Chaumen: “En Chueca siempre te sentías integrado”

Ha vestido a grandes iconos gays. De Mónica Naranjo a La Prohibida, pasando por Marta Sánchez y Malú, todas han confiado en la creatividad de este valenciano afincado en Madrid desde mediados de los 90. Lo primero que conoció de la capital fue Chueca y el Orgullo desde la carroza de Shangay.

 

En 1996 vino por primera vez al Orgullo de Madrid. Le invitó su gran amiga La Prohibida, y en el 97, cuando Chaumen decidió instalarse en la capital, ya se subió a la primera carroza de Shangay. “Recuerdo que iban también Alaska, La Plástika... En aquella época era muy familiar, y se respiraba muchas ganas de hacer cosas nuevas”. Él tenía también deseos de compartir su personal y atrevida visión de la alta costura, y en Madrid encontró el lugar perfecto, y las personas ideales, para hacerlo. Chueca fue el primer barrio que conoció, y lógicamente, tiene recuerdos asociados a él.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo recuerdas Chueca cuando llegaste?
CHAUMEN
⇒ Muy dragqueenesca [risas]. Estaba rodeado de La Prohibida, las Plutonia... En aquella época ya se veían muchos chicos que vestían diferente, mucha drag. Hasta que llegó la obsesión por el músculo unos años después, que se lo cargó un poco todo, porque muchos hombres no necesitaban arreglarse para ligar, al contrario, querían ir con cuanta menos ropa mejor...

SHANGAY ⇒ ¿Cómo has visto la evolución del barrio?
CHAUMEN
⇒ Lo veo un poco de capa caída comparado con lo que vivimos hace veinte años; le falta una variedad de ambientes que antes sí veía. Creo que necesita más actividades culturales y artísticas dentro del ámbito gay. Porque es algo que no solo ha pasado en Chueca, también lo he visto en Valencia o en Ibiza. A Chueca antes iba todos los días, a visitar a amigos, a pasear al perro... Me encantaba esa sensación de comunidad que teníamos, te sentías integrado. Es algo que en Madrid siempre he sentido, en cualquier barrio.

 

SHANGAY ⇒ ¿Ya vestías a La Prohibida entonces?
CHAUMEN
⇒ En aquella época empecé a hacerle cosas, sí. No era la primera travesti a la que vestía, en Valencia ya había diseñado cosas para algunas. A La Prohibida la conocí en Ibiza, y en cuanto la vi me dije “tiene madera, quiero vestirla”. Porque no era la típica drag queen de la época, la veía travesti, que para muchas entonces decir eso era un insulto; para ella y para mí no, obviamente... Me encanta seguir vistiéndola, e ir cambiándole la imagen, aunque me cuesta [risas].


“Me encantaba esa sensación de comunidad que teníamos en Chueca”


SHANGAY ⇒ ¿Buscaste también a las cantantes con las que has ido trabajando?
CHAUMEN
⇒ No, han venido a mí siempre. Marta Sánchez contactó por primera vez en 1988 a través de una amiga común, Cristina Tárrega. Me compró diseños de mi colección y después ya trabajamos juntos en el vídeo de Con solo una mirada. Mónica [Naranjo] me vio por primera vez en un programa de televisión, y de nuevo una amiga común nos puso en contacto. A Ana Torroja, que vestí en dos giras, le pasó mi contacto Marta. Y Malú, a quien le hice el vestuario de su última gira, me descubrió a través de Ana...

SHANGAY ⇒ ¿Te ha faltado alguna diva?
CHAUMEN
⇒ Me habría gustado vestir a Alaska, que me encanta. Y mira que lo he intentado, pero no ha habido forma [risas].

¿Cómo ha sido su relación con Mónica Naranjo? ¿Y con La Prohibida? Si quieres ver sus fotos más increíbles juntos, sigue leyendo

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