22/06/2018

Paco León: talento sin prejuicios

12 marzo, 2018
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Ilustración Iván Soldo

Corría el año 2004 cuando un joven cómico andaluz se convertía en protagonista de los ‘boca a boca’ de media España gracias a sus imitaciones en el programa de televisión Homo Zapping. Anne Igartiburu y Raquel Revuelta fueron dos de las interpretaciones que convirtieron a Paco León en uno de los rostros más conocidos de la década. Un perfil fresco y algo rebelde que encajaba a la perfección con lo que el público esperaba y necesitaba de él: que provocara sanas carcajadas. El sevillano aprobó con sobresaliente esta prueba, porque tras bordar aquellos sketches llegó la archiconocida Aída, ficción en la que dio vida –durante casi diez años– al personaje que marcaría un antes y un después en su carrera: Luisma. Un exdrogadicto algo ingenuo con el que se ganó el cariño absoluto del respetable.

Cuando parecía que León había consagrado su carrera a la comedia de situación, en 2012 llegó su ópera prima detrás de las cámaras. Una vuelta de tuerca a la ficción patria en cuanto a continente, contenido, estrategia e incluso reparto. Carmina o revienta se estrenó directamente en plataformas digitales, estaba protagonizada por su madre y su hermana (Carmina Barrios y María León), y mezclaba la realidad con una historia tan surrealista como auténtica que narró en forma de pseudodocumental. Una apuesta irreverente que no solo supuso una merecida medalla más para el ahora director, convertido en promesa del nuevo cine español, sino que además fue el descubrimiento del clan León Barrios.

Paco León ha ido modelándose a sí mismo, alternando dirección con interpretación, la televisión con el cine y el teatro, comedia con drama… Una carrera que aúna, en este momento, grandes producciones históricas como la serie La peste, comedias llenas de música y baile como La tribu –junto a quien fuese compañera en Aída, Carmen Machi–, proyectos más personales como Arde Madrid, la serie que dirige y protagoniza junto a Inma Cuesta y Anna Castillo, e incluso una aparición en el nuevo videoclip del dúo neoyorquino Fischerspooner, que a buen seguro tendrá un alto voltaje homoerótico. Si algo ha demostrado el andaluz es que no sabe de prejuicios: nadie en nuestro país se habría atrevido a rodar un filme sobre parafilias sexuales (Kiki, el amor se hace), que además tuvo un éxito considerable. Todo esos proyectos han hecho de León un director con sello propio, un actor polivalente de cuidada imagen, un hombre de hoy que habla abiertamente de su bisexualidad, de amor, de sexo, de arte, de política, de problemas sociales, de la vida misma… Un hombre que siempre ha ido arriesgando para ganar.

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