¿Playa y aventuras en la naturaleza en otoño? Es posible: en La Palma

La isla canaria de La Palma es, quizás, la joya oculta del archipiélago. Conocida como ‘La isla bonita’ desde mucho antes que Madonna naciera, es el destino perfecto para una escapada de otoño e invierno: deportes de naturaleza, sol, playas y una rica gastronomía.

POR: Nacho Fresno | @FRESNOticia

Como ya hemos dicho, es La isla bonita por sus paisajes, su cielo, sus senderos, su patrimonio histórico en sus pueblos, villas y ciudades… pero también por su comida.  ‘Sabrosamente bonita’, podríamos decir de un lugar con una gran tradición gastronómica, derivada de una conjunción de factores. Por un lado, su rica historia, que ha hecho que la isla sea un crisol de culturas entre Europa, América y África; por el otro, las bondades de un clima que hace que su tierra sea no ya fértil, sino la perfecta para todo tipo de cultivos, regalando al agricultor una materia prima de altísima calidad.

Si a eso sumamos sus maravillosos paisajes, no hay duda de que este otoño (y este invierno) La Palma es el paraíso de foodies, pero también para aventureros y ‘buscadores’ de paz. Te descubrimos sus secretos gastronómicos.

Mucho más que plátanos

 

El palmero siempre presume de lo que allí se conoce como ingredientes ‘del país’: alimentos que se han cultivado en su tierra. Y no es para menos. ‘La isla de la fruta’, así podríamos definirla: plátanos, aguacates, papayas, ciruelas, manzanas, peras, naranjas, mandarinas, mangos... El listado es infinito. Una diversidad de colores y de sabores, frescos y deliciosos, que son una gran experiencia sensorial. Las recovas (mercados) son un auténtico espectáculo donde comprarlos, pero los mercadillos de los agricultores no lo son menos. Un lujo. 

Repostería con historia

Que un palmero te dé la receta de un postre es más complicado que descubrir los secretos del universo que analizan en el Astrofísico de El Roque de los Muchachos. Se llevan transmitiendo de generación en generación y no pueden darlas. Generalmente con almendras y miel como base, son los almendrados, el bienmesabe, el príncipe Alberto, quesillo... La lista es muy larga y sabrosa. Estamos en una isla golosa. No en vano, el comercio del azúcar fue uno de sus motores económicos durante siglos. La miel de tajinaste es otro manjar.

 

Sal pura del atlántico

Estando como está bañada por el salvaje Atlántico, La Palma huele (y sabe) a sal. Las salinas de Fuencaliente (al sur, entre soberbios volcanes de Teneguía que dominan el paisaje) son el punto de partida de un producto que se cotiza en todo el archipiélago. Y ese sabor ‘se extiende’ no ya solo como complemento a los alimentos, sino a todas las ferias y romerías que, a lo largo del año, se celebran en sus pueblos, y que están estrechamente ligadas a la comida. Fiesta y tradición culinaria se unen en un lugar con sabor a océano; con sabor a mar, es decir, a sal.

El queso: un tesoro a descubrir

Con Denominación de Origen Protegida (DOP) que asegura que esta ‘joya’ de la isla no pierda su riqueza, su historia y el sabor característico que le da el estar hecho con leche de cabra palmera, raza autóctona protegida. Fresco, semicurado y curado son algunas de sus variantes. Tal es la calidad del queso palmero que arrasa en todos los concursos en los que se presenta.

El queso asado con mojo es uno de los platos típicos. Un poquito (un fisquito, como se dice allí) de queso es uno de los mejores manjares que puede ofrecerte un palmero. Conviene no rechazarlo.

Vinos con siglos de tradición

Shakespeare escribió en sus obras sobre los vinos de Malvasía, uno de los tesoros de la isla. También con Denominación de Origen Protegida, hoy en día los caldos de la isla (tintos, blancos, rosados, dulces, de tea…, la variedad es muy amplia) siguen conquistando concursos internacionales. Los vinos que se producen en La Palma son variados, y destacan por su calidad y su exquisito sabor. En los últimos años se está innovando en este campo y son muchos los viticultores que apuestan, con gran éxito, por la producción ecológica.

Papas, mojo... y el gofio

Las papas arrugás y el mojo son dos de los signos de identidad de Canarias. Pero, ojo ¡que sea palmero! Rojo o verde, es un producto artesano que no se puede comparar a nada. Las papas, por otro lado, cocinadas con abundante sal de Fuencaliente, son el complemento ideal para cualquier plato: los riquísimos pescados de la zona o la sabrosa (y no menos típica) carne de cerdo a la plancha. ¿El gofio? Qué decir de este producto que es una especie de harina: sano, natural y nutritivo. Tiene hasta un museo en Las Tricias (en el municipio de Garafía).


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Lo que comentan nuestros seguidores

Imagen de Gabriel Mendoza

El Príncipe Alberto es una maravilla!! (El postre, no el piercing...) Es de chocolate con bizcocho emborrachado de almíbar y mucha almendra en un suculento mousse de chocolate (más o menos, hace tiempo que no lo hago). Un manjar, riquísimo, barato y sobre todo en La Palma un tesoro autóctono.
Gracias por el artículo, está genial!