Tranquilos: solo es sexo

Una exposición colectiva en Madrid retrata la importancia (o no) que el sexo tiene para una nueva generación de artistas españoles. Las visiones incluyen de todo: desde lo gay a lo trans, pasando por lo lésbico, lo bisex y lo hetero.

POR: Guillermo Espinosa

Debida al generoso y pícaro intelecto del periodista cultural, comisario y crítico Javier Díaz-Guardiola, Solo es sexo reúne a 22 creadores distribuidos entre las salas de la muy honorable y céntrica galería Fernando Pradilla de Madrid (Claudio Coello, 20) y un espacio añadido, dedicado solo al vídeo, que se transmuta en esta ocasión en una, ejem, sala X conceptual.

En palabras del propio Guardiola, “es una selección de trabajos que hacen una lectura de la expresión que da nombre a la exposición en una doble dirección. De un lado, quitándole hierro a actitudes e imágenes que –no lo negamos– están relacionadas con lo sexual, pero sin que su intencionalidad trascienda mucho más allá de su propia naturaleza. No son más que sexo. Ni más, ni menos. Pero del otro, además, denunciando todas aquellas miradas y comportamientos que reducen al ser humano únicamente a su condición sexual o de género, negándole cualquier tipo de potencialidad, de capacidad para sorprendernos o para superarse. Son esos casos en los que, detrás de la persona, no vemos más que sus genitales o sus gustos en la cama”.

Entre los seleccionados hay nombres muy conocidos –es el caso de los artistas Carlos Aires, presente en esa sala X, Germán Gómez, los fotógrafos Paco y Manolo o el rey del boli Bic, Juan Francisco Casas– y una notable lista de absolute begginers como Alejandro Bombín, Edurne Herrán, Federico Sposato o Santi Ruiz. Incluso dos artistas escondidos tras seudónimo: Anthony Stark (sí, el empresario que es Iron Man) o el dibujante Mister Simplemente.

Acercamientos desde muchas ópticas y con franca falta de prejuicios: desde una pintura política y de realismo sucio, al pop suscitado por la propia Internet, las herramientas digitales o los emoticonos, a la tradición del dibujo en línea art-brut, a la poesía visual con connotaciones humorísticas e incluso a la fotografía documental –uno de los proyectos es de Juan Carlos Martínez: imágenes de los conjuntos vegetales que ocultan a nuestros chicos de los parques cuando el cuerpo les pide cruising– o los proyectos conceptuales que tratan de desvelar –con muchísimo sentido del descaro y el humor– ciertos mecanismos psicológicos de las omnipresentes redes sociales.

Aparte de la exposición y esos vídeos de esta peculiar sala X –muy atentos, porque hay trabajos sublimes de gente tan recomendable como Fito Conesa, Andrés Senra, Félix Fernández o Raisa Maudit–, la exposición se presenta llena de actividades paralelas, como una mesa redonda de escritores que tratan lo erótico y lo pornográfico, o shootings en la propia galería, abiertos a la participación de los visitantes: Patricio Cassinoni retratará a todo aquel que lleve puesta únicamente su prenda favorita (un trabajo en desarrollo para su serie Only One), e Ismael DeLarge hará lo propio con parejas que se besen frente a su cámara, o sujetos que besen a un modelo humano real sobre el que no se podrá colocar los labios dos veces en el mismo sitio. Vamos, que hay promesas de algo que es solo sexo, desde luego. En público. Estas actividades se irán anunciando desde la web de la galería y las redes de los artistas.

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