Érase un beso gay que tapó la pintada de una esvástica nazi

Como los manifestantes que durante los años 60 ponían flores en las armas, muchas personas creen que la mejor manera de combatir el odio es con amor, con belleza, con creatividad. Vemos cómo se ha creado un corriente a favor de convertir esas formas de odio en arte.

POR: Víctor Sánchez

Ibo Omari a través de su ONG Die kulturellen Erben (El patrimonio cultural) comenzó su campaña Paintback con el objetivo de convertir los símbolos y lemas detestables e intolerables de las calles de Alemania en algo simpático y creativo.

En Alemania, el concepto de ‘paintback’ ha cubierto ya un montón de esvásticas de las paredes de la ciudad, ya que, desgraciadamente, los grupos de extrema derecha alemanes han comenzado a mostrar signos de una mayor actividad.

Mediante el uso de simples diseños y plantillas, los artistas de grafiti que participan en Paintback esperan inspirar a otros a responder a los mensajes de odio que aparecen por la calle, y hacer algo agradable con ellos.

A través de un breve vídeo compartido en las redes sociales que se hizo viral, la campaña se ha extendido rápidamente a otras ciudades del país y más allá. Y están publicando sus propias alteraciones de esvásticas con el hashtag #Paintback.

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