Austra: “Ser abiertamente gay ya no es revolucionario”

En su reciente visita a Madrid para presentar ‘Future Politics’, Katie Stelmanis, la artista canadiense lesbiana que lidera Austra, nos concedió esta entrevista exclusiva en la que habla de cómo ve de revuelto el mundo, de tecnopop, de activismo LGTB y hasta de la influencia de Kate Bush en su vida.

POR: Agustín Gómez Cascales

Está a punto de terminar la gira mundial de presentación de su alabado tercer álbum, Future Politics, la confirmación de que Austra es un proyecto especial con un universo propio y reconocible. Katie Stelmanis, líder en solitario de Austra, es sorprendentemente cercana en las distancias cortas, alejándose de la teatralidad de su alter ego artístico. Una muestra más de la versatilidad de esta voz prodigiosa que se ha convertido también en portavoz de la comunidad LGTB con un discurso combativo, sí, pero alejado del activismo tradicional. Como sucede con la música de Austra, comprometida con el mundo que nos rodea pero también con el baile. 

SHANGAY ⇒ ¿Por qué has querido envolver tu tercer disco de una pátina de ciencia-ficción?
AUSTRA
⇒ Cuando lo empecé me sentía muy afectada por tantas cosas que están pasando en el mundo ahora mismo... Pensé que una manera de encontrar una vía de evasión podía ser a través de la ciencia-ficción.

SHANGAY ⇒ ¿Eres fan de las películas del género?
AUSTRA
⇒ Lo soy desde que empecé con este disco, en realidad. Me obsesioné con Star Trek, y de esto hace solo apenas dos años.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué te inspiró de un modo tan profundo el estado convulso de nuestro mundo?
AUSTRA
⇒ Porque vivimos tiempos muy oscuros, y noto un sentimiento general de gran tristeza. Veo cómo está el medio ambiente, la destrucción que nos acecha por todas partes, la gestión de los gobiernos de derecha…

SHANGAY ⇒ ¿Cómo sientes que puedes contribuir a mejorar el mundo como músico?
AUSTRA
⇒ Los artistas podemos influir en la gente que nos sigue. Justo el otro día leí una entrevista con Buffy Saint-Maire, una cantante indígena canadiense y activista, que decía que para transmitir un mensaje político hay que ser directa e ir al grano. Que muchas veces la gente se siente atraída por sus canciones de rock sin saber siquiera de lo que está hablando, y que así puede transmitir de un modo subliminal su mensaje, de una manera muy sutil. Me identifico con esa actitud. Si sabes utilizar el poder a tu alcance, multiplica su efectividad.

SHANGAY ⇒ Compusiste parte del disco en México. ¿Ha influido ese hecho en lo bailable que resulta?
AUSTRA
⇒ Casi al contrario. Cuando estuve allí me enganché a la electrocumbia, que es más bien downtempo, y compuse un montón de temas de ese rollo, pero que al final no entraron en el disco. Ese rollo lento no me convecía en esta ocasión

SHANGAY ⇒ ¿Te influyó más el tecnopop, que siempre ha tenido un componente futurista?
AUSTRA
⇒ ¿Tecnopop? Nunca había oído esa etiqueta, y me encanta, es perfecta para definir mi música. Mucho mejor que indie pop o electropop, me la quedo [risas]. Realmente nunca he sido de escuchar pop electrónico de los 80, así que conscientemente nunca me habría podido inspirar. Pero utilizo muchos sintetizadores que intentan emular sonidos de esa época, así que sin duda, de un modo involuntario, mi música puede sonar como la de esa época.

SHANGAY ⇒ ¿Alguna influencia ochentera que puedas confesar?
AUSTRA
⇒ Kate Bush, Morrissey, Joy Division…, incluso Depeche Mode. Realmente, Kate Bush es una influencia indirecta, porque mi madre la escuchaba a todas horas. De hecho, me puso su nombre, era superfan. Y yo no empecé a admirarla hasta que me fui haciendo mayor, porque al principio la veía como ‘música de padres’ [risas].

SHANGAY ⇒ Tendría sentido que su teatralidad fuese una influencia directa, porque en Austra se ve esa intención de crear algo que va más allá de la música, todo un universo en torno a las canciones de cada disco...
AUSTRA
⇒ Eso es importante para mí. En alguna entrevista decía que no le gustaba inspirarse en la vida real porque es aburrida, que por eso buscaba inspiración en la literatura, y creaba personajes ficticios... Tiene sentido. Con lo deprimente que es la vida real ahora mismo, yo también prefiero escribir sobre universos paralelos.

SHANGAY ⇒ ¿Por eso también te gusta apostar por looks repletos de fantasía?
AUSTRA
⇒ Si te soy sincera, no me gusta tanto disfrazarme y arreglarme, pero no concibo otra manera de mostrarme, sobre todo en concierto. A veces me planteo si en un futuro debería cantar vestida de un modo informal, de calle. Se me pasa enseguida [risas].


“No me daba miedo que me pusieran la etiqueta queer, porque desde el principio pensé que nuestra música no es fácil de etiquetar”


SHANGAY ⇒ Si las canciones de tu último disco fueran parte de una banda sonora, ¿cómo querrías que fuese la película?
AUSTRA
⇒ Una mezcla de Metrópolis [de Fritz Lang] y Twin Peaks [de David Lynch]. Para combinar el tono majestuoso de la primera con todos esos freaks que pueblan la segunda; se crearía un universo muy especial, que es lo que siempre me gusta transmitir con mis visuales.

SHANGAY ⇒ ¿Jugó un papel importante la música en el proceso de aceptar tu homosexualidad?
AUSTRA
⇒ Ni siquiera me planteé que era lesbiana hasta el final de mi adolescencia. Así que hasta entonces la música estaba en un compartimento separado. Me movía en el mundo de la música clásica, de la ópera, que era superhetero, así que desde luego sí era consciente de que no me identificaba en absoluto con él. Es una de las razones por las que dejé la carrera de música. Daba recitales y me obligaban a ponerme unos vestidos de fiesta para cantar que no tenían nada que ver con quien yo era. Por eso empecé a crear mi propia música.

¿Cómo fue su salida del armario? ¿Cómo incorpora el activismo a su música? ¿De qué icono almodovariano se ha hecho fan? Pasa página

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