20/06/2018

La prueba de que la moda no tiene edad

29 diciembre, 2017
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Lance Walsh tiene casi 60 años, tres hijos y trabaja como vendedor de fruta en un puesto de Berwick Street, en el Soho de Londres. Con esta descripción pensarás en un señor con jersey de lana, nariz roja y probablemente, un mandil oscuro. Pero, contra pronóstico, Lance apuesta por el streetwear y es uno de esos pocos elegidos que tienen su hueco en las redes sociales.

Tiene más de 30.000 seguidores en Instagram (donde recibe decenas de comentarios) y ha despertado la atención de revistas de tendencias y moda británicas, estadounidenses y chinas. Y también es una mini atracción turística en una de las ciudades más visitadas del mundo. “Algunos fans asiáticos lloran al verme y me piden fotos”, asegura en una entrevista concedida a Dazed & Confused. 

¿Qué ha hecho para merecer tanta atención? Pues básicamente, tener el armario que muchos de jóvenes desean: repleto de prendas de Supreme. Es un fanático de la ropa street y del nuevo lujo. Pero su predilección por la marca de la caja roja no tiene nada que ver con el estatus, sino con la practicidad. “Me parece una marca cómoda. Puedes lavarla un montón de veces y siempre parece que la estrenas”.

El fanatismo de Lance por Supreme le hace comprar sus prendas y ni siquiera estrenarlas. Las guarda en sus cajas originales y las deja guardadas. Y no para venderlas por Internet, sino simplemente para acumularlas como si fueran obras de arte.

Su fama es relativamente reciente. Como si fuera un modelo, fue descubierto en las calles de Londres por el fotógrafo Ben Awin. Acostumbrado a inmortalizar el estilo de los jóvenes londinenses, quedó prendado por el streetstyle de este vendedor de fruta.

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