Todo lo que no sabías de ‘Dirty Dancing’ y siempre quisiste saber

Uno de los grandes iconos del cine cumple 30 años y desde hace unos meses disfrutamos de él en los teatros de España. ¿Quién mejor que Eleanor Bergstein, responsable de la adaptación de ‘Dirty Dancing’ a la escena, para analizar tres décadas de fenómeno?


Bergstein posa con Christian Sánchez y Amanda Digón, protagonistas de Dirty Dancing en España.

 

Ahora que se cumple el 30 aniversario de uno de los grandes clásicos del cine musical, y visto el éxito que su versión teatral ha cosechado en Madrid en los últimos meses, es el momento ideal para que Dirty Dancing comience a girar por España. El colofón a esta gran noticia lo puso la reciente visita a nuestro país de Eleanor Bergstein, autora del guion del film y responsable de adaptar fielmente el texto para el teatro. “Si ves que me quedo dormida, no te ofendas, dame un golpe y seguimos charlando...”, confiesa con una sonrisa. Un viaje de tres décadas convertido luchando por la igualdad social a través de su obra bien justifica su jet lag.

SHANGAY ⇒ Cuáles fueron los principales beneficios y diferencias cuando se adaptó Dirty Dancing del cine al teatro?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Se ha añadido mucho más material: 20 escenas, canciones inéditas… Porque teníamos más espacio y tiempo para ello. Se ha profundizado en las historias y se ha ahondado en el momento social que viven. Y gente que me dijo que no le interesaba en su día formar parte de la banda sonora, ahora se tira de los pelos [risas]. Cuando grabas, es tan duro que te vas  a la cama llorando todas la noches y te echas colirio para el día siguiente. Aquí en cambio, tienes la incertidumbre de salir al escenario y empezar de cero, te puedes hacer daño, se te puede caer el decorado encima… Nunca se sabe.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué  se convirtió en un icono desde el primer minuto de su estreno?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Cada persona que ha visto la película le da su propio significado, pero independientemente de lo que sientan, siempre estará relacionado con la amabilidad y la bondad, y estoy muy agradecida por ello.

SHANGAY ⇒ Llama la atención que, pese a que se trata de una historia de una pareja heterosexual, también es un referente para el público LGTB…
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ ¡Porque se trata de amor! Y de quererse, independientemente de cómo seas... Hace unos años, en un bar de Berlín, me encontré a unas chicas vestidas de enfermeras despampanantes, y cuando me conocieron se me acercaron para darme las gracias… Yo no entendía nada hasta que me di cuenta de que eran transexuales, y llegué a la conclusión de que se trata de ser humanos, valientes..., y de que cada uno esté a gusto consigo mismo. Yo les seguía preguntando, “¿Os habéis vuelto enfermeras por mi culpa?” [risas]. Fue tan conmovedor que me puse a llorar. Aun así, todavía no sé por qué, tal vez puedas ayudarme… Por supuesto que hay un tío sexy y estupendo, pero hay otras muchas películas con hombres guapos y no trascienden... Estoy muy orgullosa de ello.

SHANGAY ⇒ ¿Ese “estar cómodo con uno mismo” es la verdadera intención del guion?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Mira, hace unos años le regalé a mi marido un ordenador que se controlaba a través de la voz, el típico al que le preguntas por el resultado de un partido y cosas así. Se llama Alexa, y cuando le pregunto si cree que soy atractiva, me contesta que es el interior lo que cuenta... [risas]. Me hace enfadar, pero creo que es la verdad.

SHANGAY ⇒ De alguna manera, Dirty Dancing ha intentado provocar que el género del baile en pareja no se extinga. ¿Tienes la sensación de que está infravalorado?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Tienes razón, aunque nunca lo había pensado. Ahora la gente solo baila y ensaya para sus bodas. Saben que el The time of my life es romántico, pero no vuelven a bailar nunca después. No hay lugares donde se pueda bailar en pareja, hay clubs... pero no se trata de eso, allí ni siquiera conoces al de al lado. Una de las razones por las que escribí Dirty Dancing fue para volver a poner de moda el género de ‘bailar pegados’, pero no lo he conseguido del todo.


“La obra siempre estará relacionada con la amabilidad y la bondad, y estoy muy agradecida por ello”


SHANGAY ⇒ El trasfondo, en lo que a la lucha por la igualdad de derechos se refiere, está de absoluta actualidad. ¿No te da pena que sea así?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Me encantaría que no tuviese vigencia, lo cambiaría por que no fuese necesario. Sería feliz si la gente pensase que todo lo que se reivindica forma parte del pasado. Me encanta el trasfondo, pero no que se siga luchando por ello.

SHANGAY ⇒ Mención especial para la mujer y el aborto, otro tema tabú durante tantos años que en Estados Unidos está generando manifestaciones multitudinarias…
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Cuando escribí en el 87 sobre lo que pasaba en el 63, la gente no entendía por qué denunciaba algo que ya era legal. Y lo hice porque precisamente las mujeres de la época daban por hecho que tenía que ser así, y no se daban cuenta de que antes era muy peligroso. En la actualidad me pone triste que, gracias a nuestro nuevo presidente, este tema vuelva a pender de un hilo.

SHANGAY ⇒ Una vez consumado el éxito de la versión teatral, y visto que los proyectos posteriores a la película no han arrancado, ¿te planteas escribir una secuela?
ELEANOR BERGSTEIN ⇒ Lo voy a hacer, pero lo que de verdad me daba miedo es la versión para escena. Todo lo que ha venido después no ha acabado de funcionar, la segunda parte, la TV Movie, los realities… no tuve nada que ver con ellas, y más allá del éxito o el dinero, no quiero defraudar a la audiencia, que es muy inteligente y ya ha desechado todos estos proyectos posteriores. Solo quiero que vengan al teatro y piensen que encontraron lo que vinieron a buscar, teniendo en cuenta la película.


DIRTY DANCING SE REPRESENTA EN EL TEATRO CERVANTES DE MÁLAGA DEL 12 DE JULIO AL 6 DE AGOSTO. DESPUÉS PASARÁ POR GIJÓN, BILBAO, VALLADOLID, ALICANTE, ALBACETE, MURCIA, ZARAGOZA, SEVILLA Y BARCELONA.