#SoyInmoral, desnudos contra la censura en las redes sociales

Paco Tomás promueve #SoyInmoral, su propia campaña prodesnudos para luchar contra la ola de puritanismo y conservadurismo que azota las redes sociales.


Foto: Ramón Tormes

 

La sexualidad nos constituye, nos repara, nos crea. Es parte integral de la personalidad de todo ser humano. Y solo cuando se encuentra con obstáculos que la impiden desarrollarse libremente, sin prejuicios, es cuando puede empezar a envilecerse, convertirse en el objetivo del dedo acusador, en un motivo de insatisfacción, sufrimiento y rencor. En apenas siete días, la red social Instagram me ha borrado dos fotografías porque, tras la correspondiente denuncia anónima, vulneraban sus normas comunitarias. En ambas fotografías aparecían dos desnudos masculinos de espaldas. Sin ninguna connotación explícita. Simplemente, un cuerpo humano desnudo. La desnudez que vulnera las normas comunitarias. Bienvenidos al siglo XVI.

En 1564, el pintor Daniele da Volterra tuvo que dibujar velos sobre los cuerpos desnudos que había pintado Miguel Ángel en la Capilla Sixtina porque, para el papa Pío IV, aquellos desnudos eran de naturaleza impura e inmoral. Eran sus normas comunitarias. A finales del siglo XX, fueron eliminados dejando de nuevo al descubierto la versión original de Miguel Ángel. Es curioso que en el año 2018, redes sociales tan populares como Instagram o Facebook reaccionen ante el cuerpo humano desnudo con una moral tan antigua como la de Pío IV.

¿Se imaginan una norma comunitaria que impidiese colgar fotografías a las personas de raza negra? Sería anticonstitucional, vulneraría los Derechos Humanos y obligaría a esa red social a cambiar su normativa. Sin embargo, cuando se trata de la sexualidad –que vivirla y expresarla libremente es un derecho inherente al ser humano– nadie discute esa moral puritana que se impone al sentido común. La mayor parte de las redes sociales que utilizamos tienen un impacto global pero imponen una moral muy particular. En este caso, la moral estadounidense, la de una nación capaz de otorgarle un poder inusitado a la Asociación Nacional del Rifle (en Estados Unidos fallecen 93 personas al día por armas de fuego) pero que censura con ira divina la aparición de un pezón femenino en el prime time televisivo. Imaginad hasta dónde llega la demencia de estas normas que permiten la representación del desnudo pero no el desnudo. Podemos colgar Las tres Gracias de Rubens pero, bajo ningún concepto, una imagen real de tres mujeres desnudas.

Habrá quien crea que la censura del desnudo humano en redes sociales no es tan grave. Y se equivoca. Porque lo que subyace tras esa persecución de la sexualidad, tras ese interés por convertir el cuerpo humano en algo pecaminoso e indecente, es lo mismo que hay detrás de los acosos sexuales en Hollywood: su falsa moral. Alguna esperanza albergo cuando leo la carta de las mujeres francesas cuestionando el puritanismo que se frota las manos agazapado tras campañas como la del #MeToo. Porque una cosa es luchar contra el abuso de poder, contra el acoso sexual, y otra muy distinta es amputar la sexualidad de las relaciones humanas, ponerle instrucciones a la seducción y a la libertad sexual de la mujer que, tras el avance que consiguió en los años 70, se ve condicionada hoy a este peligroso puritanismo que la infantiliza, la convierte en un ser ingenuo e inconsciente al que proteger para así poder seguir decidiendo cómo, cuándo, dónde y de qué manera puede o debe vivir su sexualidad. Mientras la falsa moral estadounidense sea la que dictamine las pautas de conducta en nuestra sociedad, las ‘normas comunitarias’ de las redes sociales, seguiremos siendo tratados como niños en lugar de como adultos.


INSTAGRAM: @srpacotomas

Ahora, cada vez que censuren un desnudo, colgaré otro con el hashtag #SoyInmoral. Y os animo a todos y a todas a hacerlo y luchar contra esta ola de puritanismo y conservadurismo que nos azota. Este planeta son tetas, pezones, culos, coños, rabos, sexo, deseo... por mucho que les joda. Habrá quien piense que Instagram y Facebook tienen sus normas y hay que aceptarlas. Que si no nos gustan, cerremos nuestros perfiles y nos vayamos a otra parte. Esa es la gran diferencia entre el siglo XX y el siglo XXI. En el XX, si algo te parecía injusto, no lo aceptabas y luchabas por cambiarlo. En el siglo XXI, si algo te parece injusto, o lo aceptas o te vas, pero no molestes.

Esto no es un juego, aunque en muchos casos quien denuncia lo vea así. Es la materialización de un cambio en las leyes y en las conductas humanas que lo único que pretende es represión, miedo y vergüenza. Porque una sociedad reprimida, atemorizada y avergonzada es mucho más fácil de someter.


PACO TOMÁS DIRIGE Y PRESENTA EL PROGRAMA ‘WISTERIA LANE’ EN RADIO 5. SU ÚLTIMO LIBRO ES ALGUNAS RAZONES, UNA RECOPILACIÓN DE SUS ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS.


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