La lucha animalista de Rafael Doctor Roncero

El último gran proyecto de uno de los gestores culturales más importantes y de mayor experiencia de nuestro país se centra en concienciarnos sobre los derechos fundamentales de los animales. Hablamos con él.

POR: Guillermo Espinosa

Es uno de los gestores culturales más importantes y de mayor experiencia de nuestro país. El último gran proyecto del que fuera primer director del MUSAC y de varias ediciones de La Noche en Blanco, personalidad combativa y una de los ejecutores de la plena integración de todos, heteros, homos y trans, en el mundo de la cultura española, es una lucha muy personal. Ha creado Capital Animal para concienciarnos sobre los derechos fundamentales de los animales. Hablamos con él sobre este proyecto que convierte Madrid en epicentro mundial de la lucha animalista durante mayo y junio.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo llegaste al veganismo?

RAFAEL DOCTOR ⇒ Era vegetariano desde hace siete años. En realidad lo fui hace 20, pero solo durante un año. Y soy vegano desde hace dos. Me cambió el simple hecho de mirar a los ojos a un animal. Estaba jugando con Lucas, el perro de mi madre, y me miró a los ojos y ese día decidí que no volvería a comer un animal. Que no. Que yo estaba a su mismo nivel, y que me podía alimentar de otras cosas, que había alternativas. Que me podía informar, porque la información estaba más cerca de lo que yo pensaba. Ser vegano es la mejor decisión que he tomado en mi vida. No solo dejar de comer carne, si no dejar de consumir cualquier cosa que provenga de un animal.

SHANGAY ⇒ ¿Qué cambios postula el animalismo?

RAFAEL DOCTOR ⇒ El animalismo es una filosofía de vida. Cada cual la entiende a su manera: yo creo que me ha hecho ver que formamos parte de un todo. Transformarnos a nosotros mismos en gran medida está relacionado en transformar la relación que mantenemos con aquellos que hemos decidido sean “los otros”. Antes fueron las mujeres, los hombres de otra raza… cuando te das cuenta que “los otros” en verdad son los animales. El Génesis comienza diciendo algo así como “aquí los tenéis y haced lo que queráis con ellos”. Ese es el origen de gran parte de los males: las religiones monoteístas como la cristiana, la musulmana o la judía, piensan que la naturaleza está para que nos la apropiemos. No para que vivamos en orden con ella, sino para expropiarla. Nosotros creemos que no: que nuestra posición es vivir acorde con el resto de vida que hay a nuestro alrededor. Digamos que formamos parte de la naturaleza, pero que como especie hicimos un pacto, nos la apropiamos. El mundo está hoy así porque esa es nuestra relación con él. Generalmente mantenemos una relación muy mala con lo que creemos que nos pertenece.

SHANGAY ⇒ Sueles hablar de ‘carnismo’ cuando te refieres a la cultura alimentaria actual. ¿Por qué ese término?

RAFAEL DOCTOR ⇒ El carnismo es la base sobre la que hay que reflexionar. Es una ideología impuesta y global. Como todas las ideologías impuestas, como ocurre con las dictaduras, tratan de imponerse como única realidad. Está instaurada en el mundo, y el mundo se basa esa filosofía. Curiosamente, el carnismo es un término nuevo, que la antropóloga y psicóloga Melanie Joy [autora de Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas (Ed. Plaza y Valdés)] acuñó para definirla. La base del carnismo es esa filosofía de la apropiación del resto de especies, y que sienta las bases de un tipo de alimentación y de consumo. Al establecerla como ideología, reconocemos ya el sentido de otras como el veganismo. No es la única ideología: aunque quiera serlo, existen otras. Una reflexión en torno al carnismo y sus males es lo que ha creado todo el movimiento y la lucha animalista, o ‘especista’. El ‘especismo’ es otro término, que viene a denunciar que nosotros nos sentimos en la cúspide de una pirámide cuando esto no es así. Esa pirámide es una figura conceptual nociva: nosotros creemos más en el círculo, que todos estamos al mismo nivel, somos equidistantes, y formamos parte de un mismo sistema. Una parte igual al resto. No nos sentimos superiores ni creemos en esa apropiación, sino que formamos parte de ese todo que es la naturaleza, ese círculo que nos haría vivir en armonía, no la pirámide que supone prolongar la desigualdad.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que esta lucha tiene alguna relación con otras anteriores, como la lucha feminista o la lucha por los derechos LGTB?

RAFAEL DOCTOR ⇒ Absolutamente. Todas estas luchas parten de la misma base: conseguir derechos para el débil o el desprotegido, alcanzar una igualdad. Curiosamente, hay una mayoría femenina dentro de la lucha animalista: desde antropólogas y filósofas a empresarias. Cuando vas a una manifestación por los derechos de los animales, ves que el 70% son mujeres. Hay algo en esta lucha que le pilla más al ser femenino que al masculino. Y yo creo que es la opresión. El sentido de opresión se comparte, por especie o por género. Todo se basa en la cuestión del ‘otro’. Y el otro ha tenido que luchar siempre para conseguir sus derechos. El sustrato del carnismo como ideología dominante es el mismo que el del machismo como ideología dominante.

SHANGAY ⇒ La alimentación no es la única lucha. ¿Es realmente consciente la gente, como muchos gays con animales, que esta lucha es también por los derechos de sus mascotas, perros, gatos y otros?

RAFAEL DOCTOR ⇒ En principio, te pediría que no utilizaras el término ‘mascota’. Es denigrante. Apela a ese objeto que posees, y los animales no son eso. Cualquier animal, un perro, un pájaro… bueno, un pájaro no se debe tener porque se tiene enjaulado… cualquier animal es un ser, una entidad. La persona que viva pensando que tiene una mascota ya está equivocada de base. Los animales domésticos son compañeros con los que las personas han de relacionarse. Es un compañero de otra especie al que sí, hay que respetar y crearle un marco de derechos fundamentales. Es curioso, insistiendo en lo LGTB, que esta lucha por los derechos animales no haya sido tan secundada por otros colectivos históricamente oprimidos. No hay nada más triste que encontrar a personas que han estado luchando por otras causas relativas a la igualdad que se blindan ante cualquier discurso sobre unos derechos que van más allá, que hablan de algo que ellos no conciben. Hay personas en la lucha LGTB que creen que la lucha animalista no tiene sentido, como pensaban de ellos otros antes. El origen es una falta de empatía con su propia biografía y con los animales. Más allá de las reticencias, nos encontramos con gente que incluso ataca nuestra lucha. Que la consideran una pijada, y eso es muy doloroso, porque es una lucha, al igual que otras, por unos derechos fundamentales. Yo tiendo a pensar que la gente que lucha por una causa justa se hace empática con otras causas. De ahí el que esto me duela profundamente.

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