Raúl Prieto: “Un cuerpo desnudo es bonito cuando cuenta algo”

Carismático, currante y sexy, este actor se está labrando una carrera muy interesante, sobre todo en teatro, donde esté encontrando grandes personales. Como el mítico Calisto, que le permite medirse nada menos que con José Luis Gómez en ‘Celestina’.

 

POR: Agustín Gómez Cascales


Fotos: Miguel Ángel Fernández

 

El gran público –aún– no le pone cara, y a él no le importa, porque la popularidad no le interesa especialmente a Raúl Prieto. Pero los amantes del teatro hace mucho que no le pierden la pista. Sobre todo desde que estrenó La función por hacer, el proyecto de Miguel del Arco que ha marcado un antes y un después en nuestro teatro reciente. Tuvo en su día incluso un papelito en Un paso adelante, y ha participado en series como La señora, Sin identidad y Olmos y Robles. Aunque es en teatro donde mejores oportunidades ha tenido: Salomé, La señorita Julia, Veraneantes, Naturaleza muerta en una cuneta, Misántropo, Antígona... La lista es larga y jugosa.

Ahora encarna nada menos que a Calisto en Celestina, dirigida y protagonizada por José Luis Gómez, estrenada el año pasado y que ahora se repone en el madrileño Teatro de la Abadía. Las reposiciones se están convirtiendo en una constante en su carrera, y Raúl, encantado. “Reponer está guay. Todo reposa y nace desde otro sitio. Ya no piensas tanto las cosas, salen sin más, estás en otro estadio de interpretación”, explica.

SHANGAY ⇒ ¿Te hacía ilusión reponer esta Celestina?
RAÚL PRIETO
⇒ Sí, porque en el escenario me lo paso muy bien. Al principio, cuando me la ofrecieron, me generó respeto, porque supone enfrentarse a un lenguaje que ya no usamos y a unos conflictos que, en principio, se nos quedan lejanos. Dejando a un lado la estructura político-social del momento en que se escribió, vemos que resulta muy actual. Sigue existiendo la xenofobia, por ejemplo. Como la homofobia, como tantas otras fobias... No hemos cambiado tanto.

SHANGAY ⇒ Como se obliga a estudiar La Celestina en los colegios, provoca reacciones encontradas, de amor y odio. ¿ Cuál era tu caso?
RAÚL PRIETO
⇒ Ahora que la he estudiado a fondo he flipado, es una maravilla. Pero con 40 años; con 16 fue distinto [risas]. Es muy bella, y me parece de una modernidad brutal cómo habla de la libertad de la mujer, por ejemplo.

SHANGAY ⇒ También el sexo tiene una enorme relevancia...
RAÚL PRIETO
⇒ Sí, se toca sin miedo. A veces de una manera perversa, algo que en nuestra manera de mostrar a Calisto queda muy explícito. Porque su encuentro sexual con Melibea lo mostramos no como una escena de amor, sino como una violación. Hay más lascivia que otra cosa en la manera en que Calisto la trata, muy animal, y ni consentida. Es un tío peligroso, e interpretarlo así me parece muy interesante.


“No sé si mis personajes tienen un reverso oscuro porque me lo piden o porque se lo pongo yo”


SHANGAY ⇒ Te suelen ofrecer personajes con un fuerte reverso oscuro, ¿no?
RAÚL PRIETO
⇒ Sí. No sé si porque me lo piden o porque se lo pongo yo [risas]. Si en este caso hubiese tenido que interpretar a un enamorado romántico a la vieja usanza, no me habría motivado en absoluto.

SHANGAY ⇒ ¿Has interpretado a muchos personajes enamorados?
RAÚL PRIETO
⇒ Quedará raro que cite al de La función por hacer, pero lo es, está profundamente enamorado de su mujer, y por eso ocurre lo que ocurre en la función [spoiler free]. Salvador, en la serie La señora, también amaba, aunque fuese a dos mujeres distintas. Si me pusiera a pensar, seguro que me saldrían más...

SHANGAY ⇒ ¿Cómo te enfrentas a las escenas de sexo y a los desnudos?
RAÚL PRIETO
⇒ Si hay que desnudarse, uno se desnuda. A mí nunca me ha pasado, pero no me gusta nada cuando veo desnudos injustificados, para enseñar carne por enseñar. Un cuerpo desnudo es bonito cuando está contando algo; cuando ves que se enseñan unas tetas o un culo para subir audiencia, me parece que se acerca a la pornografía. Con todo mi respeto a la pornografía. Si alguna vez me propusieran vender carne porque sí, para satisfacer las fantasías de un director o directora, tendría que decir que no. Y desnudos integrales no he hecho, solo me he quitado la camiseta y tal, que no es lo mismo. Bueno, sí hice un desnudo completo, pero en una película que no se vio mucho, Nos veremos en el infierno.

SHANGAY ⇒ ¿No es llamativo que normalmente a Calisto lo interpreten actores mucho más jóvenes?
RAÚL PRIETO
⇒ Por texto Calisto tiene veintitrés. Y mucha energía; yo, aunque tenga cuarenta, energía sí tengo. El teatro te permite ciertas libertades, y la edad se puede difuminar.

SHANGAY ⇒ En Celestina, José Luis Gómez encarna a la protagonista. ¿Se te llega a olvidar que es un hombre haciendo de mujer?
RAÚL PRIETO
⇒ Sí, yo ni lo pienso, en el escenario no le veo a él, veo a una señora vieja... Soy de los que piensan que los hombres, según nos hacemos mayores, acabamos pareciendo mujeres. No todos, pero creo que el género se va difuminando con la edad. Lo terrenal y lo carnal van perdiendo importancia frente a lo espiritual, y, físicamente, los rasgos no están tan afilados.

SHANGAY ⇒ ¿Es un sueño para ti enfrentarte a un reto de ese calibre?
RAÚL PRIETO
⇒ La verdad es que vivo muy en el presente, no me lo planteo. Sí que tengo sueños, como todos, y algunos se han cumplido ya: uno fue entrar en la Escuela de Arte Dramático, otro, ganarme la vida como actor. Lo que vaya viniendo me lo pelearé a saco, pero no necesito marcarme grandes objetivos. Obviamente, me gustaría que me ofrecieran grandes protagonistas, hacer un Hamlet o un Rey Lear; ya pensar en que me ofrezcan un gran personaje femenino ni me lo planteo. Actores como Blanca Portillo y José Luis Gómez han demostrado ser tan grandes que han llegado a ese nivel. A mí me quedan tantas cosas por hacer antes que no veo necesario ponerme a proyectar sueños así.


“El lado farandulero de mi profesión me da bastante urticaria”


SHANGAY ⇒ Este último año ha sido muy bueno para ti, con el triunfal retorno de La función por hacer, tu trabajo más reconocido, o incluso un papelito en una de las películas nominadas a los Goya, Que Dios nos perdone...
RAÚL PRIETO
⇒ Hice una prueba para uno de los protagonistas y no salió. Pero ese papelito fue un regalazo, aunque pase inadvertido. Es necesario hacer personajes así para que después te salgan otros. 

SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas el aspecto más farandulero de tu profesión, el que incluye alfombras rojas y entregas de premios?
RAÚL PRIETO
⇒ Me da bastante urticaria. Sé que demasiada, porque forma parte de nuestro trabajo, y resulta un poco paleto por mi parte alejarme tanto de ella. Tengo que dar entrevistas, pasar por alfombras rojas y ser estupendo, pero a mí lo que me gusta es ensayar con compañeros, tomar después una cervecita con los compañeros para comentar la jugada... Tendré que aprender a disfrutar también de esa otra parte, porque forma parte del espectáculo.

SHANGAY ⇒ En breve repondréis de nuevo en el Pavón Teatro Kamikaze La función por hacer, que te valió un premio Max y otro de la Unión de Actores como mejor actor de reparto. ¿Qué supone para ti?
RAÚL PRIETO
⇒ Es maravilloso ver lo que sigue funcionando y lo que me sigue aportando como actor. Es una obra muy, muy especial. Me ha unido a una gente que se ha convertido en una segunda familia, y me ha dado un reconocimiento que nunca antes había tenido. Muchas de las cosas buenas que me han pasado se deben a ese papel.


“Siempre he elegido proyectos de los que sé que me voy a enamorar, y así lo doy todo”


SHANGAY ⇒ ¿Qué es para ti ‘la familia Kamikaze’?
RAÚL PRIETO
⇒ El equipo más valiente que he conocido. Más ahora, que han levantado también un teatro, con lo difícil que es. Me hace especial ilusión que vayamos a reponer también Misántropo, que para mí es una de las obras más redondas que ha dirigido Miguel del Arco. Y es un papel muy divertido con el que me lo paso muy bien, porque hago del amigo que intenta hacer reír todo el rato a un hombre que es imposible que ría, al que encima interpreta mi íntimo amigo Israel Elejalde.

SHANGAY ⇒ ¿Te consideras un currante nato?
RAÚL PRIETO
⇒ Bueno, es lógico, trabajo en algo que me apasiona. Yo en la vida, o me lo paso bien con todo lo que hago o me aburro. Si me aburro, no me gusta trabajar, me escaqueo, soy un coñazo. Si me lo paso bien y me resulta divertido lo que hago, no tengo fin. Afortunadamente, siempre he elegido proyectos de los que sé que me voy a enamorar, y así lo doy todo. 


CELESTINA SE REPRESENTA EN EL TEATRO DE LA ABADÍA (C/FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, 26) DE MADRID HASTA EL 26 DE FEBRERO. MISÁNTROPO SE REPONDRÁ DEL 9 AL 26 DE MARZO EN EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE (C/EMBAJADORES, 9).