Rosalía: “No veo la música ni a las personas separadas por géneros”

La primera gran cantaora del siglo XXI está despertando una fascinación única, y merecida, por su personalidad y su magnetismo como intérprete. Con solo 23 años, tiene madera de gran estrella y un discurso que engancha tanto como su música.

 

POR: Agustín Gómez Cascales

SHANGAY ⇒ Aunque tú seas más de consumir música online, ¿qué sensación tuviste cuando tuviste por primera vez el CD de Los Ángeles en la mano?
ROSALÍA
⇒ Fue muy emocionante. Porque fue como si pudiera ver y tocar todo lo que he trabajado desde los trece años. Sentí que estos diez años han merecido la pena, porque tengo un disco del que me siento orgullosa, creado junto con Raül [Fernández ‘Refree’], al que admiro mucho. Él y yo, aunque seamos de generaciones diferentes, tenemos una visión parecida de la música, y compartimos muchas referencias, estamos en la misma sintonía.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo tuviste tan claro a los trece años lo que querías hacer con tu vida?
ROSALÍA
⇒ La vida te da señales. Pueden parecer casuales, pero si las sabes leer, dejan de serlo. Que yo descubriera a Camarón por mis amigos en el parque, de golpe, supuso un antes y un después. Ese hecho podía no haber trascendido, pero caló en mí. Me siento bendecida por haber sabido desde tan jovencita que quería que mi vida fuera la música, tuve esa certeza y la visualicé con mucha firmeza.

SHANGAY ⇒ A muchos flamencos ese arte les nace de raza, tú lo has tenido que aprender...
ROSALÍA
⇒ Total. Para mí es como el que aprende chino porque quiere escribir un libro en ese idioma; primero tienes que dominar esa lengua, y después ya ponerte a escribir. He tenido que darle mucha dedicación hasta empezar a entender el género y crear unos cimientos, porque el flamenco es muy complejo. No estaba escrito que yo sería cantaora, si lo soy es a base de mucho estudio y esfuerzo.


“Mi generación está más conectada con lo masculino y lo femenino a la vez, y eso es positivo y necesario”


SHANGAY ⇒ Las cantaoras despiertan mucha fascinación porque suelen tener un carácter muy fuerte...
ROSALÍA
⇒ Es verdad que para cantar flamenco debes tener temperamento, tienes que poder enfadarte [risas]. En mi vida intento ser siempre asertiva y tranquila, pero en el escenario me permito todo aquello que en la vida no: ser visceral y animal, gritar o enfadarme, y que la rabia surja en estado puro. Eso el flamenco te lo permite; si no están ahí esas emociones tan duras el cante no se transmite.

SHANGAY ⇒ ¿Alguna vez sufres para que ese cante salga?
ROSALÍA
⇒ Depende del día. Hay ocasiones en que notas que todo fluye y estás conectada con el alma del cante, y otras en que no. Tienes que estar todo lo abierta y predispuesta posible para que el cante pase a través de ti. Esa es mi tarea, entrar en un estudio o subirme a un escenario y ponerme al servicio de lo que la música necesite, que mi persona no esté tan presente como el alma de los cantes que voy a interpretar.

SHANGAY ⇒ ¿Entras en trance?
ROSALÍA
⇒ Cuando llegas al punto bueno, sí; pero solo lo he vivido una vez en mi vida.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo?
ROSALÍA
⇒ En Casa Patas [en febrero de 2016]. Ahí viví una especie de trance; yo no elegía mis movimientos, no es como otras veces en que estás más pendiente de tu presencia escénica; ese día me sentía como si algo me estuviera acompañando y moviendo. Lo bonito es que eso no pasa siempre, porque es algo único, como un destello, un momento ‘epifánico’, de felicidad máxima, y nos movemos constantemente en su búsqueda. Claro, el día que lo encuentras es una bendición.


“No estaba escrito que yo sería cantaora, si lo soy es a base de mucho estudio y esfuerzo”


SHANGAY ⇒ Algo de folclórica también tienes, ¿no?
ROSALÍA
⇒ [Risas] Claro, el folclore me gusta, reivindico el folclore español ante todo.

SHANGAY ⇒ Pero frente a las folclóricas de la vieja escuela, que suelen ser excesivas y teatrales, apuestas, al menos actuando, por la sobriedad...
ROSALÍA
⇒ No me gusta la sobreactuación. Apuesto por que la emoción sea lo más auténtica posible. Si tiene que ser desbordada, que se desborde; si tiene que ser comedida, contenerla. Mi tarea es buscar un equilibrio entre esos dos extremos y ver qué pide la interpretación en cada momento.

SHANGAY ⇒ Entonces, ¿te tira más el drama que el melodrama?
ROSALÍA
⇒ Me tira la alegría también [risas]. Pero claro, es que este proyecto es un dramón, es tragedia todo el tiempo, y me encanta que sea así. Pero también me apasiona la celebración, la festividad, lo luminoso.

SHANGAY ⇒ ¿Por eso perreas en ocasiones con C Tangana, como en Antes de morirme?
ROSALÍA
⇒ [Risas] ¡Que perreo! A ver, eso es r’n’b, algo más desenfadado, sí. Me gusta que la música represente diversas facetas de la vida, en la que hay amor y desamor, tragedia y festividad, espiritualidad... Una colaboración como la de C Tangana me permite transitar por un estado de celebración que también me gusta experimentar.

SHANGAY ⇒ ¿Te plantearías grabar todo un álbum de rollo r’n’b?
ROSALÍA
⇒ Estoy abierta a cualquier cosa que pueda suceder. Tienen que pasar tantas cosas a nivel musical en mi vida que no quiero cerrarme a nada.

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