27/05/2018

Nacho Vidal: “Los niños transexuales no están enfermos”

15 marzo, 2017
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“No son niños ni niñas, son seres humanos. Hay niños con vulva y niñas con pene”. Desde que Nacho Vidal saliese en los medios de comunicación para explicar que tiene una hija transexual, se ha convertido en uno de los abanderados de la lucha contra la transfobia. Con un discurso sincero y vehemente, no descansará hasta que haya igualdad de derechos y se deje a cada uno ser (y llamarse) como quiera. Y quÉ mejor que un 15 de marzo, Día de la Visibilidad Trans, para contar su experiencia y aprendizaje como padre orgulloso.

SHANGAY ⇒ ¿Cúal fue el momento en el que te das cuenta de que tu hijo se siente niña? Hemos leído que al principio pensabas que Nacho (el nombre que se le puso al nacer) era homosexual…

NACHO VIDAL ⇒ Yo pensaba que era gay, porque era muy refinada. Solo quería jugar con muñecas, se ponía los tacones de la madre, y decía que se llamaba Sara. Y la verdad que nos lo tomábamos todo como una broma. Hasta que con 6 años vio un documental de una niña transexual, me llamó la madre por teléfono y me comentó que nuestro hijo quería decirme algo. Me lo puso al teléfono y me dijo “mira papá, que no soy un niño, soy una niña, no quiero vestir más como un niño ni que me llaméis más Nacho”. Ahí fue cuando me topé con la realidad…

SHANGAY ⇒ Y una vez se pasa este primer momento, ¿cuál es tu primer reacción como padre?

NACHO VIDAL ⇒ Fuimos de compras y le puse todo el armario de niña. Avisamos a la escuela de lo que pasaba, nos dijeron que ya lo sabían porque ella se lo había contado a todas sus amigas. Faltaban dos meses para acabar y acordamos que el curso que viene ya iría como niña, y nos dijeron que no había problema. Lo que pasó fue que al día siguiente, como ya tenía la ropa de niña, no se quería poner la de niño.

SHANGAY ⇒ Supongo que antes de enfrentarse a ese momento le darías algún consejo…

NACHO VIDAL ⇒ Le dije que hiciera lo que quisiera… Pero tenía que saber que iba a ir vestida de niña a un sitio donde había vestido de niño durante 6 años, y que posiblemente sus compañeros iban a alucinar y se podrían llegar a meter con ella. Y que yo no iba a estar ahí para ayudarla. Es lo que ella quería y tendría que luchar contra los que no lo entendieran. Me dijo que le daba igual lo que le dijeran, y se fue al cole vestida como ella quería.

SHANGAY ⇒ En estos casos, la compresión, aceptación y defensa del colegio como institución supongo que es muy importante…

NACHO VIDAL ⇒ Obviamente, al principio sufrió alguna burla, pero la profesora inmediatamente cogió a todos, los puso de pie y les dijo que no por llevar falda o pantalón te tienes que reír de un compañero. No pasó nada más… Alguna vez ha habido alguna tontería, pero inmediatamente saltan las alarmas, hasta le escriben cartas pidiéndole perdón. La verdad que estamos muy contentos con el colegio.

SHANGAY ⇒ ¿Tienes la sensanción de que relatar tu historia en los medios está ayudando a otras familias con hijos transexuales?

NACHO VIDAL ⇒ Sí. Primero me involucré mucho con la asociación Chrysallis, porque descubrimos que a nivel infantil había mucho que hacer. La primera reunión fue hace tres años, éramos cuatro familias y ahora somos más de quinientas… En la última reunión, la mayoría de las familias nuevas vinieron porque me habían visto en televisión. Te das cuenta de que puedes ser un referente para la gente que está perdida y a la que le falta información… Mi hija se dio cuenta gracias a un documental, si no yo igual seguía llamándola Nacho… ¿Me entiendes? Es una manera de ayudar, que se hable de ello y llegue al máximo número de gente posible. Y de crear concienciación, y que no piensen que el niño está loco o desequilibrado. Los niños transexuales no están enfermos.

SHANGAY ⇒ ¿Alguna anécdota en la que te hayas visto involucrado y en la que se aprecie un cambio de actitud de los padres?

NACHO VIDAL ⇒ Claro. Tengo un amigo, típico jefe de seguridad grandote de discoteca, que tiene un hijo transexual, y que me dice “me cuesta mucho, tío”. Sufre, llora y es como si le hubieran matado a su hija y hubiera nacido un niño. Es muy frustrante para él, pero poco a poco lo va asimilando. Antes iban al psicólogo, pero un día su hijo le dijo “papá, yo no estoy enferma, a mí me gustan las chicas”. Se miraron, echó el freno de mano, dieron media vuelta y se acabaron los médicos…

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SHANGAY ⇒ Todas estas situaciones, también la de Violeta, hablan de una madurez que por momentos parece mayor que la de los adultos…

NACHO VIDAL ⇒ Es increíble, no sé si los niños deberían madurar tan pronto y lidiar desde tan pequeños con estas cosas… Dejemos que sean niños, no les robemos la juventud ni les obliguemos a decidir lo que son. No hace falta, simplemente dejarles que sean lo que quieran ser y ya está.

SHANGAY ⇒ ¿Cuál es exactamente tu función en Chrysallis y qué se pretende con campañas como la de “las niñas tienen pene y los niños tienen vulva”?

NACHO VIDAL ⇒ Lo que intentamos con esto es que los niños y las niñas transexuales se sientan cómodos con su cuerpo, y que ni siquiera tengan que hacerse operaciones como una vaginoplastia, que muchas veces son para gustar a los demás, de cara a la sociedad para ser aceptados. Pero ellos en ningún momento se sienten que han nacido en un cuerpo equivocado, dicen que son niños con pene o niños con vulva. Y de ahí nuestra campaña, el pene y la vulva no te definen como ser humano. Queremos que se sientan orgullosos de lo que son, que no escondan su identidad y normalizar.

SHANGAY ⇒ Esta última palabra parece un poco la clave…

NACHO VIDAL ⇒ Exactamente, como pasa con los homosexuales, que hace 50 años les fusilaban y ahora dominan el mundo y están en todos lados [risas]. Antes estaban en el armario y ahora están en Telecinco… Esto tiene que ser así, y de esa manera evitamos mandar a nuestros hijos hacia lugares como la prostitución, un lugar donde históricamente se ha refugiado el colectivo transexual y no por decisión propia. Desde la ayuda y la educación también evitaremos esta consecuencia.


 “No cambio a mi hija por nada, me la quedo como está, perfecta como es”


SHANGAY ⇒ Uno de los grandes obstáculos que te estás encontrado es la tramitación oficial del cambio de nombre. ¿Cómo marcha ese tema?

NACHO VIDAL ⇒ Estamos en la lucha, ya es la segunda vez que lo pedimos y creo que lo vamos a sacar. Es muy triste que la mitad de transexuales en España se tenga que llamar Alex o Cris, porque son los nombres ambiguos que les dan. Y si no te pones algo así, no te lo cambian… ¿Y por qué? Mi hija se llama Violeta y punto. No creo que sea esta la lucha, se debe poner el nombre que la niña quiere, es suyo y lo va a llevar ella. No entiendo que en esto haya que pedir permiso, se escapa a mi entendimiento. Que una fiscal tenga tanto poder para decidir el nombre que le puedes poner a tu hijo. No le veo ninguna malicia al hecho de llamarte como tú quieres, simplemente vas a hacer feliz a un niño. Ahí vamos, creo que esta vez va a ir bien y se va a arreglar. También estamos haciendo mucho ruido para ello, y creo que tampoco estamos pidiendo nada del otro mundo.

SHANGAY ⇒ ¿Qué feedback estás recibiendo? ¿Te tocan mucho las narices los ultracatólicos?

NACHO VIDAL ⇒ He recibido de todo, sobre todo críticas de los que se hacen llamar cristianos. Muy fuerte, pidiendo que me quiten la custodia, me comparaban con los padres de Nadia (una niña de 11 años afectada por una enfermedad que recaudó mucho dinero gracias al apoyo mediático y que acabó en escándalo sexual de los padres con ella presente). Muy triste, el mundo está muy podrido y siempre digo que odio a los humanos pero amo a las personas, y de estas hay muy pocas. No hay que dar bola a los desequilibrios. Cuando me dicen qué putada que te haya salido una niña transexual, digo “qué putada tus padres que les ha salido un imbécil como tú”. No cambio a mi hija por nada, y me la quedo como está, perfecta como es.

SHANGAY ⇒ ¿Te da pena ese sector de la sociedad que jamás entenderá este proceso?

NACHO VIDAL ⇒ No pasa nada, todos fuimos ignorantes en algún momento, yo también. Cuando empecé con 20 años en la Sala Bagdad, acababa de llegar de la Legión y era un súper hetero [risas]. Ahí empecé a trabajar con Daisy, una transexual operada que me quería follar todo el tiempo, y para mí seguía siendo un hombre. Así que puedo llegar a entender perfectamente a la gente que piensa de forma contraria, porque yo en un momento de mi vida era inconsciente y también pensaba así. Hay que ponerse en el lugar del otro, y sobre todo pensar: si esto ocurriese en tu familia, ¿qué harías? Pues te toca cambiar, o le amargarás la vida por siempre a tu hija o hijo.

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