22/07/2019

Mariah Carey: “Me tocó sufrir el rechazo de quienes te hacen sentir que, por ser distinta, no mereces vivir”

11 septiembre, 2018

Si no hubiese sido por el espectacular éxito que cosechó hace ya más de una década The Emancipation of Mimi, disco en elque por fin pudo materializar su visión musical con total libertad, quizá hoy ya no se hablaría tanto de Mariah Carey. Una artista que nunca se ha considerado una freak, por mucho que haya quien piense que la fama la convirtió en una.

Carey, que ya ha pasado por todas las fases posibles en la trayectoria de una superestrella pop, estaba en 2005 de vuelta de todo, y no pensaba ceder más. “Durante toda mi carrera han estado intentando encasillarme”, contaba, “y ya es hora de que me dejen vivir”. No era tan habitual que hablara del desastre que supuso su álbum–y película– Glitter, que lanzó en la fatídica fecha del 11 de septiembre de 2001, coincidiendo con el ataque a las Torres Gemelas. Con nosotros sí quiso hablar de aquel desafortunado momento para su trayectoria artística.

Recordemos la experiencia que supuso entrevistarla en Nueva York en febrero de 2005, cuando se encontraba en un momento delicado de popularidad y decidió apostarlo todo a un disco que se ha convertido en un clásico de su carrera. Retrocedamos once años.

Mariah ya no se conforma con ser una de esas divas que no precisa de su apellido para ser reconocida en cuanto se pronuncia su nombre. Como Janet (Damita Jo) o Jennifer Lopez (J.Lo), quiere que sus seguidores la sientan tan próxima que utilicen sin cortarse el diminutivo con el que la llaman desde siempre los más cercanos. Claro, que para comunicártelo en persona te cita en Nueva York.

Nueve horas de avión y un agradable trayecto en monovolumen con chófer después, llegas al Gansevoort Hotel, en pleno SoHo, y te sientes fatal. No te ha dado tiempo ni a pasar por tu hotel para refrescarte, y te cruzas de morros en el vestíbulo con Kelly Osbourne y su pandilla de amig@s siniestr@s. Y te sientes aún menos glamouroso que ella. Las entrevistas van con retraso, y te anuncian que hasta dentro de unas tres horas más no se producirá tu encuentro con Mariah. Perdón, con Mimi. Bueno, toca escuchar el disco en plan convención de la ONU bebiendo agua con gas de diseño y viendo contonearse a un enorme b-boy de su agencia de management que se sabe todas las canciones y no duda en cantarlas. Pues la cosa se anima.

Como resulta que tienes al conductor a tu disposición en la puerta del hotel, pues te puedes permitir acercarte a tu hotel y darte una ducha mientras haces tiempo. Estupendo. Aunque te asalta la duda: ¿No estará Mariah tan cansada de hablar como tú de viajar cuando lleguen las diez de la noche, hora de Nueva York? Jackie, una de las encargadas de prensa de Universal, te asegura que no. “A Mariah le encanta trasnochar”. Pues mejor así.

Aunque lleves casi veinticuatro horas sin dormir, cuando llega la hora de que te dirijan al penthouse del piso 20 en el que aguarda la estrella, no puedes evitar notar un cosquilleo de excitación –también es cierto que el ascensor sube volado–. “¿Te apetece una copa de vino?”, pregunta Mariah nada más entrar. “No, gracias”, contesto. “¿Seguro?”. Aunque me hace dudar, repito: “No, gracias”. No me parecería profesional. “¡Vaya, pues tendré que seguir bebiendo mi refresco y aguntarme las ganas de vino!”, me dice, y le da un sorbo a la copa con pajita.

A ti te parece que estás en un sueño. La luz artificial está reducida al mínimo, y hay velas estratégicamente situadas por cada rincón de la estancia en la que estamos –con vistas a un enorme valla publicitaria habitada por un modelo de Abercrombie&Fitch, nada menos. Llegas allí pensando en todas las leyendas urbanas que te han contado (que si no se mueve del asiento para que la luz le favorezca más, que si tiene su postura calculadísima para darte el mejor perfil posible), y te encuentras a Mariah (¿Mimi?) con una simple camiseta blanca interior de tirantes y unos vaqueros, dicharachera y con ganas de entrar al trapo. Pues sí que se ha emancipado, sí.

SHANGAY ⇒ A estas alturas, ¿cuántas veces has escuchado que un disco tuyo significa que vuelves a estar en buena forma?
MARIAH CAREY
⇒ Cariño, con cada nuevo lanzamiento me lo dicen [risas]. Y no me importa en absoluto. Con este disco ha pasado algo muy especial, nuevo para mí: algunas canciones empezaron a sonar en Internet hace meses, la gente empezó a pedirlas a las emisoras de radio cuando el disco no tenía aún ni fecha de lanzamiento… Qué guay que haya tanta ganas de escuchar mis nuevas canciones, incapaz de esperar los plazos tradicionales. Si eso implica que este es un regreso en condiciones, pues yo encantada.
SHANGAY ⇒ En el disco suenas más suelta que nunca…
MARIAH CAREY
 ⇒ De ahí el título. Si hablo de mi “emancipación” es porque este álbum representa mi liberación espiritual, y si se lo atribuyo a Mimi es porque representa mi yo más personal, porque solo las personas más cercanas me habían llamado así hasta ahora.

«Tengo libertad absoluta para cantar con el corazón todo lo que grabo»

SHANGAY ⇒ Entonces, ¿se confirma que la princesa pop que encarnabas en los inicios de tu carrera no eras realmente tú?
MARIAH CAREY
 ⇒ En algunos momentos, en determinadas canciones y en ciertos remixes sí que siento que compartía mi verdadero yo. Lo que pasa es cuanto más arriesgaba, menos me entendían en mi anterior compañía. Por eso mi colaboración con Ol’ Dirty Bastard en una remezcla de Fantasy hubo que dejarla para una cara b, porque les daba miedo incluirla en el disco. Y ahora resulta que se ha convertido en uno de mis clásicos. Si cuando escuchas este nuevo álbum te das cuenta que tengo libertad absoluta para cantar con el corazón todo lo que grabo, supongo que es lógico que asumas que en el pasado solo conseguí sacar a la luz mi verdadera voz en ocasiones contadas.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué te has soltado la melena a través del r’n’b?
MARIAH CAREY 
⇒ Porque es el estilo que mejor se adapta a alguien como yo, que no acababa de encajar en ningún sitio. Crecer en Estados Unidos siendo mulata supuso todo un drama tanto para mí como para mi familia. Después de ver por todo lo que pasaron mi madre y mis dos hermanos mayores, me tocó a mí sufrir el rechazo de quienes te hacen sentir que, por ser distinta, no mereces vivir. Si desde niña tienes la autoestima por los suelos, tu vida se convierte en una lucha continua. Si encima, una vez que consigues triunfar en tu profesión, tu pareja te somete progresivamente a un maltrato psicológico, compruebas que la tragedia no ha terminado. Aún me quedan resquicios de las neuras a las que viví expuesta durante mucho tiempo, igual que parece que todavía me tengo que justificar por hacer un determinado tipo de música que muchos dan por hecho que no es la que me corresponde por mi aspecto o por mi pasado. Menos mal que a estas alturas ya paso de todo eso.
SHANGAY ⇒ Tú que puedes hablar desde la experiencia dada la crisis de agotamiento que sufriste en 2001, ¿piensas que la fama conlleva un enorme riesgo de desequilibrio mental para quien la experimenta?
MARIAH CAREY
 ⇒ Por supuesto. La fama te convierte en una freak absoluta. Warren Beatty me lo adivirtó hace muchos años, cuando le conocí: me dijo que si no llevas cuidado, la popularidad te transforma en un ser anómalo. Él lo había experimentado, y me hablaba de cómo puedes llegar a volverte loco si triunfas de un modo brusco y no asimilas todas las nuevas experiencias. Después del trauma al que me enfrenté hace tres años, sé perfectamente a lo que se refería. Aunque lo cierto es que yo nunca me he sentido famosa.
SHANGAY ⇒ ¿De verdad?
MARIAH CAREY 
⇒ Te lo digo en serio. Y mira que desde pequeña soñaba con ser famosa; me interesaba mucho más ser popular que rica. Supongo que, en realidad, está claro que lo que buscaba era sentirme aceptada por los demás. Y cuando llegó la fama empecé a vivir tan protegida y alejada de la realidad que ni era consciente de lo que pasaba fuera. Durante un tiempo mi única diversión era a través de los vídeos. La chica que los protagonizaba era a la que le pasaban cosas emocionantes; yo no me enteraba de nada.

«Me interesaba mucho más ser popular que rica. Está claro que buscaba sentirme aceptada por los demás»

SHANGAY ⇒ ¿Te estás divirtiendo ahora por fin?
MARIAH CAREY
 ⇒ Ahora la situación sigue siendo rara. Porque yo sigo siendo la misma de siempre, pero mucha gente me trata con el respeto que sienten que le deben a Mariah Carey. Pero, ¿quién es ‘Mariah Carey’? ¿Por qué nadie se atreve a llamarme Mariah sin más cuando me conocen, porque siempre tienen que añadir el apellido? No puedo negar que mi vida tiene poco de convencional, pero me gustaría que todo el mundo supiese que soy una personal normal y corriente. Tanto que aún me sigo sorprendiendo cuando pongo la tele y de repente alguien se pone a hablar de mí, sea bien o mal, es algo muy raro.

SHANGAY ⇒ ¿Hasta qué punto llevas una vida ‘normal’?
MARIAH CAREY
 ⇒ Igual que cualquiera. Me gusta salir de noche, ir a discotecas… y hacerlo siempre con un grupo de amigos. Yo soy de las de salir en pandilla; entre otras cosas, porque no me puedo permitir salir sola o con otra persona, me es físicamente imposible por motivos de seguridad. Aunque quisiera, no me puedo mezclar con la gente con naturalidad, me la jugaría. Lo triste es que algo tan básico como salir por ahí, en mi universo vital, se convierte en un asunto de lo más pretencioso y complicado. Porque ejercer de estrella durante cinco minutos puede tener su gracia, pero verte rodeada de cámaras que se te pegan todo lo que pueden y te acosan sin descanso en cuanto te descubren es agotador. Y no creo yo que nadie quiera ver hasta el último poro de mi cara en una foto de portada de cualquier revista de esas que no saben nada de retoques [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Y qué podemos saber de tus amistades?
MARIAH CAREY 
⇒ La mayoría de mis amigos son gente normal que vive en el mundo real, y que ni son millonarios ni famosos. Nunca he querido entrar a formar parte de ese microcosmos organizado en el que solo se mueve gente rica y famosa que busca relacionarse únicamente con otros que son como ellos. Tener que estar lamiéndole el culo a gente así continuamente significaría estar trabajando incluso en mi tiempo libre, y no estoy dispuesta a ejercer de la superestrella que visita el barco de tal millonario para dar color a una fiesta. Yo no soy así; me interesan las amistades de verdad, no las interesadas.

SHANGAY ⇒ ¿Consideras a Pharrell Williams, Snoop Dogg, Busta Rhymes y demás estrellas del hip hop con las que te relacionas tus amigos?
MARIAH CAREY
 ⇒ A Pharrell sí le considero un amigo de verdad, con él tengo muchísima confianza  y somos de los que nos llamamos continuamente y nos contamos la vida; los dos somos Aries y estamos en la misma onda. Con Nelly es distinto; coincidimos una noche en el estudio, le ofrecí que colaborara en un tema y disfrutamos mucho grabándolo, pero nada más. Snoop siempre me ha respetado mucho, y esta ha sido la segunda vez que trabajamos juntos. Me encanta porque es muy distinto de lo que parece, en algunos aspectos… Lo bueno de trabajar con gente así es que cada vez que nos reunimos en el estudio el trabajo se convierte en una gran fiesta. Cuando estuve grabando en Los Ángeles con todos ellos el estudio se convirtió en nuestro club favorito. Porque allí todos los locales cierran a las dos, así que ¿qué mejor sitio para estar de fiesta que nuestro refugio, donde no tenemos límite de hora? [risas]

SHANGAY ⇒ ¿Qué le das a David Morales para que diga que ya solo acepta hacer remezclas de tus canciones?
MARIAH CAREY ⇒ ¿Te dijo eso de verdad? ¡Es un amor! Y lo que hacemos juntos yo no lo llamo ‘trabajo’ ni ‘remixes’, prefiero pensar que lo nuestro son ‘proyectos creativos’, en los que a partir de una canción componemos otra nueva, ajustamos las melodías, cambiamos los acordes, añadimos letras, vuelvo a grabar mis voces… Nos divertimos mucho cuando colaboramos, y él es de los pocos que me tratan siempre como una persona más, algo que le agradeceré siempre.

SHANGAY ⇒ ¿Fueron sus remezclas tu llave de acceso a la escena gay?
MARIAH CAREY ⇒ ¡Nooo! Lo mío viene de muy atrás. Prácticamente me crió una pareja gay, que eran los mejores amigos de mi madre y los únicos que parecían tener una relación estable de entre toda la gente que me rodeaba. Tenían una casa ideal y un perro adorable (Sparkle se llamaba), y se convirtieron en mis segundos padres. De manera que gracias a la actitud liberal de mi madre y al entorno en que crecí, jamás tuve ningún tipo de fobia o reserva hacia la homosexualidad.

SHANGAY ⇒ ¿Fueron ellos los que despertaron en ti la pasión por la música disco? Porque no dejas de versionar clásicos de los 70 [en este nuevo álbum, Just an Illussion de Imagination]?
MARIAH CAREY 
⇒ Pues no me acuerdo de qué música escuchaban, la verdad. Algunos de los clásicos que he grabado en el pasado lo he hecho por sugerencia de otros. Por ejemplo, fue Jermaine Dupri quien me propuso que me atreviera con Last Night a DJ Saved My Life [para Glitter]. Yo creo que esa atracción se debe a que era la música que escuchaba de pequeña. Me crié con Sister Sledge y todos esos grupos que combinaban la música de baile con voces soul, y es una tradición que a mí me gusta continuar.

«Me crucifican tanto si me pongo un vestido de princesita como si salgo en biquini, pero ya me da igual»

SHANGAY ⇒ ¿Por qué esa obsesión tuya por mantener viva a toda costa a la niña que llevas dentro?
MARIAH CAREY
 ⇒ ¿Te refieres al estado de ‘eternos doce años’? No puedo evitar que me encanten las tradiciones de toda la vida: las Navidades, montar en trineo, visitar Disneylandia… ¡Son cosas muy divertidas! En el fondo tiene que ver con mi admiración por Marilyn Monroe, te lo creas o no. Ella, a pesar de ser el más increíble icono sexual de todos los tiempos, tenía un aire de inocencia que la hacía irresistible. A mí me hechizó la primera vez que la vi cantando Diamonds Are a Girl’s Best Friend, hecha una hermosísima muñequita con un brillo muy especial en los ojos, y es algo que no he superado, y que inconscientemente imito, supongo.

SHANGAY ⇒ Claro que a nivel de imagen a ti te tira cada vez más lo sexy y menos lo inocente…
MARIAH CAREY
 ⇒ No entiendo por qué hay tanta gente que tiene ese concepto de mí, cuando yo me tomo mi imagen como un juego que me permite disfrazarme. Todo el mundo me critica por si enseño más o menos o por si llevo las faldas demasiado cortas, cuando hay artistas por ahí que salen con látigos y cadenas y prácticamente desnudas… No es algo que haya que tomarse tan en serio.

SHANGAY ⇒ ¿No negarás que, con los años, el largo de tus faldas es cada vez menor?
MARIAH CAREY
 ⇒ ¿Comparado con quién? Nómbrame una sola diva del pop o el r’n’b que sea más discreta que yo. ¿Qué me dices de Jennifer Lopez? ¿Y de Janet Jackson? ¿Y de Madonna? ¿Te acuerdas de su libro Sex? Ten en cuenta que es diez años mayor que yo, me lleva mucha ventaja, ¡yo estaba en octavo cuando empezaba! Casi todas son mayores que yo, y a ellas nadie les recrimina nada. A mí me crucifican tanto si me pongo un vestido de princesita como si salgo en biquini; pero ya me da igual. Prefiero jugar en la misma liga de estrellas como Marilyn o Sofia Loren que en la de Grace Kelly, por mucho que las admire a todas por igual. No hay nada como una pin up con un toque de inocencia. ¿Por qué se empeña el mundo en que vaya de estrecha?

SHANGAY ⇒ ¿Te molesta también que cuando has jugado con símbolos como el arcoíris o las mariposas haya quien haya preferido tacharte de inmediato de cursi en lugar de buscar posibles dobles significados?
MARIAH CAREY
 ⇒ Es que los que me han criticado por eso no se merecen ni que vaya tras ellos para que paguen por su infamia. Todos sabemos lo que simboliza el arcoíris, y cuando decidí titular un álbum mío así tenía muy claro por qué  lo hacía. David LaChapelle me hizo la sesión de fotos, y para una de ellas me pintó con sprays un arcoíris en el trasero. ¿Que eso es cursi? ¿A que quienes lo dijeron no tenía ni idea de lo que significan esos colores para mucha gente? Pues lo siento por ellos. El arcoíris es un símbolo maravilloso que nos dio Dios y que muchos sabemos todo lo que representa, y desde luego no pienso disculparme por que me encante.

SHANGAY ⇒ ¿Algún consejo para quienes están deseando que les vuelvas a dar motivos para meterse contigo?
MARIAH CAREY
 ⇒ La gente en general necesita relajarse, no estar tan pendiente de la vida de los otros ni criticar tanto a los demás. Todo lo que me ha pasado a mí sé que ha sido por una razón, y por eso no me importa haber pasado por tantos malos tragos a lo largo de mi carrera. Gracias a eso he podido llegar a escribir una canción como Fly Like a Bird e interpretarla con toda la sinceridad que soy capaz de transmitir. Si consigo ayudar a una sola persona a abrirse de mente y olvidarse de posibles prejuicios hacia otros, sentiré que todos los avatares por los que he pasado hasta llegar hasta aquí han valido la pena.

«Glitter dio pie al ataque más salvaje que he sufrido en mi carrera»

Quiso hacer realidad su sueño de triunfar también en la gran pantalla y se lanzó al vacío. Literalmente. El mundo tenía ganas de cebarse con ella, y aprovechó Glitter para desahogarse.

Con la perspectiva que dan los años que han pasado [se estrenó en 2001, cuatro años antes de esta entrevista], Mariah, lejos de agachar la cabeza, razona los porqués del descalabro sin alterarse. “Del proyecto inicial a lo que acabó siendo la película hay una enorme diferencia. Podía haber sido buena, pero intervino tanta gente y se esforzaron tanto por convertirla en un producto de fácil consumo que la arruinaron”.

Al menos, muchos admiradores de la cantante y amantes de los proyectos imposibles han sabido verle el lado positivo a la película, que ha terminado convirtiéndose en carne de maratón de cine kitsch que más de uno atesora en DVD. “Está bien que haya quien aprecie su lado kitsch”, confiesa. “Al menos es una compensación frente a todo lo que pasé con Glitter. No solo se estrenó el 11-S; además dio pie al ataque más salvaje que he sufrido en mi carrera. La gente buscaba vías de escapatoria al dolor que les provocó el trágico suceso de Nueva York, y ahí estaba yo, ¡en primera línea de fuego! Lista para que todo el mundo se metiera conmigo y se riera de mi trabajo… Cuando todo actor ha tenido alguna película que ha fracasado y no ha pasado nada”.

«El arcoíris es un símbolo maravilloso que nos dio Dios y que muchos sabemos todo lo que representa»

Si bien confiesa que ha preferido no volver a revisar Glitter, la que sí ha vuelto a ver en más de una ocasión es Wisegirls, película muy bien recibida en el festival de Sundance en su día, en la que compartía cartel con Mira Sorvino y que nunca se llegó a estrenar en España. “¡Cariño, tienes que verla!”, grita mientras da un salto en el butacón. “¡Hice una interpretación estupenda en un papel que por fin estaba bien escrito!”, y explota a reír. “Todos los lectores de una publicación como esta tienen que saber de la existencia de esa película, no es justo que piensen que solo he participado en Glitter, apostilla.

A la vista está, dadas sus participaciones en películas como Precious, que el gusanillo interpretativo sigue ahí. Ojalá llegara a buen puerto su intención de protagonizar El príncipe y la corista en el West End londinense. No solo podría emular a su admirada Marilyn en condiciones, además, nos daría la impagable oportunidad de verla defenderse sobre un escenario, sin trampa ni cartón. “¿No sería fabuloso si sale adelante?”, me pregunta. Pues sí, la verdad. “Crucemos los dedos; si somos muchos los que lo deseamos seguro que acaba saliendo”. Palabra de Mariah.

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Shangay

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