Alberto Fuguet y el amor gay en tiempos de Grindr

En su novela ‘Sudor’, el escritor chileno aprovecha la historia de un editor homosexual y de la vibrante escena gay de Santiago de Chile para ajustar cuentas con los autores del boom latinoamericano que, con sus éxitos y desmanes, mermaron las carreras literarias de quienes vinieron detrás.

POR: Pablo Giraldo

El destino, la casualidad o el marketing empresarial han hecho coincidir en nuestro país la publicación de las dos últimas novelas del escritor, guionista y director chileno Alberto FuguetNo ficción y Sudor, dos relatos casi opuestos de la escena gay de Santiago de Chile.

El primero, planteado casi como un guión de cine, es la crónica de los encuentros y desencuentros de una pareja de chicos, uno de ellos escritor, durante una noche. El segundo es un ajuste de cuentas a los desvaríos, hipocresías y derroches del boom latinoamericano a través de la ácida mirada de un editor homosexual que relata los chanchullos perpetrados por un autor estrella –un trasunto del mexicano Carlos Fuentes– de gira literaria con su hijo gay. Que tiemble el mundo editorial.

SHANGAY ⇒ ¿No es un poco excesivo –incluso ególatra– aterrizar en España precisamente con dos novelas gays sobre el oficio de escritor?
ALBERTO FUGUET
⇒ Sí, y odio la novela de escritores. He hecho el esfuerzo en mi vida de no escribir de estos temas, pero al final tropecé. En mi defensa diré que es más sobre el oficio de editor que de escritor, una figura que me fascina, respeto y admiro.

SHANGAY ⇒ ¿No ficción viene a funcionar como un prólogo de Sudor?
ALBERTO FUGUET 
⇒ Siempre pensé que No ficción era como un tráiler, algo pequeñito que si no le interesaba a esta editorial podía llevar a una más indie... Pero le fue bien, y como es hermana de sangre y de otros fluidos de Sudor, aquí han salido juntas. A mucha gente le pareció fuerte No ficción, y yo les decía que más fuerte iba a ser Sudor. Lo veo como dos caras de un mismo libro. Una es una pieza de cámara ambientada en un apartamento y la otra es una toma panorámica de toda la ciudad. 
 

SHANGAY ⇒ Dos historias de amor homosexual en torno a la literatura que no podían ser más distintas...
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Lo gay todavía llama la atención en América Latina, pero efectivamente los dos son libros sobre literatura, o sobre el making of de esta. Uno nunca lee el libro del que se está hablando, sale en la novela, pero no existe. Y Sudor tampoco queda claro si al final se edita o no. Pero leemos todo a su alrededor. No ficción es mucha intimidad y poca carne, Sudor es mucha carne y poca intimidad. O si hay intimidad es en torno a los amigos, no la pareja.
 


“Lo gay aún llama la atención en América Latina”


SHANGAY ⇒ No ficción es una novela dialogada que podría funcionar como una obra de teatro, incluso película.
ALBERTO FUGUET
 ⇒ En cine nunca la concebí. Quizá para un cortometraje, porque dos tíos encerrados y sin sexo puede ser un poco agotador. Ni siquiera se quitan la camiseta y sería un fracaso. Lo vi como un diálogo, pero siempre en prosa literaria. Aprendí mucho haciendo entrevistas, analizando las conversaciones sin editar, añadiendo ‘sí’ y ‘no’. No sé si fue Woody Allen o Nora Ephron la que lamentaba que la gente no hablase literariamente como en los diálogos de las películas. Y estoy de acuerdo, a mí me duele eso. 
 

SHANGAY ⇒ ¿Sudor está directamente inspirada en los caprichos de una gira literaria del escritor Carlos Fuentes con su hijo?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ No es exactamente igual, hay mucha fantasía y hechos puntuales suficientes, pero me acusan de controvertido porque digo que el hijo era gay. Hasta donde yo sé, no lo era. Al revés, se agarraba a todas las tías. Elegí que fuera gay para alejarme un poco más de la historia real, pero como el mundo está al revés, algunos lo han llegado a ver como un insulto, algo terrible. Allá ellos. Me decían: “¿Cómo estás insinuando que el hijo de un famoso es gay?”. Pues si voy a escribir de un chico que solo vivió 24 años, mejor vivirlos como gay que como hetero porque tiene más probabilidades de pasarlo mejor. Sé que al hijo de Fuentes le pasaron cosas parecidas, pero lo que más me interesa de esta historia es que se sepa que los autores del boom latinoamericano cometieron excesos tremendos apoyados por grandes editoriales, prensa, agencias literarias, embajadas... Por eso escogí como modelo a Carlos Fuentes, que vivió una vida muy particular y llegó a publicar un libro de fotos con su hijo solo para irse de gira.
 


“Los autores del boom latinoamericano cometieron excesos tremendos apoyados por grandes editoriales, prensa, agencias literarias, embajadas...”


SHANGAY ⇒ ¿Qué te molesta del boom latinoamericano?
ALBERTO FUGUET 
⇒ Más que molestarme, quiero contar una historia. Y aquí había una buena. Años atrás escribí una antología que titulé McOndo, mi mayor ataque contra el boom, donde no les criticaba como personas ni sus ideologías, sino a sus imitadores, porque durante los noventa a los escritores latinoamericanos se nos exigía escribir como ellos. Y sí me molesta que ese boom fuera tan macho y heterosexual. En general, casi toda la literatura en castellano es falocéntrica en el peor sentido de la palabra.
 

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