algo tan habitual. Nos hemos puesto en contacto con Divva para que nos recuerde cómo eran esas noches de tacón y lentejuelas: “Al principio, la ‘sociedad’ de Madrid no sabía si era una mujer, un travesti o un semáforo, pero todos me querían en sus fiestas una vez que me habían conocido en Joy, y me contrataban. Yo trabajaba como Daniel Mirabal de relaciones en sala, y como Divva para las fiestas privadas del Joy. Como se terminaban a la una y media de la mañana, me quedaba luego toda la noche ya ‘montada’ en el tacón. La mejor época del Joy fue con Jean Louis, Ramiro Jofre y Juan del Campo. Mi relación con Pedro Trapote fue siempre estupenda, él me respetaba mucho y pensaba que yo era bueno para el Joy. Por eso tuve con un contrato en exclusiva allí ocho años. La foto mía de este artículo es de una fiesta de 1994, y poco después una revista neoyorquina me nombró una de las cinco drag queens más bellas del mundo... ¡y la única blanca! Vamos, que Trump me habría nombrado jefa de gabinete fijo” [carcajada].


Pedro Trapote y su mujer, Begoña, comieron con la Peña Peridística Cuarto Poder. (Foto: Elio Valderrama)

Joy ha sido un referente tan importante para Madrid que Trapote es el único empresario de la noche que tiene la Medalla de Oro de Turismo. ¿Unas memorias? “Casi no, más vale mantenerlo en la intimidad”, nos dice.

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