16/11/2018

Mónica Naranjo: “Soy muy mariquita para mis cosas”

21 marzo, 2018
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[Publicada originalmente en el número 135 de Shangay express, en marzo de 2000]

La pantera en libertad regresa más desatada que nunca. Amante de la provocación y las apuestas bigger than life. Mónica Naranjo regresa convertida en la Mina del siglo XXI. Decidida a seguir sus instintos sin valorar el riesgo que puedan conllevar, la Naranjo ha preferido grabar el disco que le pedía su cuerpo serrano y no el que le exigía su compañía –a la que no permite opinar sobre su trabajo–.

Lejos de grabar Palabra de mujer 2, Mónica presenta Minage, una colección de clásicos de la enigmática diva italiana completamente reconstruídos por la diva patria tanto a nivel de letras como de música, Tras un tiempo de retiro voluntario y ocho meses de grabación, Mónica Naranjo vuelve dispuesta a seguir levantando polémicas, y a seguir siendo amada y detestada a partes iguales. Es el precio que pagan las estrellas.

Como estrella que es, aparece en los salones de un hotel de lujo madrileño, tras oscuras gafas de sol y con una sonrisa de oreja a oreja. Mónica Naranjo ha empezado la promoción de su tercer disco con unas ganas tremendas de convencer a todo el mundo de que publicar un disco compuesto mayoritariamente por versiones de una diva italiana casi desconocida en nuestro país no es tan arriesgado, al menos siendo ella quien lo hace. Dueña de una incontinencia verbal insuperable y de una pasión por su trabajo y por sí misma admirables, la Naranjo no puede evitar confundir vida y canciones, porque en su caso son una misma cosa.

Por eso esta entrevista resultó poco convencional. En ocasiones se le preguntaba por detalles de la grabación y ella contaba anécdotas o pensamientos personales; en otras, se le preguntaba por aspectos íntimos y respondía aludiendo al trabajo en el estudio o a la composición de las letras de Minage. Así fue como, siguiendo su juego, intentamos penetrar en la esencia más pura de Mónica Naranjo, una mujer tan excesiva y barroca como teatralmente contenida, tan rigurosa como delirante.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué un homenaje tan velado a Mina?
MÓNICA NARANJO
⇒ Sigo a Mina desde que tenía quince años, y tengo ciento cuarenta y tres CDs suyos entre piratas y oficiales. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo así, pero era un proyecto muy arriesgado y tenía que esperar el momento apropiado, cuando estuviese más asentada. Aun así, después del éxito de Palabra de mujer, había preparado un tercer álbum fantástico también que pensaba empezar a grabar cuando acabara la gira. Me encantaban las canciones, per tenía otro disco en el estómago, este, y no dejaba de pensar en él.

SHANGAY ⇒ Podría ser el disco de versiones que todo artista graba en un momento avanzado de su carrera, pero tú lo haces en pleno boom profesional. ¿Por qué?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Durante la promoción de Palabra de mujer me mandaron a Lisboa y regresando tuvimos un accidente, se incendió uno de los motores del avión. Jamás he pasado tanto pánico en mi vida. Afortunadamente logramos aterrizar sin problema, y cuando me llevaron a la sala VIP empecé a llorar y me di cuenta de que realmente no somos nada ante tanta grandeza, algo que luego plasmé en el tema La inmensidad. Telefoneé inmediatamente a Cristóbal [Sansano, su entonces marido, y productor ejecutivo de sus discos] para contárselo y le dije que iba para adelante con Minage. Me di cuenta de que los momentos hay que aprovecharlos, y decidí que tenía que arriesgarme y hacer lo que me pedía el corazón.

SHANGAY ⇒ ¿Cuál fue la reacción de tu compañía de discos?
MÓNICA NARANJO 
⇒ Se quedaron blancos, morados, amarillos. Me dieron carta blanca porque no tuvieron más remedio, porque saben que si “la Moni” se enfada y dice que no graba, no graba. Les agradezco que confiaran en mí aunque no lo hicieran en el proyecto, pero es normal. Yo soy artista y ellos, ejecutivos. Ellos que se dediquen a firmar, y yo, a grabar.


“El critiqueo es parte de mi trabajo y lo asumo cuando me pongo las bragas por la mañana”


SHANGAY ⇒ ¿Te ha llegado a vampirizar el estilo vocal de Mina?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Hasta ahora he trabajado muchísimo la voz por arriba, y una de las cosas que me seducían de este proyecto era que bajaríamos todos los registros; me apetecía mucho trabajar mi voz grave con libertad absoluta. Desátame, por ejemplo tenía unas reglas, las de la música disco; el objetivo era que la gente se volviera loca. Aquí he hecho lo que me ha dado la gana a la hora de interpretar, es el disco más suelto vocalmente de mi carrera. Y eso que eran temas muy jodidos, los más difíciles que he cantado hasta el día de hoy. Me podrán criticar por muchas cosas, porque el critiqueo es parte de mi trabajo y lo asumo cuando me pongo las bragas por la mañana. Ahora bien, el trabajo está impecable y eso no puede rebatírmelo nadie.

SHANGAY ⇒ ¿Ha sido un trabajo terapéutico?
MÓNICA NARANJO 
⇒ He aprendido muchísimas cosas, porque hasta que me metí en el estudio con esta gente, para mí todo había sido trabajo y trabajo. Siempre me decía a mí misma lo mismo, que la ambición va reñida con la tranquilidad. Con esta grabación me he dado cuenta de que estaba perdiendo muchas cosas por culpa de mi ambición. Ahora equilibro mucho mejor mi vida profesional y la personal, y esta última va por delante, porque al fin y al cabo es lo que te queda. El triunfo no es algo palpable, para tenerlo hay que seguir luchando cada vez más duro porque cada vez te exiges más y te exigen más, pero arriesgas los valores de verdad, y si cuando llegas a casa te encuentras sola no merece la pena.

SHANGAY ⇒ Serás consciente de que todo el mundo está afilando las garras ante tu regreso. ¿Te preocupa que ahora te intenten hundir?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Me lo tomo con mucha filosofía, forma parte de mi trabajo. Además, yo pertenezco al mundo de la música pero no estoy dentro de él. Me podrás ver en el escenario, en una rueda de prensa, dando entrevistas, pero nunca me verás en una fiesta o cerca de esas personas que puedan arañarme. Para ellos mi vida ha sido siempre un enigma, y seguirá siéndolo. Entre otras cosas, porque tampoco tengo nada que ocultar, mi vida es muy aburrida.

SHANGAY ⇒ ¿Piensas acabar recluida como Mina?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ No se trata de eso; yo siempre he sido así, no me hace falta ser como nadie. Una de las cosas que más he admirado siempre de Mina es que ella es ella, y lo que tiene detrás no existe. Lo que hay detrás de mí es mío, para algo es mi privacidad. No me gustaría ir a comprar el pan por la mañana y notar que el panadero sabe con quién me estoy acostando. Eso sí, me encanta que me digan: “Te vi en televisión divinííííísima” o “estabas horrorooosa”. Soy consciente de todo aquello a lo que estoy expuesta, pero no me preocupa lo más mínimo.


“Soy tremenda, una perra enamorada de mi trabajo”


SHANGAY ⇒ En lugar del I Will Survive de la Gaynor te marcas un Sobreviviré propio. ¿No era una elección arriesgada para tu single de regreso?
MÓNICA NARANJO ⇒ Me gusta porque tiene mucha fuerza. En el disco hay canciones muy eróticas y otras con una gran carga cotidiana y social. Esta es una de ellas. Está basada en unas prostitutas con las que vivimos casi codo con codo, forman parte de nuestro círculo de amistades, y vivimos casi codo con codo, forman parte de nuestro club de amistades, y quisimos hacer una canción que reflejara sus vidas y lo que sienten interiormente.

SHANGAY ⇒ En Minage estás más folclórica que nunca. Un ejemplo claro es Mi vida por un hombre
MÓNICA NARANJO
 ⇒ José Manuel [Navarro, coautor de las letras del álbum] acababa de atravesar una historia muy fuerte en la que dio todo, y lo reflejó en esa canción. He querido utilizar ese punto de folclórica. Las letras tienen mucho de la copla española, aunque esa fusión la iniciamos ya con Desátame. Cogimos muchas expresiones de ese folclore tan fantástico que tenemos y del que nos reímos sin deber. Léete la letras de una copla y te vas a cagar; pero aquí parece que no salimos del “I love you” y del “te voy a meter mano”. En Sobreviviré digo: “Buscaré un hogar/ante los escombros de mi soledad”, es una expresión muy de copla. El problema es que cuando vemos a las folclóricas con la bata de cola no pensamos que las frases que utilizan pueden quedar fabulosamente en ese tipo de canción o en un tema disco. Me gusta utilizar este tipo de riquezas porque las letras para mí son importantísimas, al final es lo que voy a transmitir a la gente.

SHANGAY ⇒ Por ese deseo de ir siempre más allá te has ganado el calificativo de “tremenda”…
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Me gusta ser así. Las letras las compongo según me siento interiormente en el momento, y así lo expreso. Por ejemplo, Abismo retrata a una mujer alcohólica que dice “ahora que no tengo nada mío/me queda el abismo”. Fíjate cómo hay que estar para decir algo así. Ahora, ahora es otra canción muy fuerte, una historia de amor entre dos hombres fantásticos. En ella hago de hombre, porque a veces me cambian de sexo [risas]. “Ser tu esclava”, “ser tu dueña” no pegaba en un tema así. José Manuel me dijo que me veía como un tío para esta canción. Es un tema tremendamente erótico.

https://youtu.be/xErS7G3-tCQ

SHANGAY ⇒ “Estoy tan sola/perdida en el absurdo”, dices al principio de Perra enamorada. ¿Puro detalle autobiográfico?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ [Rotunda] Sí. José Manuel y yo estábamos en contacto diariamente. Él me preguntaba: “¿Cómo estás?”. Y yo de pronto le decía: “Bien, pero… arrrrg [ruge cual leona], ¡esto es demasiado, tío! ¡Es que ya no se me ponen ni los pezones de punta! ¡Me duele hasta el alma! ¡Todo está saliendo muy bien, pero es un esfuerzo muy grande!”. Son tonterías que te entran, porque necesitas aliviar toda esa tensión que has acumulado, y qué mejor que hacerlo con tu mejor amigo. Yo digo mucho eso de “a veces me siento tan absurda”, y un día José Manuel me soltó: “¿Sabes lo que de verdad eres? Una perra”. Y tenía razón, porque soy tremenda, soy una perra enamorada de mi trabajo. Eso de “perrrrra” queda tan bien… En mi vida privada también soy una apasionada, pero la pasión por el trabajo es muy especial, un sentimiento muy arrastrado. No te importa sacrificarte ni incluso ceder si las cosas no te van bien. En mi vida personal no cedo, soy muy intransigente.

SHANGAY ⇒ Sobreviviré, Perra enamorada, Mi vida por un hombre…, son títulos ideales para tus fans gays. ¿Pensaste en ello durante la grabación?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ El otro día me preguntaron: “¿Y por qué haces música para los gays?”. Yo me quedé mirando al periodista con cara de asombro y le dije: “Mira, yo hago música para la gente. Punto”. En mi vida personal me puedo sentir muy maricona, porque soy muy mariquita para mis cosas, pero jamás he hecho música para un único sector de público. Mi música es para la gente que la quiera escuchar y disfrutar, me importan un huevo que las denotaciones sexuales; de hecho, ya no hablo de ello, es absurdo.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que se llegó a deformar la visión de tu relación con el mundo gay?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Con Palabra de mujer tuve la suerte de que la comunidad gay me acogiera, y me siento muy honrada por eso. Pero no fue algo que yo provoqué, fue algo con lo que nos encontramos. Nos llamasteis vosotros y en la compañía no se lo creían [se pone en situación sacando pluma]: “¿Que queréis darle una portada a Mónica? ¡Nos volvemos locas!”. De pronto vimos que la gente se identificaba muchísimo con las canciones, pero tanto los gays como los heterosexuales. Siempre te intentan poner una pegatina, y me niego. Durante la promoción de Palabra de mujer estuve defendiendo el concepto de ser gay con uñas y dientes, y siempre me acababa encontrando con unos titulares muy morbosos, lo cual me parecía una mierda. Sea cual sea tu orientación, con los sentimientos de una persona no se juega. Se ha creado un morbo con la necesidad de saber si alguien entiende o no entiende que no acepto; por eso, últimamente, cuando me preguntan por el público gay me limito a decir que está feliz, contento, fantástico, maravilloso y cierro la boca. Total, para que luego digan que no son más que un puñado de maricones…


“El otro día me preguntaron: ‘¿Y por qué haces música para los gays?’. Yo me quedé mirando al periodista con cara de asombro y le dije: ‘Mira, yo hago música para la gente. Punto”


SHANGAY ⇒ ¿Te has planteado cómo aceptará el público este nuevo disco?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ No hago discos pensando en la reacción de la gente ni en lo que van a vender. Yo me limito a vivir el momento, que es lo real, lo que llega a la gente. Es una pena que la gente de mi generación, de la opción sexual que sea, se perdiera ese repertorio. Yo me he enriquecido mucho a lo largo de estos años escuchando música tan profunda, pero Mina tiene un círculos de seguidores muy cerrado. Quería recuperar esa fantasía que forma ya parte de la eternidad musical, y de paso poder contar cosas pasadas de mi vida que nunca hubiera podido expresar con otro tipo de música.

SHANGAY ⇒ Uno de los momentos mágicos de Minage llega con Él se encuentra entre tú y yo, en que Mina y tú os fundís literalmente en una. ¿Te resultó muy difícil convencerla para que cantara contigo?
MÓNICA NARANJO 
⇒ No, porque Mina ama la música. Es una mujer inaccesible, pero no por gusto sino porque no quiere saber nada de la industria. Mina prefiere invitar a comer a su casa a un fontanero que al presidente de la compañía de discos. Ya me había escuchado antes; si no, nunca habríamos grabado juntas. Le había llamado mucho la atención lo joven que era, y cuando le propuse este dúo aceptó encantada.

SHANGAY ⇒ ¿No puso reparos a grabar un dúo lésbico?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Ninguno. Cuando llegó la hora de componer la letra, pensamos que había que darle un giro especial, hacer algo original. ¿Qué mejor que una historia de amor entre dos mujeres? ¡Cuando se lo propuse se volvió loca! Me dijo que nunca había hecho algo así, que había grabado muchos dúos a lo largo de su carrera pero nunca una canción lésbica. Y yo le dije: “¡Pues ya es hora!” [risas]. Fue fantástico. Es una persona totalmente abierta, no quiere saber nada del mito que los demás le hemos creado. Es una mujer de verdad que a los treinta y dos años decidió que dejaba los escenarios, y por razones muy entendibles. Es muy cariñosa y muy familiar, y a sus cincuenta y nueve años, después de una vida de sufrimientos, es una mujer feliz. Tiene unos hijos maravillosos y un novio diviiiiino, veinte años más joven que ella.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo fue el trabajo en estudio con Mina?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ Se me quedaba mirando con una cara muy dulce y yo le decía: “¡¿Qué?!”. Ella me contestaba: “No es posible, eres tan piccola!”. Le llamaba mucho la atención que cuando abría la boca alcanzara esas tesituras tan graves o tan agudas. Mina fue una mujer muy alta y muy delgada, y hoy por hoy está muy bien puesta: está grande pero muy bien proporcionada, es divina. Íbamos como dos gitanas al estudio: ella con unos pantalones tipo Pryca de dos mil pesetas, y yo más o menos lo mismo. Con lo narcisa que soy, pensaba lo que pasaría si alguien nos hubiese visto así… Y Mina me decía: “Tú eres narcisa…, ¡yo ya no!”.


“Cuando vemos a las folclóricas con la bata de cola no pensamos que las frases que utilizan pueden quedar fabulosamente en un tema disco”


SHANGAY ⇒ Otra de las principales características de Mina es su capacidad para mutar visualmente de disco a disco. ¿Cómo te has planteado tu nueva imagen?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ [Risas] ¡Cuando veas el vídeo [de Sobreviviré] te vas a dar cuenta! ¡Hasta yo estoy alucinada! [Se relaja] En la vida, o evolucionas o te mueres. Soy consciente de que en los tres años que han pasado me he convertido en una mujer totalmente distinta, no solo en el terreno discográfico, también en el personal. Debido a mis circunstancias vivo la vida de una manera muy acelerada, y me gusta que sea así. Mi madre dice que el problema está en que, cuando tenga cuarenta años, ¿qué me quedará por hacer? Siempre le contesto lo mismo: me dedicaré a parir como una coneja. Durante ocho años he llevado el pelo de dos colores, y cuando me quedé calva en el escenario [en la entrega de los Premios de la Música] decidí cortar con esa imagen de forma radical. Al principio me puse un castaño claro, hoy llevo el pelo negro azabache. De alguna manera es volver a mis raíces, porque mi color natural es castaño oscuro; ten en cuenta que toda mi familia por parte de padre es egipcia. Lo mío nunca deja de ser parte de una metamorfosis muy rara que me divierte mucho.

SHANGAY ⇒ ¿Quisiste reflejar ese cambio en la portada del disco?
MÓNICA NARANJO 
⇒ Cuando planteamos la sesión fotográfica me quedé pensando: “¿La hago vestida? ¡Si estoy más desnuda que nunca! ¡Si estoy en pelotas, lo he puesto todo en el asador!”. Así que dije: “En pelotas”. Cristóbal [Sansano] me dijo: “¡Ya estamos! ¡Que te van a censurar otra vez!”. Pero me siento así, y enseñaré lo que haga falta. Y no solo porque cuento cosas íntimas de un modo encubierto; me encantaría que la gente viviera las cosas que yo digo a su manera. Cada cual tiene una manera de sentir. Yo, desde luego, siento de un modo singular, muy singular.

SHANGAY ⇒ La última vez que hablaste para Shangay te definiste como “divina”. ¿Cómo es la Mónica actual?
MÓNICA NARANJO
 ⇒ ¡Cachondísima 2.000!

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Shangay

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