¡Atención, jóvenes! En la obra ‘Ensayo’ os invitan a alzar la voz

Ya hemos visto la impactante obra ‘Ensayo’, de Pascal Rambert, en El Pavón Teatro Kamikaze, y te contamos por qué no deberías perderte esta auténtica experiencia, una declaración de amor al teatro y a la vida.

La aventura de El Pavón Teatro Kamikaze, en su recién estrenado segundo año de vida, ha rescatado la alegría de la vuelta al cole, recreando esa magia de comienzo de temporada olvidada en estos crispados tiempos que nos toca vivir. Para la ocasión ha elegido Ensayo, pieza de Pascal Rambert que desempolva idílicos recuerdos y critica el presente.

Rambert, autor-director revolucionario, no nos pone fácil la entrada en Ensayo. Su nuevo discurso de miles de palabras está propuesto en un escenario frío, difícil y agresivo, forzado por una iluminación neónica –tan propia de un ensayo– que casi quema retinas.

Después de un corto prólogo, con sus cuatro actores sentados a una mesa revuelta de papeles, altar donde nacen las creaciones teatrales, nos sorprende con una vuelta de tuerca en una obra alejada de todo calificativo y estructurada en cuatro monólogos defendidos desde los hígados: Ensayo es un experimento místico-litúrgico dirigido a los teatreros que repasa la actual situación escénica. Nosotros, los que nos creemos contemporáneos, somos los viejos, que gritan a los jóvenes por una nueva visión creativa que, a nuestro parecer, no llega. Ese teatro tan subversivo en el que nos creíamos inmersos está decadente y grita por ayuda, por savia nueva.


“Es una obra alejada de todo calificativo y estructurada en cuatro monólogos defendidos desde los hígados”


La sorpresa del texto comienza con Fernanda Orazi, actriz argentina repasadísima de nuestras salas alternativas, cuyo discurso pone al público en aviso de que aquí se van a gritar muchas verdades (a veces el recurso aturde). Y a pesar del despiste de su mal elegido vestuario, la verdad desgarra su actuación, que nos cuenta las aventuras de esta compañía de cómicos estalinistas llenos de amor y desengaños, desde una pasión poco común en una actriz contemporánea.

María Morales le toma el relevo con un estilo diametralmente opuesto, que se agradece por el contraste; desde una forma de hacer mucho más reposada, defiende el monólogo más bestia del cuarteto con maestría. El despertar masculino comienza con Jesús Noguero, supuesto escritor de la compañía, que con veinte años de experiencia es una metáfora del aburrimiento creativo. Su estilo empasta a la perfección con su compañera y amante María, y aunque vuelven a requerírsele excesivos gritos, nos lleva a un punto mágico donde recuerda la importancia de escuchar para amar.

Cierra el cuarteto el kamikaze Israel Elejalde, que borda su hipócrita director de escena, para el que todo ha sido válido en estas últimas décadas, haciendo un canto al futuro del teatro..., si es que somos capaces de encontrarlo. En definitiva, el experimento escénico es imperdible, aunque la atención a tal cantidad de palabras sea a veces difícil de mantener, lo cual exige al espectador un alto ejercicio de concentración.

 


 ENSAYO SE REPRESENTA DE MARTES A DOMINGO EN EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE HASTA EL 8 DE OCTUBRE


FOTOS Vanessa Rabade

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