'Ser gay en Marruecos', según Moliner: continúa la polémica

No cesan las críticas contra la periodista Empar Moliner. Internet sigue indignado por la comparación que hizo sobre lo que significa ser catalán en España y ser homosexual en Marruecos.

POR: Edurne Toribio

Pudimos ver hace un par de días cómo la periodista Empar Moliner, en un artículo en el periódico Ara, afirmó que “ser catalán en España es como ser gay en Marruecos, salvando las distancias”. En este artículo, Moliner hace una crítica sobre la decisión del Tribunal Constitucional de echar por tierra el canon digital impuesto por la Generalitat a las empresas operadoras de Internet. La articulista ha criticado que, a raíz de la decisión del Alto Tribunal, el sector audiovisual dejará de recibir 34 millones de euros para “financiar contenidos y proyectos audiovisuales en catalán”. Entonces, Moliner, aprovechó para soltar esta desafortunada comparación.

Las redes sociales han estallado en críticas hacia la periodista. Muchas figuras públicas han aprovechado Twitter para dejar su comentario. Toni Cantó ha sido uno de los que no se han callado, y ha calificado a Moliner de “subvencionada”. 

 

 

Colectivos en defensa de los derechos de personas LGTB siguen criticando a la periodista por “banalizar” la homofobia al hacer esta comparación. Debemos tener en cuenta que, en lugares como Marruecos, la homosexualidad está penada. En el código penal de Marruecos criminaliza “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” y las penas de cárcel oscilan entre 3 meses y 6 años... De manera que sí, fue un comentario totalmente fuera de lugar, a pesar de esa coletilla –nada salvadora en este caso– de “salvando las distancias”. 

Desconocemos si la intención de la periodista era aludir a la empatía para explicar cómo se debe de sentir una persona catalana en España o, simplemente, alimentar la polémica con su comentario. En cualquier caso, lo que ha conseguido ha sido más bien lo segundo. Con su absurdo comentario ha desatado un sinfín de comentarios en Internet, y Twitter sigue indignado.
 
 

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