Tranquilos: solo es sexo

Una exposición colectiva en Madrid retrata la importancia (o no) que el sexo tiene para una nueva generación de artistas españoles. Las visiones incluyen de todo: desde lo gay a lo trans, pasando por lo lésbico, lo bisex y lo hetero.

POR: Guillermo Espinosa
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Como son muchos los artistas convocados, aquí os ofrecemos una pequeña muestra escogida de algunas de las obras que podréis contemplar y, si os apetece y hay capital, también adquirir.

Fernando Bayona (Linares, Jaén, 1980). Es de sobra conocido como uno de los mejores fotógrafos jóvenes de lo masculino. Exhibe algunas imágenes de su serie The Life of the Others, dípticos que mezclan arquitecturas urbanas de las clases medias decentes con retratos de profesionales del sexo obligados a simular identidades para realizar sus trabajos: chaperos, strippers...

Edurne Herrán (Baviera, 1978). Mantiene su inmersión pop versión 3.0 bordando al modo tradicional unos emoticonos probables para prácticas de sexting de lo más sofisticadas. Digamos que la bondad y la ingenuidad no son del todo incompatibles con los apetitos más depurados.

Federico Sposato (Mar de Plata, 1984). Lleva un par de años utilizando su bien fornido cuerpo –body painting mediante– para proponer, desde una sensible heterosexualidad, otra masculinidad posible, en sintonía con la parte femenina de cada uno. Acudiendo también a los modelos del cómic de superhéroes, delata los miedos e insuficiencias a los que se enfrentan los valores tradicionales de la virilidad.

Diego de los Reyes (Sevilla, 1977). Expone una serie de acuarelas inéditas, Investidos, donde insiste en la alienación corporal del hombre, que forja su identidad masculina acudiendo a atributos colectivos en los que la indumentaria, por ejemplo, tiene un alto contenido de coerción y también de promesa de éxito sexual.

Mar Sáez (Murcia, 1983). Expone su premiada serie Vera y Victoria: posiblemente la serie fotográfica más sensible jamás planteada sobre las relaciones lésbicas. Donde, además, una de las chicas fue antes un chico. Un prodigio de humanidad y ternura retratando precisamente la intimidad sexual de dos adolescentes emancipadas.

Ismael DeLarge (1981). Apela directamente a maestros de los primeros 90 como Rick Castro para retratar a Devotees, practicantes de esa parafilia de los que tienen preferencia por la discapacidad física y las ausencias de miembros. La amputación siempre ha sido un territorio de lucha en las micropolíticas corporales.


Solo es sexo se podrá visitar del 31 de marzo al 21 de mayo en la Galería Fernando Pradilla (Claudio Coello, 20) de Madrid. Más información en galeriafernandopradilla.com


 

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