19/06/2018

Tracey Thorn: “La lealtad con el público gay es mutua”

2 marzo, 2018
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Igual que abandonó hace décadas los escenarios, cuando su marido Ben Watt y ella decidieron dejar en reposo su proyecto conjunto Everything but the Girl, Tracey Thorn dejó también de seguir las normas de los planes de promoción convencionales, que suelen obligar a los artistas a visitar distintos países con el fin de promocionar sus discos de forma presencial. Desde que retomó su carrera en solitario, sus entrevistas para medios internacionales, escasas, las ha realizado siempre vía email.

Por eso nos ha sorprendido tanto, y muy agradablemente, su reciente visita a Madrid para hablar de su quinto álbum como solista, Record, el primero desde el navideño Tinsel and Lights (2012), y el primero compuesto por temas originales suyos desde Love and Its Opposite (2010). “Estoy orgullosa del disco, así que decidí que esta vez merecía todo mi apoyo”. Ha apostado por un título breve y directo, ‘Disco’. “Me encantan los discos cuyo nombre es una sola palabra”, confiesa. “Cuando vi que tenía ya como cuatro canciones con un título de una sola palabra pensé que ese sería el concepto del disco completo. Le da una limpieza y una fuerza al conjunto que me gustaba”.

SHANGAY ⇒ Te tomas tu tiempo entre disco y disco. ¿Procuras grabarlos solo cuando sientes que tienes algo que decir?
TRACEY THORN
⇒ Sí. No puedo trabajar de otra manera, sobre todo ahora. Necesito retirarme siempre un tiempo y pensar qué quiero hacer después. Procuro no repetirme a mí misma y apostar siempre por algo distinto a lo anterior. Si te das un margen, de repente toda la experiencia vuelve a resultar muy excitante, casi como si todo fuese nuevo; de primeras creo que sé perfectamente lo que voy a hacer… y descubro que no.

SHANGAY ⇒ ¿Todavía sientes inseguridad cuando grabas?
TRACEY THORN
 ⇒ Cuando empiezo un disco, sí. Poco a poco, vas teniendo claro lo que quieres hacer, cuando el álbum empieza a desarrollar su propia personalidad. En ese momento que ves claro hacia dónde va el proyecto, todo resulta más fácil.


“Une mucho que quienes no somos hombres blancos rockeros heterosexuales nos sintamos outsiders


SHANGAY ⇒ En Record suenas poderosa: enfadada en ocasiones, reivindicativa en otras…
TRACEY THORN
 ⇒ Es deliberado. Quería transmitir mucha energía y determinación, y evitar un exceso de baladas tristes. La mía es la voz de una mujer que ha vivido unos cuantos años y tiene un espíritu fuerte que quiere mostrar. Con la edad, se va volviendo más profunda, y es algo que me gusta explorar.

SHANGAY ⇒ Estamos en un momento en que muchas mujeres alzáis la voz contra la discriminación que sufrís, y en que el empoderamiento es un término clave. ¿Por qué sientes que es algo que ha explotado ahora?
TRACEY THORN 
⇒ Hacen falta hechos concretos para que cuestiones que siempre han estado ahí se vuelvan relevantes de nuevo. En este caso, por ejemplo, la campaña presidencial que hizo Trump, las ideas que defendía, y con las que derrotó a una mujer [la candidata demócrata Hillary Clinton]. Después llegó el escándalo de Harvey Weinstein, que propició que cuestiones que las mujeres llevan denunciando durante mucho tiempo volvieran a ser centro de atención… Es un mal momento, porque nos recuerda que hay que seguir hablando de esta mierda, pero a la vez es bueno, porque lo estamos haciendo.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo ha sido tu experiencia en ese sentido? Porque estuviste en un grupo de chicas, has compartido muchos años en un proyecto con tu pareja, has desarrollado una carrera en solitario…
TRACEY THORN
 ⇒ Al principio tuve que luchar y armarme de valor para hacerme mi hueco. Que una adolescente decidiese dedicarse a la música y cogiese una guitarra eléctrica ya era un acto de desafío, porque se supone que es algo que hacen principalmente los hombres. Después, durante muchos años, al estar al lado de Ben, me sentía protegida de mucha de esa mierda a la que se enfrentan las mujeres que se dedican a la música. Vivía en un ambiente muy masculino; normalmente, en el autobús en que viajábamos cuando íbamos de gira era la única mujer. El hecho de que esa aventura la viviese con mi pareja sugería, de una manera extraña, que estaba protegida frente a otros hombres… Nunca experimenté ningún tipo de acoso, pero sí sentí en muchas ocasiones que se me trataba con una condescendencia que no me gustaba. Como cuando los ingenieros de sonido me miraban raro porque no esperaban que yo tuviera tan claro cómo debía sonar mi voz. Y yo pensaba “joder, llevo muchos años dedicándome a esto, cómo no lo voy a saber”! [risas].


“En la revistas de rock, siempre hombres en portada; en los festivales, bandas masculinas como cabezas de cartel… y en un rincón, las artistas pop. ¿Y Madonna o Beyoncé? ¡Si son las mejores!”


SHANGAY ⇒ Queen es una de esas canciones de autorreivindicación en la que vienes a decir “todas somos reinas”. Si amamos tanto las voces femeninas y ahora mismo el universo pop está dominado por mujeres, ¿cómo es que eso no siempre se reconoce?
TRACEY THORN
 ⇒ ¡Por culpa del patriarcado! [risas]. Es como si en algún momento se hubiese decidido que la música pertenecía a los hombres, sobre todo el rock. Y que el rock era la vertiente importante de la música popular. Todo era música popular, hasta que alguien inventó el concepto de rock, y decidió que esa era la música ‘seria’, y que era patrimonio de los hombres. Es un concepto que se ha mantenido en el tiempo. En la revistas de rock, siempre hombres en portada; en los festivales, bandas masculinas como cabezas de cartel… y en un rincón, las artistas pop. ¿Y Madonna o Beyoncé? ¡Si son las mejores! Es una locura sin sentido. Me encanta ver documentales de música, y siempre me paso un rato mirando el reloj, viendo el tiempo pasar, hasta que aparece una mujer hablando. Aparecen artistas masculinos, periodistas masculinos, fans masculinos… y pasa un buen rato hasta que por fin se da la voz a una mujer. No lo entiendo.

SHANGAY ⇒ ¿Qué te inspiró Queen?
TRACEY THORN
 ⇒ Fue la última canción que compuse, inspirada en mis experiencias y mi carrera. Me pregunté “¿Y si nada de esto hubiese ocurrido?”. Hablo en un momento dado de cómo estoy sentada en la parte trasera de un coche, un guiño a la portada del álbum Walking Wounded, porque representa el momento en que me sentí más cerca de ser una estrella pop. Pudo no haber pasado; llevábamos muchos años dedicándonos a la música y aquello llegó de manera inesperada. Y me pregunto: “¿Sigo siendo esa persona? ¿Soy alguien completamente distinta?”. Todas las letras son muy personales, aunque siempre confías en que resulten universales, que otras personas se identifiquen con lo que tú sientes y lo que te preocupa… Lo importante es conectar.

SHANGAY ⇒ ¿Sigues siendo aquella persona sobre la que reflexionas?
TRACEY THORN
 ⇒ Sí y no. En esa canción hablo también de mis sentimientos encontrados ante la idea de ser una estrella pop. Nunca he tenido claro si quería o no serlo, si lo disfrutaría o no, si tenía sentido serlo…

SHANGAY ⇒ A juzgar por cómo actuaste, no tenía mucho sentido para ti serlo…
TRACEY THORN
 ⇒ No. Fue divertido experimentar lo que supone por un tiempo, pero fue muy superficial. Durante unos años nuestra música fue más popular de lo que nunca había sido, y fue maravilloso y divertido. También trajo consigo una serie de presiones no tan estupendas: nunca me había sentido cómoda actuando ante un gran público, por ejemplo, y aquella situación me llevó a sufrir una ansiedad nada agradable. Llegó un punto en que dije “hasta aquí”.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo viviste tu explosión como disco diva?
TRACEY THORN
 ⇒ El público gay ya me había hecho sentir un poco diva antes en mi carrera, aunque en otro sentido. Por mi sensibilidad alternativa, por ser una artista femenina que mostraba mis emociones, por las cuestiones que trataba en mis canciones y por no tener la imagen de una estrella pop convencional. Existía una conexión. Ese público siempre me hizo sentir más cómoda que el habitual en los conciertos de rock [risas]. Porque une mucho que quienes no somos hombres blancos rockeros heterosexuales nos sintamos outsiders [explota de nuevo a reír, y es que es mucho más risueña de lo que puedas imaginar]. Cuando empecé a hacer discos que funcionaban en la pista de baile, ese público aumentó… Siempre suena a cliché cuando dices que una artista como yo tiene muchos seguidores homosexuales, pero es cierto que existe una identificación y a una solidaridad; más allá de la música existe un fuerte vínculo, un deseo de cambiar del mundo, y es una alianza que ha surgido de manera natural, y que es muy positiva. ¡La lealtad es mutua!

SHANGAY ⇒ ¿Sentiste presión a partir de Missing para cantar continuamente temas de baile con aire melancólico, que era lo que se esperaba de ti?
TRACEY THORN
 ⇒ Me preocupaba entrar en un bucle repetitivo. Me enviaban propuestas de colaboración continuamente, muchas de ellas no tan interesantes, a las que fui diciendo que no… En esta ocasión siento que apuesto por la música electrónica desde una perspectiva nueva. No hay ni un tema house en el disco, ni nada parecido a Missing. Mis referentes han sido New Order, Pet Shop Boys o ABBA en The Visitors; cuando se lo dije a Ewan Pearson [su productor] pegó un salto: “¡Llevo toda la vida queriendo hacer algo así!”.

SHANGAY ⇒ Nunca antes has grabado una canción como Sister, desde luego, que es para mí el corazón del disco, en que te muestras realmente empoderada y enérgica…
TRACEY THORN
 ⇒ He compuesto a lo largo de mi carrera muchas canciones en las que pensaba que estaba siendo muy directa, pero en realidad eran tan sutiles que mucha gente no captaba su verdadero significado, las tomaban por canciones de amor cuando eran más bien lo contrario [risas]. En esta ocasión he querido ser realmente directa, inspirada por lo que veo a mi alrededor, y sobre lo que quería expresar mi opinión de un modo lo más claro posible.


¿Volverán Everything But The Girl? ¿Se queda con Beyoncé o con Rihanna? ¿Qué opina del escarnio público al que se enfrenta Madonna continuamente? Sigue leyendo

SHANGAY ⇒ Desde que decidiste formar una familia con Ben Watt, en pleno boom de Everything but the Girl, ha habido momentos en que has desaparecido del mundo musical para dedicarte en cuerpo y alma a ella. ¿Siempre tuviste claro que priorizarías tu vida personal sobre la profesional cuando te lo pidiera el cuerpo?
TRACEY THORN
 ⇒ Sí. A veces pienso que decidí tener hijos en ese momento de éxito precisamente para parar. Podríamos haber mantenido el ritmo incluso con hijos, mucha gente lo hace, pero yo no quería. Disfruté enormemente esos años en que me dediqué completamente a los niños; de hecho, pensé que me retiraría de la música definitivamente. Cuando me preguntaban si iba a grabar otro disco, respondía que eso formaba parte del pasado.

SHANGAY ⇒ No ha sido así…
TRACEY THORN
 ⇒ Qué va, grabé Out of the Woods, escribí dos libros, grabé Love…, un disco navideño, una banda sonora… ¡Guau, de retirarme, nada! Desde que mis hijos se fueron haciendo mayores he combinado la maternidad y el trabajo con éxito.


“Me encanta que Madonna actúe tal y como siente. Sigue siendo como eres, ¡por favor!”


SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas tener una voz tan reverenciada?
TRACEY THORN
 ⇒ Agradezco enormemente todos los cumplidos que recibo, porque yo siento lo mismo hacia otras voces, y entiendo lo que puede significar para una persona la voz de otra. Y me preocupa mucho cuando me pongo enferma la posibilidad de perderla, lo paso fatal. Siempre me viene a la memoria el estrés cuando estábamos de gira y me pasaba, suerte que esa preocupación ya no la tengo. Porque no creo que vuelva a cantar en directo, no lo hecho de menos en absoluto.

SHANGAY ⇒ ¿Tampoco hay posibilidad de que volváis Ben y tú como Everything but the Girl?
TRACEY THORN
 ⇒ No sé… Lo hablamos en ocasiones. Pero nos preocupa que, inevitablemente, esa vuelta tendría un cierto aire nostálgico que no nos interesa. Nuestros proyectos en solitario tienen entidad por sí mismos, representan quiénes somos en la actualidad. Si grabáramos algo como Everything but the Girl se convertiría en el disco con el que volvemos, la continuación al último que hicimos hace casi veinte años. ‘Nuestra vuelta’, un término que me horroriza, como si hubiésemos estado muertos y resucitáramos [risas]. Si pudiéramos hacerlo de manera casi anónima, lo haríamos seguro, pero como no parece factible, nos puede la pereza ante la presión que conllevaría volver a utilizar ese nombre.

SHANGAY ⇒ Si piensas en voces de la última década que te hayan impactado, ¿cuáles te vienen a la cabeza?
TRACEY THORN 
⇒ La de Amy Winehouse. Es la artista de la que más me habría gustado seguir escuchando discos nuevos, por eso soñaba con que se pusiera mejor cuando estaba en sus momentos más críticos… Reconozco que me abruma la cantidad de música que tenemos a nuestro alcance ahora mismo, se me hace difícil en ocasiones centrarme en artistas concretas, pero prefiero dar toda mi atención a un disco concreto de alguien que estar todo el rato picoteando de unos y otros. Me han llamado mucho la atención recientemente Mable, la hija de Neneh Cherry, y SZA, me encanta su disco.

SHANGAY ⇒ Entre Beyoncé y Rihanna, ¿con cuál te quedas?
TRACEY THORN
 ⇒ Beyoncé me parece increíble. De Rihanna me gustan canciones sueltas, aunque me encanta su voz. En ocasiones, lo importante de estas superestrellas pop es más lo que representan que su música, ¿verdad? Es importante que estén ahí. Como decías, es cierto que las mujeres dominan el universo pop. Y eso es muy positiva.


“Debes hacer lo posible por disfrutar con tu trabajo en el momento en que lo haces, no pensando en lograr algo de cara al futuro”


SHANGAY ⇒ ¿Qué te parecen las críticas que recibe en la actualidad Madonna por seguir defendiendo a su edad todo aquello por lo que ha postulado desde que empezó?
TRACEY THORN
 ⇒ Me admira que no haya cambiado y que le importe una mierda lo que puedan decir de ella. Que es lo mismo que cuando Twitter aún no existía. Siempre se la ha criticado: por el vídeo de Like a Prayer, por el libro Sex, por Erotica… Creo que le sigue poniendo que la pongan verde [risas]. Me parece maravilloso que haya sido siempre tan fiel a los principios. Porque no creo que una mujer tenga que ser ejemplo para las demás, sino que cada una debe hacer las cosas como las siente. Porque las artistas femeninas, como los hombres, nos merecemos esa libertad de expresión. Mi manera de pensar es completamente distinta a la de Madonna, pero me encanta que ella actúe tal y como siente. Madonna, sigue siendo como eres, ¡por favor!

SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas el paso del tiempo?
TRACEY THORN
 ⇒ No me preocupa en exceso. Notas que va pasando, sí, pero estoy muy contenta con mi vida, me siento muy afortunada, agradecida por seguir aquí, y toco madera. La lección más valiosa que he aprendido es que no hay que malgastar el tiempo; que debes hacer todo lo posible por disfrutar con tu trabajo en el momento en que lo haces, no pensando en lograr algo de cara al futuro. Yo quiero seguir disfrutando el aquí y el ahora, es mi único objetivo vital.


‘RECORD’ EN 7 LÍNEAS

Con un título así de breve y conciso, y nueve canciones nombradas también con una única palabra, el nuevo disco de una de las grandes voces del pop de las últimas cuatro décadas demuestra que sigue teniendo cosas que contar. Su apuesta por el tecno-pop de aromas ochenteros nos la devuelve revigorizada, y con una actitud combativa que no había vuelto a explotar desde los primeros 80 en Marine Girls. Aunque es en los medios tiempos donde realmente brilla, como en Face y Air. Y en la canción central del álbum, Sister, un brillante opus de space disco de casi nueve minutos en el que vuelca todo su arte. 


EL ÁLBUM RECORD DE TRACEY THORN ESTÁ EDITADO POR CAROLINE/MUSIC AS USUAL.

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